El efecto afrodisíaco del poder en las relaciones de pareja

Pese a que los datos registrados, en la mayor parte de ocasiones, contemplan únicamente parejas heterosexuales, donde, además, normalmente suele ser el hombre el que asume el rol de poderoso, lo cierto es que se da por igual en ambos sexos y en todo tipo de parejas.  Este registro es simplemente un factor sociocultural de roles de género, donde el poder, históricamente, se atribuía al hombre y, éste era un rasgo admirado de elevada masculinidad, mientras la mujer poderosa podía resultar, incluso, temida. Hablamos de la erótica de poder y sus matices.

Qué es la erótica de poder

Consiste en la fascinación y/o idealización hacia una figura que ocupa un cargo elevado con respecto a la persona que se siente fascinada. Entrarían en este conjunto los típicos enganches profesor/alumno o jefe/empleado. La relación o posible relación, porque ya veremos que no siempre es real, se asienta sobre las bases de la subordinación y la asimetría, en la mayor parte de ocasiones. Cabe decir que esta fascinación o enganche es mutuo, el poderoso responde a un perfil que necesita sentirse admirado por un subordinado, por tanto, ambos se retroalimentan.

Entre los casos más comunes de erótica de poder, encontramos que la persona ocupa un alto cargo y tiene un determinado estatus social, generalmente se trata de: banqueros, políticos y/o futbolistas. La fascinación y/o posible enamoramiento reside en lo que representa socialmente, no tanto en la persona en sí. Existe un subtipo de estas vinculaciones, en la cual, ambos miembros de la pareja constituirían un papel de poder, ambos serian poderosos.

Tipos de erótica de poder

  1. Atracción hacia el superior: Esta es la más común, se caracteriza por aquella fascinación que siente una persona hacía otra que ocupa un alto cargo, en comparación a ella misma o, tiene un estatus determinado. 
  2. Atracción platónica: En este caso se entiende que no es algo mutuo, sino que uno de los dos se siente altamente atraído y el otro no, bien sea porque no le agrada, bien porque no le conoce. Esta es muy característica de personas famosas y fans.
  3. Atracción mutua entre dos poderos: En este caso, la relación se establece entre dos personas con cargos y estatus iguales o parecidos, por tanto, no existe asimetría.

Perfiles psicológicos en las relaciones de poder

La persona que resulta poderosa, generalmente suele responder al perfil de “alfa”, es decir, posee unos atributos que le hace resultar atractivo. Esto no va a depender tanto de cuestiones físicas, sino, de su capacidad de explotar sus fortalezas. Son personas carismáticas, con don de gentes, capacidad de persuasión y habilidades comunicativas que resultan atrayentes para un amplio colectivo. En algunos casos, suelen responder a un perfil narcisista con necesidades de admiración por parte de los demás.

Por otro lado, la persona fascinada suele ser alguien que responde a un perfil inseguro, generalmente, con problemas de autoestima y asertividad. Que tiene tendencia a idealizar a los demás, respondiendo esto a una proyección de ciertos deseos inconscientes insatisfechos. El fascinado se siente protegido frente al poderoso. En la mayoría de las ocasiones, además, suelen presentar una diferencia de edad considerable, hablamos de 15 años o más de diferencia.

En el caso de vínculos donde ambos presentan perfil poderoso, los dos tendrían perfil alfa y buscarían un igual para establecer vinculación porque éste les reportaría, a su vez, estatus. En estos casos la diferencia de edad no suele ser tan acusada.

¿Existe continuidad en este tipo de parejas?

Las relaciones que se asientan sobre la asimetría y/o posibles idealizaciones o proyecciones hacia al otro, en muchas ocasiones resultan complicadas de mantener en el tiempo. Debido, en parte, a que a veces uno de los dos adquiere un mayor nivel de madurez y deja de idealizar al otro. Sin embargo, pese a lo que muchas personas puedan considerar algunos de estos vínculos pueden mantenerse en el tiempo y ser verdaderamente sólidos. Factores como:

  1. Comprensión: Las parejas que llegan a encajar son aquellas que se comprenden y que encuentran ciertos equilibrios en su forma de proceder. Este tipo de parejas pueden llegar a conocerse y hacerlo posible.
  2. Compatibilidad sexual: Pese a que la esfera sexual no lo es todo en una pareja, si es cierto que ocupa un papel relevante. Estas parejas se suelen caracterizar por un buen nivel de entendimiento sexual y esto, en parte, fomenta el vínculo.
  3. Respeto: Si logran respetarse y entenderse, la relación puede mantenerse con independencia de las circunstancias.
  4. Distinguir enamoramiento de amor: Muchas veces confundimos términos, mientras el primero se da en los inicios de la relación y no es nada objetivo, en el segundo, se trata de una decisión voluntaria y racional que implica compromiso y tiempo.
  5. Proyecto común: Tener un proyecto de vida a compartir es un factor de permanencia.
  6. Adaptarse a los cambios: Ser capaces de adaptarse a los cambios que acontecen es un aspecto que consolida el vínculo.

Únicamente, en aquellos casos en los que acaban degradando en un enganche tóxico, en este caso si se rompe el vínculo en un momento dado y tal vez sea necesario realizar psicoterapia.

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