El cigarrillo electrónico: ¿una ayuda para dejar de fumar?

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El cigarrillo electrónico reproduce la forma y la sensación de un cigarrillo convencional. En su interior se encuentra una batería, un microprocesador, un pulverizador y un cartucho con un líquido que contiene nicotina y sustancias aromáticas con base de aditivos alimentarios o sabores artificiales.
Desde la prohibición de fumar en los lugares públicos, el cigarrillo electrónico se ha convertido en una alternativa a los cigarrillos convencionales, ya que emiten un vapor inofensivo para el entorno. Inventado en China en 2005, el cigarrillo electrónico tiene en su extremo un diodo que simula la combustión y que contiene un cartucho cuya solución se calienta en contacto con una resistencia. Estos viales, una vez agotados, se recargan con un compuesto de propilenglicol o glicerina, aromas diversos y, eventualmente, nicotina.

La OMS no respalda los cigarrillos electrónicos

Las empresas que venden cigarrillos electrónicos generalmente los describen como una manera de ayudar a los fumadores a deshacerse de su dependencia del tabaco. Algunos incluso han llegado al extremo de sugerir que la Organización Mundial de la Salud (OMS) los respalda como una terapia legítima de reemplazo de nicotina, tales como la goma de mascar, las pastillas o los parches de nicotina.
Sin embargo, la OMS  ha dejado en claro que nunca ha dado la luz verde al cigarrillo electrónico. “La OMS no posee evidencia científica que confirme la seguridad y eficacia del producto. Sus vendedores deben retirar inmediatamente de sus sitios web y otros materiales informativos cualquier indicio que sugiera que la OMS considera estos cigarrillos como una forma segura y eficaz de dejar de fumar (...). El cigarrillo electrónico no ha demostrado ser una terapia eficaz de reemplazo de nicotina”, puntualizó el doctor Ala Alwan, subdirector general del grupo de Enfermedades no transmisibles y Salud mental de la OMS.

Cigarrillo electrónico: su eficacia no está probada

La OMS no niega la posibilidad de que el cigarrillo electrónico pueda ser una ayuda para dejar de fumar. Pero la única manera de saberlo es realizando pruebas. “Si las compañías que comercializan el cigarrillo electrónico quieren ayudar a los fumadores a dejar el tabaco, es necesario que lleven a cabo pruebas clínicas y estudios de toxicidad y que operen dentro del marco regulatorio adecuado”, ha declarado Douglas Bettcher, director interino de la iniciativa Un mundo sin tabaco  de la OMS. Mientras esto no ocurra, la OMS no considera el cigarrillo electrónico como un tratamiento apropiado de reemplazo de nicotina.
“En espera de más información, y considerando que hasta la fecha ninguno de estos  productos tiene la Autorización de comercialización o el sello CE, la Afssaps y la Dirección General de Salud (DGS) recomiendan la máxima precaución a los usuarios de los cigarrillos electrónicos”, informó la OMS. En particular, se advierte que las madres lactantes deben evitarlos debido a la toxicidad de ciertas sustancias y la falta de datos sobre su paso a la leche materna.

España: potencialmente peligroso y sin regulación

Según informa el periódico La Nueva España en su edición del 5 de octubre de 2013, el Área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) advierte que el cigarrillo electrónico puede causar cambios en los pulmones a corto plazo muy parecidos a los del tabaco y que “no lo recomiendan, ni lo aprueban ante la falta de pruebas y evidencia científica que demuestren que son eficaces y seguros a largo plazo”. Y añaden que “contienen sustancias idénticas a las que lleva el cigarrillo convencional”. En España no existe regulación para la venta de este producto, salvo para menores de edad, informa La Nueva España y añade que “en otros países, como Australia y Canadá, se ha prohibido su venta completamente”.
En Francia, por su lado, la Agencia Francesa de Seguridad de Productos de Salud y la Dirección General de Salud realizaron un análisis preliminar de los riesgos potenciales del cigarrillo electrónico en julio de 2008. En sus conclusiones se informa que los cigarrillos electrónicos contienen sustancias químicas como el propilenglicol, un irritante disolvente, o derivados terpénicos, que podrían ser perjudiciales para personas con antecedentes de epilepsia.
A.S. Glover-Bondeau
Fuentes:
-Comunicado de prensa  OMS /34, 19 septiembre 2008
-Comunicado de prensa,  Afssaps, 7 julio 2008
La Nueva España

Otros contenidos del dosier: Dejar de fumar

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