Cómo la multitarea reduce tu productividad y tu salud

Los expertos estiman que los comportamientos multitarea pueden reducir la productividad de un trabajador hasta un 80%. Tan sólo tareas sencillas que se repiten con frecuencia y acaban automatizándose en nuestra memoria, se pueden realizar simultáneamente a otras actividades. La comprensión del verdadero impacto de este comportamiento puede ayudar a elegir estrategias para aumentar la eficacia, especialmente cuando se abordan tareas complejas.

¿Qué se considera un comportamiento multitarea?

• Realizar dos tareas al mismo tiempo.

• Cambiar de una tarea a otra sin terminar la primera para retomarla más tarde.

• Realizar dos o más tareas en rápida sucesión.

Lo que nos muestran los estudios

Todo cambio de actividad, exige un tiempo de ajuste. En 2001, investigadores de la Universidad de Michigan realizaron una serie de experimentos que serían publicados en Journal of Experimental Psychology. En ellos, los participantes debían cambiar varias veces entre una amplia variedad de tareas, como la resolución de problemas matemáticos o la clasificación de objetos geométricos. En todas ellas, los participantes necesitaban un tiempo variable para pasar de una actividad a otra.

Aunque aumentar el tiempo para la preparación de la nueva tarea parece reducir el coste energético del cambio, no lo elimina. Las investigaciones sugieren que el proceso de ‘control ejecutivo’ de nuestro cerebro para llevar a cabo las tareas realiza esta transición en dos etapas. La primera es lo que se conoce como ‘cambio de objetivos’ y la segunda ‘activación de los patrones’. Incluso cuando se sabe con antelación que se va a realizar un cambio de tareas, los resultados siguen siendo sensiblemente más lentos que realizar la misma labor en repetición, lo que implica que concluir una tarea antes de empezar otra es una estrategia más eficaz.

El tiempo y energía que se invierte en ese cambio es clave para explicar el impacto negativo de intentar realizar varias tareas a la vez. Según explican los expertos, a menudo a ese tiempo de ajuste hay que sumarle otro lapso necesario para recordar en qué punto hay que retomar la tarea anterior y para decidir en qué momento y a qué tarea cambiar. Los investigadores también han observado que, a medida que la complejidad de las tareas aumenta, también lo hace la cantidad de tiempo invertida.

La multitarea no sólo ralentiza, sino que también aumenta el número de errores como resultado de una reducción en las capacidades de atención, de aprendizaje y en el rendimiento. En este sentido, la Universidad de Stanford demostró con un estudio realizado entre estudiantes que si se lanza información desde múltiples fuentes, los niveles de retención disminuyen sensiblemente.  

Otro trabajo realizado por Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale en Francia descubrió que los individuos que completaban una tarea antes de pasar a la siguiente cometen menos equivocaciones, mientras que aquellos que intentaban realizar tres tareas al mismo tiempo, cometen tres veces más errores.

Cómo afecta a tu cerebro

Investigadores dedicados al estudio de los procesos cognitivos han determinado que el cerebro no está diseñado para actividades multitarea de alta intensidad. El proceso de cambio de actividad afecta a diferentes zonas del cerebro como la corteza prefrontal, involucrada en el cambio y el enfoque de la atención; el lóbulo parietal posterior activa reglas para cada nueva tarea y la corteza premotora.

Los neurocientíficos explican que este proceso complejo agota las reservas de energía de tu cerebro más rápidamente. El mencionado ajuste entre tareas requiere importantes cantidades de glucosa oxigenada en el cerebro, agotando el combustible que se necesita para mantener la concentración. Cuanto más compleja la tarea, más rápido disminuye nuestra capacidad de atención.

Por otro lado, cuando el cerebro recibe más información de la que puede procesar, el área del cerebro conocida como corteza prefrontal lateral posterior (pLPFC) regula estos estímulos y bloquea uno de ellos, en lugar de tratar de manejarlos simultáneamente.

Asimismo, los estudios han demostrado que al final de una serie de tareas realizadas de forma simultánea el cerebro tiende a “recompensarse” a sí mismo con un aumento de los niveles de dopamina, igual que ocurre con algunas adicciones. Esto implica que el organismo se premia a sí mismo por encontrar distracciones, lo que hace crecer la inclinación de nuestra propia mente para la búsqueda de distracciones.

Cómo evitarlo

La solución está en renunciar a hacer varias cosas a la vez y segmentar la jornada para realizar cada actividad por separado. Aunque un importante porcentaje de las distracciones vienen con las nuevas tecnologías y las redes sociales, la misma tecnología también puede jugar en nuestro favor. Softwares de avisos, organizadores, agendas y alarmas pueden ayudarnos a llevar el día de forma más eficiente.

Trabajar en las tareas más importantes primero también se ha revelado como una estrategia eficaz. Se calcula que la realización del 20% del trabajo más importante puede tener un impacto de un 80% en la productividad.

Nuevos conceptos en el ámbito de la psicología como el mindfulness pueden ser un antídoto contra la multitarea. La meditación es una forma simple de entrenar a tu cerebro para aumentar la concentración, reducir el estrés y aumentar la capacidad de atención.

Por otro lado, las personas que toman descansos de 15 minutos cada dos horas son, en realidad, mucho más productivas. Eso sí, los descansos deben permitir que la mente descanse; leer, revisar el mail o entrar en redes sociales no es la mejor forma de recuperar la capacidad de concentración.

 

Fuentes

  • ‘Bilingual Language Switching in Naming: Asymmetrical Costs of Language Selection’ , Universidad de Oxford.
  • ‘Executive Control of Cognitive Processes in Task Switching’, Universidad de Michigan.
  • ‘The cost of apredictable switch between simple cognitive tasks’, Universidad de Exeter.
  • ‘A critical role for the right fronto-insular cortex in switching between central-executive and default-mode networks’, Departmento de psiquiatría y ciencias del comportamiento, Instituto Neurocientífico de Stanford.
  • ‘Neurotics Can't Focus: An in situ Study of Online Multitasking in the Workplace’, Universidad de Irvine.
  • ‘Improved multitasking following prefrontal tDCS’, Universidad de Queensland.
  • ‘Deficit in switching between functional brain networks underlies the impact of multitasking on working memory in older adults’, Universidad de California San Francisco.
  • ‘Multitasking Splits the Brain’, Science Magazine. 

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