Úlcera

La úlcera gastroduodenal es una enfermedad bastante frecuente y molesta, ya que provoca dolores intensos. Algunas lesiones ulcerosas del estómago, excepcionalmente, pueden evolucionar hacia un tumor canceroso. Por lo tanto, ante dolores que recuerdan una úlcera gastroduodenal, el paciente debe acudir a la consulta médica.

Tipos

Se distinguen dos tipos de úlcera, según la localización: la úlcera duodenal (que aparece en la mucosa del duodeno, parte inicial del intestino) y la úlcera gástrica (que aparece en la mucosa del estómago).
Úlcera duodenal. Afecta, habitualmente, a la primera parte del duodeno, sobre todo en los hombres. Su aparición se ve favorecida por numerosos factores: importante secreción de ácido clorhídrico por el estómago, concentración excesiva en sangre de una hormona secretada por el estómago (gastrina), infección local por una bacteria (Helicobacter pylori), herencia, consumo de tabaco, estrés físico o psíquico, ingestión de ciertos medicamentos (ácido acetilsalicílico, corticoides), etc.
Úlcera gástrica. Es tres veces menos frecuente que la úlcera duodenal y deriva de una fragilidad anómala de la mucosa del estómago. También está asociada a la infección por Helicobacter pylori.
Puede estar causada por la ingestión de antiinflamatorios.

Síntomas

Dolores. El principal síntoma de una úlcera gastroduodenal es el dolor, a veces intenso, que se percibe en la parte alta del abdomen (epigastrio). Este dolor, parecido a un calambre o a una quemadura, aparece de 2 a 3 horas después de la comida y se calma cuando el paciente come. Los dolores están presentes durante períodos de varias semanas y se alternan con fases más o menos largas de remisión.
Complicaciones. Las complicaciones agudas aparecen, especialmente, en caso de úlcera duodenal. Por lo general, son hemorragias digestivas, que se caracterizan, según el caso, por una emisión de sangre por la boca (hematemesis) o en las heces (melena). También pueden aparecer perforaciones en el intestino, lo que da lugar a una inflamación de la membrana que cubre las paredes del abdomen (peritonitis aguda). En determinados casos, puede producirse un estrechamiento del píloro, la zona que asegura la comunicación entre el estómago y el duodeno.

Tratamiento

Se caracteriza por la administración de fármacos (antisecretores asociados, eventualmente, a antiácidos) y por la supresión de los factores favorecedores (fármacos que tienen un efecto tóxico sobre el estómago, como el tabaco, p. ej.). Es indispensable administrar un tratamiento antibiótico contra Helicobacter pylori. Existe una intervención quirúrgica destinada a reducir de forma permanente la secreción del estómago (sección del nervio neumogástrico), pero actualmente se utiliza en contadas ocasiones.

Evolución

Gracias a la erradicación del microorganismo Helicobacter pylori, las úlceras no tienden a volverse crónicas, como sucedía en el pasado. Sin embargo, el riesgo de persistencia o de recidiva de la infección permanece, por lo que, en este caso, es preciso volver a iniciar el tratamiento antibiótico, modificando los medicamentos utilizados. Como ocurre con todos los microorganismos, aparecen cepas de Helicobacter pylori resistentes a los antibióticos, pero los medios de los que dispone la medicina están lejos de agotarse. En el caso de la úlcera gástrica, puede practicarse una extirpación parcial del estómago (gastrectomía), aunque actualmente se emplea poco. Con esta técnica se logra la curación definitiva de la úlcera gástrica.
Después de la intervención, el paciente debe fraccionar sus comidas. Con el tiempo, el estómago se adapta progresivamente y el paciente vuelve a una alimentación normal. Sólo se desaconsejan las comidas muy abundantes y el abuso de bebidas alcohólicas.

Diagnóstico

Debe efectuarse una exploración del esófago, el estómago y el duodeno con la ayuda de un tubo provisto de un sistema óptico, que se introduce por la boca (fibroscopia). Este examen permite visualizar la úlcera, precisar la localización y obtener muestras de la mucosa, para analizarlas al microscopio, con el fin de comprobar que no se trata de un cáncer. Esta exploración puede completarse con radiografías, especialmente para realizar la valoración previa a una intervención o para diagnosticar un estrechamiento del píloro y del duodeno.

Una enfermedad en vías de desaparición

Actualmente, el 10 % de la población de los países occidentales ha sufrido, sufre o sufrirá, en un momento dado de su existencia, una úlcera gastroduodenal. Sin embargo, esta afección tiende a desaparecer, debido a la disminución de la frecuencia de la infección por el germen Helicobacter pylori.
Esta disminución se asocia con el progreso de la higiene, el uso extendido de antibióticos y la administración sistemática de un tratamiento anti-Helicobacter pylori a las personas que sufren una úlcera gastroduodenal. En el futuro, estas medidas van a reducir la frecuencia de la úlcera, al igual que la del cáncer de estómago.

Helicobacter pylori

Esta bacteria, mal conocida durante mucho tiempo, vive en la superficie de la mucosa del estómago. Se implanta allí durante la infancia y permanece durante mucho tiempo. En algunas personas, puede producir una infección, lo que favorece la aparición de una úlcera. Los jóvenes están menos afectados por esta infección que los ancianos, lo que probablemente está relacionado con el progreso de la higiene.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades digestivas y renales

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