Cirrosis

La cirrosis es una de las primeras causas de mortalidad en los países industrializados. Esta enfermedad, irreversible, se caracteriza por un endurecimiento del tejido que constituye el hígado y por el desarrollo de una red de cicatrices fibrosas. Las células restantes, como compensación, empiezan a proliferar anárquicamente y forman pequeñas estructuras esféricas (nódulos).
Estos nódulos bloquean la circulación de la sangre a través del hígado. Las células hepáticas que dan poco irrigadas y funcionan mal. Por encima del hígado, la presión en las venas aumenta (hipertensión portal).

Causas

La cirrosis puede tener diferentes causas. En los países industrializados, la causa más frecuente es el alcoholismo. A veces, es consecuencia de la infección por los virus de la hepatitis B, C o D, que dan lugar a una inflamación crónica del hígado. La cirrosis puede deberse a una enfermedad en el curso de la cual el organismo fabrica anticuerpos contra sus propios constituyentes.
También puede estar relacionada con una anomalía en la asimilación de algunas sustancias por el organismo: por ejemplo, acumulación de hierro (hemocromatosis) o cobre (enfermedad de Wilson) en los tejidos. Sin embargo, algunas cirrosis no tienen una causa conocida.

Síntomas

Las personas que sufren cirrosis son particularmente sensibles a las infecciones: tuberculosis, infecciones de las vías respiratorias e infecciones urinarias.
Primeros estadios. En un primer momento, la enfermedad pasa inadvertida y, posteriormente, se presentan los primeros síntomas: debilidad generalizada (astenia), adelgazamiento y acumulación de líquido en el interior del abdomen (ascitis). Puede producirse una pérdida de sangre en el interior del tubo digestivo (hemorragia digestiva), debida a la dilatación de las venas inferiores del esófago (varices esofágicas). Si no se tratan, estas varices se rompen y dan lugar a una hemorragia, que puede ser grave y que se manifiesta por vómitos de sangre.
Estadios más avanzados. La incapacidad del hígado para asegurar sus funciones produce ictericia, hemorragias difusas y afectación del sistema nervioso, con somnolencia e, incluso, coma.
En el estadio terminal, los riñones no consiguen desempeñar su función de filtro de la sangre (insuficiencia renal). En la mayor parte de los casos, aparece un coma profundo e irreversible.

Evolución y pronóstico

Cuando la cirrosis evoluciona durante varios años, puede desarrollarse un cáncer en el hígado. Este órgano es indispensable para la vida: desempeña funciones múltiples y complejas en la fabricación y transformación de diversas sustancias. El pronóstico de la cirrosis, que destruye progresivamente este órgano, siempre es sombrío.

Tratamiento

Tiene como objetivo principal prevenir o retrasar la formación de tejido fibroso en el hígado:
Dejar de consumir alcohol. La enfermedad es irreversible, pero su evolución puede enlentecerse si se suprime de forma inmediata y completa el consumo de cualquier bebida alcohólica.
Prevención y tratamiento de las complicaciones. La prevención y el tratamiento de las principales complicaciones permiten prolongar considerablemente la vida de los pacientes afectados de cirrosis: tratamiento de las infecciones con ayuda de antibióticos, administración de medicamentos que controlan la función del corazón y prescripción de medicamentos que aumentan la producción de orina. En los pacientes que presentan un tumor en el hígado, en determinados casos es posible proceder a su extirpación quirúrgica.
Trasplante de hígado. Constituye el único tratamiento radical de la cirrosis. Sin embargo, esta intervención solamente puede practicarse en un número limitado de casos, en pacientes bastante jóvenes y que no sufran ninguna complicación grave.

Hígado y alcohol

¿A partir de qué consumo diario de alcohol aumenta el riesgo de sufrir una cirrosis? La respuesta a esta pregunta no es simple. En caso de con sumo diario de alcohol, la cirrosis no aparece por de bajo de los 20 g de alcohol (2 vasos de vino) en la mujer y de 40 g (4 vasos) en el hombre.
Por encima de estas dosis, se observan grandes diferencias en cuanto al riesgo. Por otro lado, hay que tener en cuenta muchos otros factores: entre ellos, la nutrición y la infección por uno de los virus de la hepatitis (B, C o D).

Otras causas de cirrosis

Aunque el alcoholismo es una causa frecuente de cirrosis, no es la única.
Muchas enfermedades crónicas del hígado evolucionan hacia una cirrosis, como las hepatitis crónicas B, C y D. Algunas enfermedades metabólicas, como es el caso de la hemocromatosis, caracterizada por la acumulación de hierro en el organismo, o la mucoviscidosis (fibrosis quística de páncreas), también pueden evolucionar hacia una cirrosis. La utilización prolongada de ciertos medicamentos es otro factor que puede provocar esta grave afección del hígado.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades digestivas y renales

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