Cuando dejamos de luchar: la indefensión aprendida

La respuesta a todo ello se encuentra en la Indefensión Aprendida(IA), hablaremos sobre ella, sobre cómo se desarrolla, sobre los efectos que tiene en nuestra psique y sobre cómo podemos salir de esta situación, con el objetivo de adquirir un mayor control sobre nuestras vidas, convirtiéndonos en agentes activos de cambio.

¿Qué es la indefensión aprendida?

Se ha comprobado que la exposición continuada a estímulos que resultan aversivos, junto a la percepción de falta de control sobre esa situación, lleva asociado la ausencia de respuesta por parte del individuo, o lo que es lo mismo, que éste deje de responder. Es lo que en psicología conocemos con el nombre de Indefensión Aprendida (IA). Con el tiempo, la persona aprende, tras la exposición prolongada a fracasos y situaciones dolorosas, que haga lo que haga no podrá evitar las consecuencias nefastas que le depara el futuro y, por tanto, deja de actuar, de defenderse, de luchar, perdiéndose en la resignación y la pasividad.

El término IA surgió a partir de los experimentos realizados con perros por Martin Seligman, en la década de los 70. Quien tras someter a descarga eléctrica indiscriminada a los animales, comprobó que al infundir miedo, el animal entraba en shock y dejaba de emitir respuesta, aunque más tarde, se le diera la oportunidad de salir de esa situación. Pese a lo poco ético que resulta el procedimiento empleado en sus estudios, a raíz de éste, se concluyó que los organismos que se ven sometidos a situaciones de incontrolabilidad, posteriormente van a mostrar déficits en el aprendizaje, no tanto por la capacidad, sino por la ausencia de fe en uno mismo. Así, la persona siente miedo, pierde la fuerza, silenciando su instinto, agotándose y dejando de luchar.

La indefensión aprendida está muy vinculada a las relaciones vejatorias de maltrato en parejas, aunque también dentro del ámbito laboral o escolar, donde tienen lugar relaciones de subordinación, e históricamente hemos visto ejemplo de ello, en el trato hacia determinados colectivos que socialmente se han podido ver excluidos, incomprendidos y anulados. Una forma menos extrema de IA, radica en los mensajes que recibimos de pequeños respecto a nuestra propia valía, estos mensajes, se quedan grabados en nosotros, ocasionando que el pequeño muchas veces tenga por miedo a explorar su propio potencial por no creerse capaz.

Consecuencias de la indefensión aprendida

Ante la exposición a este tipo de vivencias que potencian la IA podemos hablar de tres esferas ampliamente alteradas: Emocional, Motivacional y Cognitiva.

A nivel emocional: Es común la aparición de sintomatologías de tipo ansiosa y depresiva.

A nivel motivacional: Se produce un retraso en la emisión de respuesta debido, en parte, a la percepción de poca valía, si la exposición es continuada la persona finalmente deja de emitirla.

A nivel Cognitivo: Aparecen distorsiones y sesgos cognitivos, alimentados por los pensamientos de tipo disfuncional que crecen a raíz de este tipo de experiencias, como creer en la poca capacidad.

Diferencias interindividuales ante la indefensión aprendida

Muchas personas pueden vivir la misma situación adversa y, sin embargo, reaccionar de manera diferente ante ella. Las diferencias individuales radican en la interpretación de la situación y la percepción sobre la propia autovalía y de ello va a depender la manera de afrontar la situación. Básicamente hablamos de tres aspectos que potencian la indefensión:

Atribución externa: Situar en el exterior las situaciones vitales nos deja a merced de la vida, fomentando la sumisión y la pasividad. Hemos de hacernos partícipes de las situaciones.

Percepción de estabilidad: Pensar que esa situación vivida es algo estable, sin posibilidad de variación ni mejora.

Aspecto generalizado: Generalizar una situación puntual a las venideras nos hace anteponer peligros que no existen y afrontar con mala actitud las nuevas situaciones.

Cómo prevenir o salir de un estado de indefensión aprendida

La indefensión es algo que, como su propio nombre indica, se aprende y, por tanto, también se puede desaprender. Algunos aspectos serian:

Abandona el pensamiento de “creer que no puedes”: Dentro de ti hay un potencial posiblemente sin explorar. Somos más fuertes de lo que creemos y todo se basa en la confianza. Hazte consciente de tus fortalezas y lucha con ellas. Piensa que puedes y podrás, todo está en la fuerza de tu mente. El pensamiento positivo te lleva a la acción y ello te aboca a obtener buenos resultados.

Desarrolla la perseverancia y la tenacidad: Serán dos de los motores que te impulsen a la acción. La clave del éxito radica en ello.

Aprendemos en base al ensayo-error: No es un fracaso fracasar, siempre que sigas intentándolo.

Tu autoestima depende de ti: Tú la alimentas y la creas. Tener una buena autoestima te ayudará a exponerte mejor a cualquier situación vital.

Ten claros tus límites: Qué estás dispuesto o no a tolerar, y defender esto si alguien pretende saltarlos.

Sólo tú puedes cambiar tu destino: Sólo tú tienes el poder de modificar tu destino y para ello tienes que tomar un control activo sobre tu vida.

Si crees que solo no puedes, acude a grupos de ayuda, expón tu situación ante personas que hayan podido vivir experiencias similares o tengan una forma de proceder parecida, sentirse acompañado, o con apoyos, es muy importante en tu recuperación. Solicitar ayuda si la necesitas no es malo.

Otros contenidos del dosier: Controlar las emociones

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