¿Cuándo no se debe vacunar?

En España, las vacunas no son obligatorias sino recomendadas, siendo deseable su administración sistemática en la edad pediátrica tanto para lograr protección individual como para evitar bolsas de población susceptible de infección ante determinadas enfermedades que se pueden prevenir.
Por tanto la decisión individual de la vacunación tiene implicaciones sobre la salud de la sociedad. Existen muchos motivos por los que las familias pueden tener dudas sobre la idoneidad de una vacuna en una ocasión concreta.
Por eso, proporcionar información adecuada contribuye a dar tranquilidad a los padres, agilizar la visita pediátrica y mejorar el seguimiento del calendario vacunal en cada caso.

¿Qué es el cribado prevacunal?

Los padres deben recibir información completa sobre las vacunas autorizadas e indicadas que pueden recibir sus hijos, incluyendo los beneficios y los riesgos de la vacunación, así como los de la no vacunación, y los efectos secundarios frecuentes o infrecuentes.
Además, de forma previa al acto vacunal, la familia del niño es entrevistada para el despistaje de posibles contraindicaciones absolutas o relativas para cada vacuna en concreto.

¿Qué información es importante para el pediatra?

Básicamente es importante informar de cualquier enfermedad acaecida recientemente y de la existencia de cualquier alergia a un medicamento, alimento, vacuna o látex. Si una vacuna previa ha desencadenado una reacción importante hay que destacarlo, o si se ha recibido una vacuna en el mes anterior.
El antecedente de convulsiones, síndrome de Guillain-Barré o cualquier problema neurológico deben comentarse. Por supuesto, la existencia de una enfermedad crónica como las del corazón o de la coagulación de la sangre, asma, diabetes, leucemia, cáncer o cualquier trastorno inmunitario condicionan asimismo la decisión.
Es igualmente importante conocer si ha recibido corticoides, inyecciones de inmunoglobulinas o transfusiones de sangre u otros derivados de la misma en el último año. En el caso de una adolescente es preciso descartar la posibilidad de un embarazo actual o en las siguientes 4 semanas a la vacuna.
Por último, conviene advertir la convivencia con personas de edad avanzada, o con alguna persona trasplantada, con cáncer o alguna otra circunstancia que afecte a la inmunidad.

¿Cuándo está contraindicada una vacuna en un niño?

Sin duda alguna, la principal contraindicación para administrar una vacuna es el antecedente de una reacción alérgica importante (anafiláctica) en alguna vacunación previa.

En los casos de anafilaxia al huevo están contraindicadas la vacuna frente a la fiebre amarilla y la vacuna de la gripe. En estos casos, se puede valorar la vacunación de la triple vírica en medio hospitalario. En los casos de anafilaxia a la gelatina y de reacciones alérgicas graves a antibióticos habrá que comprobar la tabla de componentes de las vacunas a administrar.

La aparición de una encefalopatía aparecida en los siete días siguientes a la administración de la vacuna o vacunas que contienen el componente tosferínico comportará la evitación del mismo en las vacunaciones ulteriores.
También cualquier trastorno neurológico progresivo, incluidos espasmos infantiles, epilepsia no controlada aconsejan posponer este componente. No serán motivo de exclusión de vacunación las convulsiones febriles.

Las vacunas vivas atenuadas inyectables (triple vírica, varicela, antituberculosis, fiebre amarilla) o se administran simultáneamente o se separan con un intervalo de cuatro semanas.

Cuando consta un trastorno de la coagulación, el pediatra puede valorar efectuar la vacunación en el medio hospitalario.  

¿Se pueden vacunar los niños con enfermedades crónicas?

Los pacientes afectos de alguna larga enfermedad tienen mayor riesgo de complicaciones en el caso de adquirir una enfermedad de las inmunoprevenibles (mediante vacunas), pero pueden beneficiarse aunque sea parcialmente porque pueden responder a algunas de las vacunaciones de forma subóptima.
La efectividad y la seguridad de las vacunas pueden estar comprometidas en pacientes inmunosuprimidos (cáncer), por lo que hay que individualizar.

Los niños que reciben dosis diarias importantes de corticoides son candidatos a posponer la vacunación.

Cuando han recibido sangre completa o derivados, o de inmunoglobulinas se demora la vacunación de algunas especialidades.  

¿Cómo afecta la vacunación de los niños a los convivientes?

Los niños que cohabitan con personas inmunocomprometidas deben recibir todas las vacunas indicadas, incluidas las de virus atenuados, a excepción de la vacuna antipolio oral.

¿Cuándo se puede vacunar la mujer embarazada?

En las mujeres embarazadas, las vacunas de virus atenuados deben demorarse hasta después del parto, salvo que el riesgo de la infección supere al de la vacuna. En general, la administración de vacunas inactivadas, cuando están indicadas, se considera segura.
Este es el caso de la llamada "estrategia de nido", que consiste en inmunizar a la futura madre en el último trimestre de la gestación contra la tosferina para prevenir la enfermedad del recién nacido durante las primeras semanas de vida.    

¿Cuáles son las falsas contraindicaciones?

Por último es interesante y práctico conocer la larga lista de situaciones que ofrecen dudas a los familiares -a veces incluso a los profesionales-  y que no son, sin embargo, contraindicaciones reales para proceder a la protección vacunal infantil.
Las falsas contraindicaciones conllevan retrasos en la administración de las vacunas, y pueden en algún caso, contribuir a que el calendario vacunal quede incompleto, dejando al individuo sin la protección esperada. Se trata en muchos casos de situaciones que merecen una prudencia añadida o, cuanto menos, un diálogo clarificador. Veamos cuáles son las más frecuentes.

No existen evidencias de que una infección aguda leve (resfriado, gastroenteritis...) con temperatura corporal inferior a 38 grados reduzca la efectividad o aumente los efectos adversos de las vacunas. Por tanto, el niño con resfriado leve que no ha dado más que unas décimas se puede vacunar  El tratamiento antibiótico (por ejemplo de una otitis o de una faringitis) no contraindica tampoco la vacunación (a excepción de la vacuna antitifoidea oral, que podría perder eficacia).
No obstante, cuando hay fiebre de más de 38 grados se aconseja demorar la vacunación hasta la recuperación para evitar confundir los efectos adversos con los síntomas de la enfermedad concomitante. Tampoco contraindican las vacunas el hecho de haber estado en contacto con una persona con una enfermedad infecciosa.

La historia familiar de efectos adversos a las vacunas, los corticoides tópicos o inhalados, los antecedentes de asma, eccema o atopia, tos pertusoide, sarampión o meningitis no contraindican la vacunación. Los niños que reciben terapia desensibilizante para su alergia pueden y deben vacunarse normalmente.

En el caso de los prematuros, la pauta se adapta en cada caso.

Cuando el registro de vacunas anterior es deficiente o incierto se procederá igualmente a la vacunación.

Lógicamente, el diálogo fluido entre la familia y el profesional sobre los riesgos reales de la vacuna contribuirá a minimizar el número de situaciones en las que las vacunas dejan de administrarse innecesariamente e igualmente a conseguir un calendario vacunal sin interferencias que pongan en riesgo la respuesta o protección vacunal.

Bibliografía:

  • Página web de la Asociación Española de Pediatría.
  • Demandas y expectativas de padres y madres que rechazan la vacunación y perspectiva de los profesionales sanitarios sobre la negativa a vacunar. S Martínez-Díaz, M Martínez Romero et al. An Pediatr (Barc).2014;80(6):370-378.

Otros contenidos del dosier: Vacunas

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