La resistencia a la anestesia

Resistencia a la anestesia: causas metabólicas

Primero, es importante recordar que “nadie resiste la anestesia”, subraya Nicole Smolski, anestesióloga-reanimadora. “Ahora bien, hay personas que son más difíciles de anestesiar que otras, en términos de cantidad de anestesia”, indica la especialista, y agrega que entre esas personas se encuentran los “toxicómanos y las personas que consumen mucho alcohol”. El doctor Vibol Chhor, también anestesista y reanimador, explica: “Esos pacientes presentan modificaciones farmacológicas complejas que aún no se han dilucidado, por ejemplo, la inducción enzimática hepática, una modificación de los volúmenes de distribución de la anestesia que hace que debamos aumentar la dosis de algunos medicamentos”. “También existen fenómenos de tolerancia a los opiáceos en los toxicómanos adictos a la heroína”, agrega.

Jean-Pierre Postel, anestesiólogo-reanimador y presidente del Centro Nacional de Estudios, Investigación e Información sobre la Consciencia (Cneric, Francia), precisa que “las personas que se han sometido a mucha anestesia, como pueden ser los pacientes con quemaduras de tercer grado, también presentan resistencias”. El especialista cita igualmente casos de resistencia inicial en las personas obesas, pues la anestesia se diluye en la grasa. ¿Qué hacer entonces? Inyectar dosis más elevadas o utilizar productos diferentes. “Disponemos de una panoplia de anestesias, de manera que buscar alternativas no supone un problema”, asegura Postel.

Y Smolski precisa: “El electroencefalograma nos permite verificar que el paciente esté bien sedado. Si no lo estuviera, aplicamos una nueva dosis de anestesia”.

Resistencia a la anestesia dental

“Los dientes muy infectados o muy inflamados pueden resultar difíciles de anestesiar”, explica Vianney-Descroix, cirujano dentista del Servicio de odontología del hospital Pitié-Salpêtrière de París. “En los medios muy inflamados o infectados, los tejidos son muy ácidos, lo que hace que las condiciones sean poco propicias para que las moléculas de la anestesia se dispersen por el tejido nervioso que requiere sedación”, puntualiza. La solución pasa entonces por aplicar la anestesia más lejos de la zona afectada y aumentar la dosis.

Causas psicosomáticas

“Las personas muy estresadas y ansiosas pueden ser menos sensibles a la anestesia dental –informa Vianney-Descroix­–. En esos casos aliviaremos el estrés por medio de la sedación. Los médicos disponen hoy en día de un gas que combina oxígeno y protóxido de nitrógeno y que sirve para sedar a las personas, que sin embargo siguen conscientes”. La angustia puede perturbar tanto la anestesia local como la general. Un estado de estrés puede obligar a administrar dosis más fuertes.

“Las personas mal preparadas para recibir la anestesia son más difíciles de anestesiar que las que sí lo están”, indica Postel. En caso de estrés, la tasa de adrenalina se dispara y la frecuencia cardiaca aumenta, lo que altera la distribución de la anestesia por el cuerpo. “El índice de determinados neuromediadores cerebrales también se ve modificado cuando hay de estrés; en consecuencia, las moléculas son incapaces de actuar en las neuronas a las que van dirigidas”, agrega el especialista. “Lo que marca la diferencia es la consulta previa. El rol del médico en la disminución de la angustia del paciente es clave. Del él dependerá, en parte, que la persona llegue a la sala de operación más tranquila”.

Causas anatómicas y genéticas

El fracaso de las anestesias raquídea y epidural puede responder a razones anatómicas. “La presencia de quistes subcutáneos o en el canal medular puede ser responsable del error en la localización y hacer que la inyección ingrese en el quiste y no en el canal, lo que haría inadecuada la anestesia”, explica Chhor. “Las estructuras de los ligamentos en el canal medular pueden entorpecer la difusión de la anestesia en la zona”, agrega. Del mismo modo, una variación anatómica de la espina de Spix puede ser, de manera excepcional, motivo del fracaso de ciertos tipos de anestesias dentales, a saber, la anestesia que se aplica en el agujero mandibular, que es de naturaleza locoregional y que los dentistas utilizan poco.

Las personas pelirrojas, por otra parte, serían menos sensibles a determinados tipos de anestesias locales a causa de una mutación de un gen (1).

Existen otros casos de resistencias que también podrían responder a mutaciones genéticas, las cuales afectarían al modo en que los canales sódicos responden a las anestesias locales. “Pero se trata de casos clínicos muy raros y por ahora sólo nos manejamos con hipótesis”, destaca Chhor.

Pero que no cunda el pánico: “Siempre conseguimos anestesiar a los pacientes, aunque para ello haya que utilizar dosis más altas de producto”,  asegura Smolski.

Recuerdos durante la anestesia

Algunos investigadores estudian el caso de pacientes que, aunque anestesiados durante una intervención quirúrgica, son capaces de dar detalles de ella una vez despiertos. “Esos casos, ¿responden a una resistencia a la anestesia o a una experiencia inexplicable de la consciencia?”, se pregunta el doctor Postel (2).

A. S. Glover-Bondeau

1 Liem EB, Lin CM, Suleman MI et Als. Anesthetic requirement is increased in redheads, Anesthesiology, 2004;101:279-83

2 Postel J P, Mémoire & Anesthésie, Newsletter www.cneric.fr, 2010

Otros contenidos del dosier: Intervenciones quirúrgicas

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