¿Cómo luchar contra la resistencia bacteriana a los antibióticos?

Resistencia a los antibióticos, una amenaza a la salud mundial

Cuando las bacterias son expuestas a un agente nocivo, sólo las más resistentes sobreviven y transmiten sus genes no sólo a sus descendientes, sino también a otras bacterias vecinas. La naturaleza de este proceso hace que estos microorganismos vayan desarrollando una resistencia a los tratamientos con antibióticos cada vez mayor. El problema es que este fenómeno está siendo acelerado por un uso abusivo de estos fármacos, demasiado presentes en humanos, en animales y en el medio ambiente. En la última década, han ido apareciendo nuevas cepas de infecciones como la neumonía, la tuberculosis o la salmonelosis, entre otras, cuyo tratamiento se vuelve cada más difícil debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos.

La consecuencia es que cada año se registran miles de fallecimientos relacionados con la resistencia a los antibióticos. Las proyecciones apuntan que para 2050 se producirán alrededor de 10 millones de muertes anuales por este motivo, superando al cáncer como principal causa de mortalidad. Intervenciones quirúrgicas relativamente simples, por ejemplo, podrían convertirse en mucho más peligrosas por el riesgo de infecciones resistentes. Por este motivo las autoridades sanitarias mundiales están señalando a la resistencia a los antibióticos como una de las mayores amenazas para la salud mundial; un problema que afecta de igual forma a todo el planeta.

Prevenir infecciones y reducir el consumo de antibióticos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) viene insistiendo en la necesidad de cambiar de forma urgente la forma de prescribir y utilizar los antibióticos, con el fin de ralentizar este proceso. La primera defensa es reducir la transmisión de infecciones de origen bacteriano, eliminando la razón principal por la que se prescriben los antibióticos. Medidas como lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca y la nariz al estornudar, extremar las precauciones cuando se trate con enfermos, tener relaciones sexuales protegidas y mantener las vacunaciones  al día contribuyen a limitar la aparición de enfermedades infecciosas.

En esta misma línea, la OMS insiste en concienciar a la población que cocinar en condiciones higiénicas es otro elemento importante. Con este fin, la organización recuerda cinco claves para garantizar la seguridad alimentaria: cuidar la limpieza de los ingredientes, separar alimentos crudos y cocinados, cocinar completamente los platos, mantener los alimentos a temperaturas seguras y usar agua y materias primas de confianza.

Otro de los cambios que se pretende conseguir es una nueva relación entre los pacientes y los medicamentos. Eso implica tomar antibióticos únicamente cuando los prescriba un profesional sanitario certificado y acabar con malas prácticas, como utilizar medicamentos de prescripción sobrantes de otros tratamientos o de otros miembros de la familia. Asimismo, no es conveniente insistir a los profesionales sanitarios para que receten antibióticos si estos consideran que no son necesarios, ni alargar los tratamientos por encima de las fechas indicadas por el médico.

Importancia de una solución global

En países como España, aunque la venta de antibióticos sin receta no está autorizada, se estima que alrededor de un 30% de su consumo se realiza sin que el tratamiento haya sido indicado por el médico. Y las estadísticas muestran que en los países donde los antibióticos se pueden adquirir sin receta médica tanto para uso humano como el ganado, el problema es aún mayor, ya que la propagación de la resistencia a fármacos empeora. Un cambio en las políticas sanitarias e incluso en el sistema de prescripción será necesario para conseguirlo pero conseguir resultados en una cuestión tan importante exigirá la colaboración de todos.

Es difícil predecir el ritmo al que avanzará la resistencia a los antibióticos en los próximos años, aunque las estimaciones a largo plazo son pesimistas. Lo que sí sabemos es que los antibióticos dejarán de funcionar algún día, de ahí que los científicos estén buscando nuevos enfoques para tratar las bacterias patógenas, mediante herramientas como la nanotecnología y la ingeniería genética. Gran parte de la solución a este problema debe venir del sector de la salud, a través de la inversión en investigación y desarrollo de nuevos fármacos, vacunas o herramientas de diagnóstico. Pero la respuesta también debe implicar directamente a médicos y pacientes.

Fuentes:

  • Resistencia a los antibióticos. Nota descriptiva de la Organización Mundial de la Salud
  • Antimicrobial resistance—a threat to the world’s sustainable development. Universidad de Upsala
  • Lista de “patógenos prioritarios”. Organización Mundial de la Salud
  • An integrated systems approach is needed to ensure the sustainability of antibiotic effectiveness for both humans and animals. Universidad de Duke
  • Antibacterial Agents in Clinical development. Organización Mundial de la Salud
  • Antibiotic-induced changes to the host metabolic environment inhibit drug efficacy and alter immune function. Universidad de Harvard.

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