Cáncer de estómago

El cáncer de estómago, más frecuente en los países pobres que en los países industrializados, se sitúa en el cuarto lugar por orden de frecuencia de todos los cánceres.

Síntomas

El cáncer de estómago se manifiesta por un número muy pequeño de síntomas: algunos dolores de estómago, en ocasiones una hemorragia. Esta circunstancia es la que dificulta el diagnóstico. Por ello, en la mayor parte de los casos, el cáncer de estómago se descubre en un estadio avanzado, debido a signos generales: adelgazamiento, disminución de los glóbulos rojos (eritrocitos) en la sangre (anemia).
En ocasiones, el descubrimiento tiene lugar con ocasión del control sistemático de una enfermedad gástrica crónica: úlcera o gastritis.

Diagnóstico

Se basa esencialmente en la exploración endoscópica del estómago, durante la cual se obtiene una muestra de tejido para analizarla en el laboratorio (biopsia). En algunos
casos, también se practica una radiografía del estómago, que permite precisar el tipo de lesión (forma polipoidea, ulcerada o infiltrante). Por último, diversas pruebas complementarias tienen como objetivo evaluar la extensión del tumor: ecografía hepática, tomografía (TAC) del abdomen, radiografía de tórax.
Endoscopia gástrica. El tubo de fibra óptica que se introduce por la boca del paciente permite al médico observar el interior del estómago en una pantalla de vídeo y obtener, si procede, una muestra de tejido.

Causas

Hay dos grandes grupos de factores que intervienen en la aparición de este cáncer. El primero es de orden dietético, y corresponde a modos tradicionales de preparación de los alimentos: salazón y ahumado. Los nitratos y nitritos asociados a estos procesos se ingieren al mismo tiempo que los alimentos, y se transforman en el organismo en sustancias cancerígenas. El segundo factor es probablemente el microbio Helicobacter pylori, que provocaría una gastritis crónica susceptible de evolucionar hacia un cáncer de estómago. Las otras causas son menos importantes: úlceras crónicas o gastritis durante las cuales el organismo fabrica anticuerpos contra sus propios constituyentes (autoinmunitarias).

Tratamiento

Es ante todo quirúrgico, y consiste en practicar una escisión de todo o de una parte del estómago (gastrectomía total o parcial), según el tamaño del tumor y su localización en el estómago. La quimioterapia puede constituir una ayuda complementaria al tratamiento.
Gastrectomía total. El cirujano practica la ablación de la totalidad del estómago y, posteriormente, restablece la continuidad del circuito digestivo uniendo el esófago a la segunda porción del intestino delgado, el yeyuno. Los alimentos pasan entonces directamente al intestino.
Gastrectomía parcial. El cirujano extirpa, según los casos, la parte inferior (antro), los dos tercios inferiores o aún las cuatro quintas partes inferiores del estómago. Luego une la porción restante del órgano con la primera parte del intestino delgado (duodeno) o con el yeyuno.

Pronóstico

Depende del tamaño del tumor y de su grado de penetración en la pared del estómago, de la existencia de propagación a los ganglios vecinos y de la presencia de metástasis.
Con demasiada frecuencia, un diagnóstico tardío lleva a descubrir lesiones diseminadas. La mejora del pronóstico pasa por la práctica de la gastroscopia ante cualquier trastorno gástrico persistente (dolor, hemorragia digestiva).

Trastornos asociados con la gastrectomía

La mayor parte de las veces, la gastrectomía es una operación bien tolerada. Sin embargo, la intervención se asocia con cierto número de trastornos, más frecuentes y más intensos cuando se extirpa todo el estómago.
En un primer período, el paciente experimenta el síndrome del estómago pequeño, es decir, que le resulta imposible ingerir comidas de volumen normal. Se ve obligado a fraccionar las comidas: 5 a 6 al día. Progresivamente, el estómago se adapta y el paciente aprende a alimentarse. Entonces es posible seguir una alimentación casi normal. Únicamente se desaconsejan las comidas muy abundantes y el abuso de bebidas alcohólicas. Más adelante, pueden aparecer períodos de diarrea, que se tratan con eficacia. Después de la extirpación del estómago, sobre todo en caso de ablación total, se altera la absorción de vitamina B12. Cuando esto sucede, se ha de recurrir a la administración de la vitamina mediante inyecciones. Después de una gastrectomía, pueden aparecer otras dos complicaciones poco frecuentes. La primera es el síndrome de descarga, asociado a la llegada brusca del bolo alimenticio al intestino delgado.
Aparece poco después de la comida y, en ocasiones, durante la misma. El paciente experimenta un malestar intenso que le obliga a acostarse. El tratamiento consiste en primer lugar en fraccionar las comidas. La otra complicación es el síndrome de hipoglucemia tardía, que se caracteriza por una caída brusca de la concentración de glucosa en la sangre, 1-2 horas después de la comida. Se manifiesta por malestar, sudoración, vértigo, temblor, etc. En estos casos, hay que evitar los azúcares de absorción rápida (productos de pastelería, pan, etc.) e ingerir alimentos con un contenido elevado de fibra (ensaladas, verdura, frutos secos).

La vida después de una gastrectomía

Una persona a la que se le ha practicado una escisión del estómago no debe considerarse incapacitada. En efecto, al cabo de unos meses, los órganos digestivos se adaptan y el paciente puede reasumir un modo de alimentación casi normal.
Durante la fase de adaptación, se le aconseja fraccionar las comidas (5 o 6 al día), seguir una alimentación variada y equilibrada, evitar un consumo excesivo de azúcares de absorción rápida (productos de pastelería, pan). También hay que señalar que, después de la ablación del estómago, sobre todo en caso de extirpación total, aumenta la sensibilidad a los efectos nocivos del alcohol.

Un cáncer en vías de disminución

De forma excepcional en oncología, la frecuencia del cáncer de estómago disminuye en los países económicamente desarrollados. Las causas de esta disminución son sin duda numerosas. Dos de ellas son conocidas. La primera es la sustitución de las
salazones por el frío para la conservación de los alimentos; los nitratos y nitritos contenidos en la sal son cancerígenos. La otra causa conocida es la reducción de la infección gástrica por Helicobacter pylori, que favorece indirectamente la aparición de este cáncer.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades digestivas y renales

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