Razones para dejar de fumar a cualquier edad

Adolescencia, treintena, cincuentena, tercera edad… Tengas la edad que tengas, repudiar el tabaco siempre será un gesto de provecho. Descubre las de ventajas de vivir “sin malos humos”.

La adolescencia, tiempo de despreocupación

Muchas personas empiezan a fumar en la universidad. Pero ser joven y sentir lejanas las consecuencias del tabaco no es excusa para caer preso de esta dependencia. La mayoría de los “enganchados” al cigarrillo, los que no pueden vivir sin él, comenzaron a fumar en la adolescencia. Los cigarrillos son caros, disminuyen el rendimiento físico y perjudican la salud, de manera que ¿por qué no dejarlos de inmediato? Mejor prevenir que curar.

Las mujeres, que comienzan a fumar antes que los hombres, (ellas comienzan a los 18 en un 45%, ellos en un 42%) deberían saber que el tabaco y la píldora anticonceptiva no casan bien: el tabaquismo, bajo los efectos de la pastilla, aumenta el riesgo de formación de coágulos sanguíneos en las venas y arterias, lo que multiplica por diez las probabilidades de padecer un accidente cerebrovascular. Si además se presentan factores de riesgo como hipertensión arterial o colesterol, entonces lo verdaderamente prudente es decirle adiós al “pitillo”.

Los treinta, la edad de la familia

El cigarrillo es enemigo de la vida sexual: en los hombres multiplica el riesgo de sufrir problemas de erección e infertilidad.

Por otra parte, el monóxido de carbono que contiene el humo del tabaco se fija en la hemoglobina y sustituye al oxígeno, lo que priva al corazón de un carburante esencial para su funcionamiento. Además, fumar aumenta la frecuencia cardíaca de 10 a 20 pulsaciones por minuto. ¿Por qué no dejarlo ya? Enseguida volverás a ser el de antes ya que la oxigenación vuelve a la normalidad al cabo de las ocho horas y el monóxido de carbono se elimina en 24 horas. Respirarás mejor, dejarás de toser y de padecer esos terribles catarros que se prolongan durante días y recobrarás el sentido del gusto y del olfato en cuestión de una semana.

Si eres mujer y deseas quedarte embarazada entonces debes dejar de fumar. El tabaquismo multiplica por dos la probabilidad de tener un aborto espontáneo o un embarazo extrauterino, aumenta el riesgo de hemorragias y de tener un bebé prematuro y disminuye el peso de éste al nacer. A pesar de todo, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) estima que un 34 % de las embarazadas españolas continúa fumando durante este periodo.

El nacimiento del bebé deber ser otro motivo que obligue a abandonar la dependencia, tanto para la mujer como para el hombre. En efecto, el tabaquismo pasivo es muy nocivo para los bebés ya que les hace más vulnerables a las infecciones respiratorias y la otitis y favorece la aparición del asma. La temible muerte súbita de los bebés también es más frecuente cuando los padres fuman. En los países desarrollados uno de cada dos niños estaría expuesto en casa al tabaquismo pasivo.

La cuarentena, ¡qué bella edad para las mujeres!

En 1950 más de dos tercios de los hombres fumaba, contra menos de un quinto de las mujeres. En 1998, la proporción de los primeros cayó al 42% mientras que la de las segundas ascendió a un 31%. ¿Un signo de emancipación? Quizá. Sin embargo, podemos dudar del poder de seducción del cigarrillo. Sus consecuencias en el aliento y la piel están más que demostradas. El tabaquismo acelera el envejecimiento y favorece la aparición de arrugas. Sí, esto también está comprobado.

De hecho, fumar no sólo aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón sino también el de mama y el de cuello de útero.

Como la mayoría de los cánceres, los tumores inducidos por el tabaco se manifiestan unos veinte años después de haber estado expuesto a él. No obstante, nada es ineluctable en materia de tabaquismo y entre cinco y diez años después de haber dejado de fumar el riesgo de cáncer de pulmón disminuye a la mitad.

A los 40 es cuando se vuelve inevitable tomar algunas decisiones de sentido común que ayuden a preservar la salud y la belleza. Uno de los muchos inconvenientes que produce el tabaco en la mujer es que puede adelantar la menopausia un par de años.

Los cincuenta: no todo está perdido, señores

Llegaron los cincuenta pero sigues enganchado al tabaco… Fumar perjudica la virilidad como consecuencia de los efectos nefastos que produce en la circulación arterial. Además, aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares graves a las que los hombres están más expuestos que las mujeres. El cigarrillo contribuye a una coagulación negativa de la sangre y acelera el depósito de colesterol en las paredes de las arterias (arterioesclerosis). Esto puede desembocar en enfermedades como la angina de pecho, el infarto de miocardio, la aneurisma de aorta o la artritis de los miembros inferiores.

Los hombres a menudo son víctimas de cánceres vinculados al tabaco (pulmón, laringe…) y, globalmente, 56 000 de las 60 000 muertes anuales imputables al tabaquismo se observan aún en el sexo masculino. De hecho, se estima que el tabaco provoca una de cada tres muertes en los hombres de entre 45 y 64 años.

Pero nunca es tarde para actuar, porque dejar el tabaco antes de los 50 años disminuye por dos el riesgo de morir en los próximos 15 años, en comparación con quienes continúan fumando.

Los sesenta, aún se justifica dejar de fumar

Los problemas de salud están ahí: bronquitis crónica, complicaciones cardíacas, afección de las arterias de las piernas… Sin embargo, la presencia de estas preocupaciones no debería ser rémora para intentar dejar de fumar. ¡Por el contrario! Todos los estudios demuestran que abandonar el tabaco mejora considerablemente el pronóstico de estas afecciones porque una parte de sus efectos es reversible.

Por ejemplo, se considera que la probabilidad de observar una recidiva de infarto de miocardio disminuye por dos uno o dos años después de haber dejado el cigarrillo. En todas la enfermedades la supresión del tabaco es esencial para que los tratamientos sean más eficaces. ¡Ánimo!

En las mujeres, el tabaquismo aumenta el riesgo de osteoporosis, que crece después de la menopausia debido a los cambios hormonales y que favorece las fracturas y los asentamientos de las vértebras.

Dr. C. Tutin

Otros contenidos del dosier: Dejar de fumar

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