Las precauciones que no debes olvidar al tomar antidepresivos

Aunque también pueden recetarse junto con una terapia para conseguir una mejoría en otros tipos de depresiones o para tratar la ansiedad, los antidepresivos son los medicamentos indicados en el tratamiento y la prevención de recaídas de las depresiones mayores.

Tomar sólo bajo prescripción y con control médico

Se considera que un antidepresivo es aprobable para ser comercializado si es eficaz en al menos un 50% de los pacientes tratados en sus ensayos clínicos de eficacia. Es decir que un nuevo paciente puede no obtener el efecto deseado con el primer tratamiento que se le recete. La selección del antidepresivo y de la dosis adecuada para un determinado caso y una persona específica es un proceso largo (pueden tardar de 5 días a 8 semanas en empezar a afectar el estado de ánimo) y complicado, que requiere el conocimiento de un profesional.

Algunos antidepresivos pueden agravar inicialmente la depresión en un pequeño porcentaje de pacientes, induciendo pensamientos de suicidio, ansiedad, agresividad, manías e hipomanías, o conducir al desarrollo de una psicosis en un paciente que no era psicótico antes de tomar el antidepresivo.

Si una vez pasado el periodo inicial no hay mejoría o se manifiestan efectos adversos inaceptables, el médico le cambiará el tratamiento. Posiblemente por otro antidepresivo de la misma clase. En caso de que éste tampoco funcione adecuadamente por otro de una clase diferente.

Abandonar o cambiar el tratamiento

Aunque se piensa que los antidepresivos no producen hábito, la supresión brusca de una tratamiento con antidepresivos puede causar efectos adversos en algunos casos asociados a efectos rebote o a síntomas de abstinencia. A fin de evitar esos síntomas de privación, se disminuye lentamente la dosis en un periodo de varias semanas (introduciéndose otro antidepresivo paulatinamente en caso de que fuera necesaria la sustitución).

Efectos secundarios

La incapacidad para tolerar los efectos adversos de un antidepresivo es la causa más común de la suspensión de un tratamiento, aunque éste resultase eficaz. Existen tres grandes grupos de antidepresivos con decenas de ejemplos en cada uno, con lo que no se podría establecer un listado de efectos secundarios habituales de cada uno de manera exhaustiva en este artículo. Para estudiar los efectos de un antidepresivo en concreto le recomendamos que lea el prospecto. Pero podemos decir que en general los efectos más comunes estarán en la alteración del sueño (aumento de los sueños vívidos y de las pesadillas), dolor de estómago, dolor de cabeza, y debilidad corporal combinada con hiperactividad al mismo tiempo. Otro efecto secundario relevante (sobre todo al inicio del tratamiento) es la generación de ideas suicidas, sobre todo en jóvenes y preadolescentes, algo que hace recomendable la vigilancia por parte de los seres más próximos ante una posible iniciativa para llevar adelante estas ideas. Por otro lado los antidepresivos pueden producir disfunción en la libido (tanto al alza como a la baja según el tipo de antidepresivo).

Aunque los fármacos más recientes tienen una menor frecuencia de aparición de efectos secundarios durante el tratamiento, a veces los pacientes informan de efectos colaterales severos asociados con su suspensión. En un tipo de efecto secundario los antidepresivos de segunda generación tienen más probabilidades que sus antecesores de aparecer: las alteraciones de la libido, aunque a diferencia de sus antecesores de primera generación, éstas suelen ser hacia un incremento de la misma.

Cuidado con las interacciones

Uno de los tres grupos de antidepresivos, los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) pueden producir una reacción hipertensiva peligrosa, incluso potencialmente letal, si se toman con alimentos que contengan altos niveles de tiramina, tales como los quesos maduros, carnes curadas o extractos de levadura.

Aunque es recomendable con cualquier medicamento, es especialmente crítico que los pacientes sometidos a tratamiento con antidepresivos IMAO, consulten a un facultativo antes de tomar otro medicamento informándoles que toman estos antidepresivos, a fin de que no se les administren o receten fármacos, ni anestesia, sin el debido conocimiento.

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