Sífilis

La sífilis se manifiesta, en una primera fase, por la aparición de ulceraciones aisladas en la piel y las mucosas: los chancros. En una segunda fase, surgen complicaciones de gravedad creciente.

Causas y transmisión

La bacteria responsable de la sífilis es Treponema pallidum. En la mayoría de los casos, la transmisión se produce por vía sexual. El germen penetra por una erosión en la piel o las mucosas de los órganos genitales o del recto. La infección también puede transmitirse por relaciones orogenitales o por besos intercambia-dos con una persona infectada. Otros casos de contagio tienen lugar entre el personal asistencial, que se infecta por medio del contacto cutáneo, pinchazos o cortes accidentales. El contagio del feto, por medio de la placenta, es mucho menos frecuente desde que se diagnostica sistemáticamente la enfermedad al principio del embarazo. Por otra parte, la presencia de ulceraciones genitales aumenta el riesgo de contraer una infección por el virus del sida.

Síntomas

Un período de incubación de 2 a 6 semanas precede a la aparición de los signos de la enfermedad. Si no se trata, la sífilis evoluciona en varios estadios:
Sífilis primaria. El primer estadio, el chancro, aparece 3 o 4 semanas después del contacto infeccioso.
Esta pequeña ulceración de 3 a 5 mm de diámetro, habitualmente indolora, tiene una base firme (indurada). La lesión es muy contagiosa, ya que está cubierta de una serosidad rica en bacterias.
El chancro se localiza en el punto de inoculación, generalmente en la zona genital (glande, cuerpo del pene y escroto, en el hombre; cuello del útero y vulva, en la mujer; ano, en ambos), pero también puede estar localizado en los labios, la lengua, las encías o los dedos. A causa de su pequeño tamaño o de su localización, el chancro puede pasar inadvertido.
Los ganglios linfáticos situados alrededor del chancro aumentan de tamaño y adquieren una consistencia elástica, pero permanecen indoloros. El chancro desaparece en 1 a 2 meses.
Sífilis secundaria. Entre 6 y 12 semanas después de la infección, sobreviene el segundo estadio. El primer signo consiste en una erupción cutánea de manchas redondas y rosadas (roséola), que se acompaña –en ocasiones– de lesiones mucosas, con manchas rojas muy contagiosas. Esta fase de la enfermedad se manifiesta también por una hinchazón de los ganglios linfáticos y, a menudo, por un síndrome gripal, con dolor de cabeza, dolores óseos, pérdida de apetito, fiebre y fatiga. Los cabellos pueden caerse en placas y en las zonas de piel húmedas aparecen placas espesas, grises o rosadas, y muy
contagiosas. Esta fase dura alrededor de un año.
Las personas afectadas sólo pueden transmitir la enfermedad durante la fase primaria y secundaria de la sífilis.
Período de latencia. Durante esta fase, que dura desde algunos años a toda la vida, el paciente no presenta ningún signo de infección. En el 30% de los casos, la enfermedad evoluciona hacia la sífilis terciaria.
Sífilis terciaria. Este estadio, el más destructor, empieza, por lo general, en los 10 años siguientes al contagio, pero también puede aparecer entre 3 y 25 años después. Aparecen tumefacciones (gomas) en la piel, piernas, brazos, cara, cuero cabelludo y pecho.
Esta enfermedad puede afectar a los huesos y a los órganos, y dar lugar a lesiones en el sistema cardiovascular y a alteraciones graves en el sistema nervioso, como: parálisis, temblores, dificultades del habla o trastornos de la sensibilidad, por ejemplo.
La sífilis congénita constituye un cuadro clínico especial. Se produce cuando la madre padece una sífilis durante el embarazo y no recibe un tratamiento adecuado. Si el niño se infecta al nacer, puede presentar diversas alteraciones en sus órganos: deformidad de los huesos de la nariz, afectación neurológica, diversas inflamaciones y lesiones de los huesos largos y otros trastornos muy graves, que pueden dejarle secuelas o producirle incluso la muerte.

Diagnóstico

La sífilis primaria se diagnostica fácilmente por la observación microscópica del treponema en las lesiones. Existen varios tipos de análisis de sangre que la confirman mediante la detección de anticuerpos específicos frente al germen (pruebas reagínicas). En los períodos secundario, latente y terciario, los resultados de estos análisis son positivos.

Tratamiento

La evolución y el pronóstico de la sífilis cambiaron totalmente con la aparición de la penicilina. Al principio, la sífilis puede curarse, generalmente, con una sola inyección masiva de penicilina. Para las formas ulteriores, el tratamiento debe ser más largo.
Prevención. Consiste en la detección sistemática y en el tratamiento de los pacientes y de sus parejas sexuales. La sífilis es una enfermedad de declaración obligatoria. La prevención de la sífilis congénita se basa en la detección precoz de la enfermedad en el embarazo para poder tratarla cuanto antes.

Los otros chancros

Otras enfermedades, generalmente transmisibles por vía sexual, empiezan también por la formación de chancros.
Chancro blando. Esta enfermedad es frecuente en los trópicos y se caracteriza por la aparición, en los órganos genitales, de un chancro que se ulcera y se bordea de un ribete amarillo y rojo. Los ganglios que aparecen en la ingle son dolorosos.
Chancro mixto. Es el que aparece cuando existe una doble infección por el chancro blando y por la sífilis. Esta segunda se manifiesta con un retraso de 3 semanas.
Chancro escabioso. Debido a la sarna. Se traduce por pequeñas elevaciones costrosas en la mucosa genital.
Chancro donovaniano. La donovaniosis es una infección de la piel debida a una bacteria. Habitualmente se transmite por vía sexual (una transmisión por las heces también sería posible). Sólo es frecuente en los países tropicales y se manifiesta por la aparición de chancros en los genitales.
Chancro de la enfermedad de Nicolas-Favre. Debido a una bacteria (Chlamydia trachomatis), este chancro se localiza en la zona genital, el ano o la boca. Al principio, suele pasar inadvertido. Se asocia con una inflamación dolorosa de los ganglios.

Historia

El origen de la sífilis es controvertido. Durante mucho tiempo se ha creído que provenía de América Central y que había llegado a Europa en el siglo XV con el regreso de las expediciones de Cristóbal Colón. Sin embargo, el descubrimiento de estigmas óseos de la sífilis en esqueletos neolíticos de Rusia Central y del Alto Egipto indica la naturaleza endémica y muy antigua de esta enfermedad.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades genito-urinarias

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