Afecciones del menisco

Un menisco es una lámina constituida por fibras y por cartílago, que se interpone entre dos superficies articulares para facilitar su deslizamiento.
Los meniscos se encuentran en las articulaciones de la rodilla y de la mandíbula.
La articulación de la rodilla es la más expuesta a traumatismos a nivel de los meniscos, sobre todo en los deportistas.
Los meniscos de la rodilla son dos: el menisco interno y el menisco externo, que se fijan mediante ligamentos a la tibia. El menisco tiene forma de media luna y posee tres caras: una cara superior y una cara inferior, que se relacionan con las superficies articulares, y una cara externa periférica, que se adhiere a la cápsula articular. Por último, cada menisco termina en dos cuernos, uno anterior y otro posterior.

Causas

Los meniscos, especialmente los de la rodilla, se lesionan con frecuencia debido a traumatismos: después de un esguince, de una extensión tras la flexión forzada de la rodilla, o de una rotación externa forzada de la tibia. Habitualmente, el menisco se desgarra longitudinalmente. Según la gravedad del desgarro, se puede tratar simplemente de una fisura o de una ruptura total.

Síntomas

Las lesiones de menisco pueden provocar dolor, hinchazón, inestabilidad y bloqueo de la rodilla: la articulación queda inmovilizada en flexión, con imposibilidad de extender la pierna. Este fenómeno dura poco tiempo y, en ocasiones, la rodilla se desbloquea sola. En los días siguientes, aparece acumulación del líquido que lubrifica la articulación (derrame sinovial). No obstante, un desgarro de menisco también puede cursar únicamente con dolor a nivel de la rodilla. En otros casos, se puede manifestar por derrames sinoviales repetidos.

Tratamiento

El tratamiento de las afecciones de menisco se basa en la técnica de la artroscopia, que permite visualizar los meniscos y repararlos. La intervención se efectúa generalmente en el hospital con anestesia general. Consiste en suturar el menisco si ha sufrido simplemente un desgarro o en extraerlo cuando las lesiones son muy importantes.
Por lo general, el paciente puede volver a casa el mismo día y puede caminar normalmente al cabo de unos días. Los deportistas profesionales, incluso pueden reanudar su actividad deportiva rápidamente. La apertura quirúrgica de la articulación (artrotomía) con ablación del menisco (meniscectomía) que se practica con mucha menos frecuencia, es más traumática. Después de la operación, el paciente deberá caminar con muletas durante unas 3 semanas.
Es preferible conservar una parte del menisco porque la ablación total favorece, muy a menudo, la aparición de artrosis unos años después.

Artroscopia

La exploración de los meniscos se practica habitualmente mediante artroscopia, que permite observar la articulación, obtener tejidos de la misma e incluso efectuar operaciones. Esta técnica se utiliza para el examen de estructuras invisibles en la radiografía: cartílago, membrana sinovial, ligamentos cruzados y meniscos. Las artroscopias que se practican con más frecuencia son las de rodilla y de hombro, pero todas las demás articulaciones también se pueden observar u operar de esta manera.
Después de una apertura mínima de la articulación, que se practica con anestesia local, se introduce el artroscopio, tubo rígido provisto de aparatos ópticos y de instrumentos para intervenir en el interior de la articulación. Gracias a este material, se puede extraer un cuerpo extraño articular, remodelar un cartílago deteriorado y suturar o extraer un menisco desgarrado. La artroscopia tiene la ventaja de reducir el tiempo de hospitalización; el plazo necesario para recuperar el funcionamiento normal de la articulación también es más corto.

Bloqueo articular

El bloqueo articular provoca incapacidad total para realizar movimientos voluntarios.
Aparece después de la inmovilización violenta y dolorosa de una articulación.
El origen del bloqueo son, con frecuencia, las lesiones de los meniscos de la rodilla, pero también puede ser debido a la presencia de un cuerpo extraño en el interior de una articulación.
El tratamiento del bloqueo articular consiste en la extracción mediante artroscopia del cuerpo extraño que lo causa o del menisco lesionado.

La rodilla del deportista

En la práctica de algunos deportes (esquí, fútbol), la rodilla soporta una actividad muy intensa, por lo que está particularmente expuesta a los accidentes (esguince, rotura del ligamento cruzado, distensión, problemas de menisco). Cada caso necesita un tratamiento específico: el esguince de la rodilla sin rotura del ligamento cruzado requiere inmovilización temporal de la articulación. La distensión del ligamento cruzado se trata con inmovilización y hay que dejar de hacer deporte durante 3-6 meses. En caso de rotura del ligamento, con frecuencia se tendrá que recurrir a la cirugía, con hospitalización durante 8 días y reposo durante 3 semanas, seguido de rehabilitación.
El deporte no se reanudará antes de los 3 o 6 meses.
Caída durante la práctica del esquí. Las caídas de los esquiadores con frecuencia provocan lesiones en las rodillas que, en este deporte, soportan mucha actividad.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades musculares y esqueléticas

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