Escarlatina

La escarlatina forma parte de las llamadas enfermedades exantemáticas (que producen manchas en la piel). Son trastornos propios de la infancia, junto con el sarampión, la rubéola, la varicela, el megaloeritema (o quinta enfermedad) y el exantema súbito (o sexta enfermedad).
Está producida por un tipo especial de bacteria, el estreptococo, que también puede dar lugar a otras infecciones respiratorias, sobre todo en el niño.

Síntomas

Se puede pensar que un niño presenta escarlatina cuando aparece una erupción en el curso de una amigdalitis benigna, con dolor de garganta, fiebre alta y aumento del tamaño de los ganglios del cuello.
La posibilidad de que un niño con dolor de garganta y con fiebre presente realmente una escarlatina es de 1 por cada 20 casos.
Las lesiones en la piel pueden producir picor y se extienden por el tronco, los brazos y las piernas.
Finalmente, la piel adquiere un tacto algo rugoso y aparece con una fina descamación muy característica.
La lengua está roja, descamada por los bordes y blanca por el centro (lengua aframbuesada).
Las manchas en la cara suelen respetar la zona que rodea la boca, que permanece pálida.

Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad se establece por el cuadro clínico característico. También pueden obtenerse muestras de la secreción de la garganta y analizarlas: en un porcentaje elevado de casos, se consigue cultivar el germen a partir de estas muestras, aunque el resultado tarda varios días. Existen en el mercado pruebas sofisticadas que permiten un diagnóstico rápido de la infección en una muestra tomada en la garganta.

Tratamiento

El médico prescribe un tratamiento antibiótico para evitar complicaciones, como la fiebre reumática.
Generalmente, se administra penicilina, ya que el germen es muy sensible a ella.
Para evitar el riesgo de escarlatina, en la actualidad, muchos pediatras optan sistemáticamente por tratar con antibióticos todas las amigdalitis.
Actualmente, la prescripción de antibióticos en todos los casos de amigdalitis debida al estreptococo y el hecho de que se trate de un germen que no presenta resistencias a la penicilina han permitido que la
fiebre reumática, la principal complicación de las infecciones producidas por este germen en la piel o las amígdalas, sea muy poco frecuente en los países más desarrollados.
Sólo el estado del niño determina si puede asistir a la escuela o no, puesto que, cuando se trata la enfermedad con antibióticos, ya no existe riesgo de contagio.

Complicaciones

Si no se administra ningún tratamiento, la escarlatina (al igual que la amigdalitis simple) puede dar lugar a infecciones del oído (otitis) y de los senos nasales (sinusitis), aumento importante del tamaño de los ganglios del cuello y formación de pus (absceso) alrededor de las amígdalas.
La complicación más grave, si no se tratan estas enfermedades, es la aparición de fiebre reumática, que produce dolor e inflamación de las articulaciones y, en algunos casos, lesiones en el riñón (glomerulonefritis) o el corazón (carditis).
La carditis reumática suele cursar con una lesión de las válvulas del corazón, que requiere tratamiento quirúrgico. La fiebre reumática es, de hecho, una enfermedad autoinmune, ya que se debe a una respuesta anómala del organismo frente al germen. Los niños con fiebre reumática y lesión cardíaca deben recibir tratamiento preventivo con penicilina durante muchos años.
La glomerulonefritis es una inflamación del riñón que puede ocasionar la emisión de sangre en la orina y, en ocasiones, un aumento de la tensión arterial.

Cardiopatía reumática

En los adultos, la causa más importante de lesiones de las válvulas cardíacas es la fiebre reumática durante la infancia. Actualmente, la incidencia de la fiebre reumática ha disminuido enormemente en los países desarrollados, debido en gran parte al uso y al abuso de la prescripción de antibióticos. En cambio, en los países en vías de desarrollo, esta enfermedad sigue afectando a un porcentaje importante de la población infantil, por lo que los adultos de esas comunidades siguen presentando una alta incidencia de cardiopatía reumática grave.

El recambio valvular

En casi todos los casos, el único tratamiento definitivo de la afectación de las válvulas cardíacas de causa reumática es la intervención quirúrgica.
Si la válvula está estrechada (estenosis valvular) puede intentarse, de forma paliativa y en una primera fase, la dilatación valvular: se introduce un catéter hasta la válvula y ésta se dilata mediante un balón inflable. Este tratamiento no suele ser definitivo. Por lo general, debe realizarse un recambio valvular, habitualmente con válvulas procedentes de animales como el cerdo.
Cuando la válvula no cierra adecuadamente (insuficiencia valvular), el tratamiento requiere la sustitución (o recambio) de la válvula afectada.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades infecciosas infantiles

Comentarios

Artículos destacados

¿Quién puede acceder al historial clínico?
¿Quién puede acceder al historial clínico?

La gestión de los datos médicos supone, al mismo tiempo, un desafío y una poderosa herramienta en la sanidad actual. La...

Consultas médicas online: ¿es posible?
¿Miedo a ir al médico?
Cómo aceptar el dolor crónico
¿Qué es la TRH?
¿Sufres alergia?

Estornudas, te sientes cansado/a, te hablan de bronquitis, de traqueítis… ¿Y si tuvieras alergia?

Hacer otros Test