Artritis

La artritis puede ser más o menos grave. En los casos más evolucionados, la articulación afectada está rígida y muy deformada.

Síntomas

La inflamación de una articulación provoca dolor durante la noche, lo que puede despertar al paciente.
Por la mañana, las articulaciones no recuperan su movilidad hasta después de un período de calentamiento, cuya duración es un reflejo del grado de inflamación. En la zona de la articulación, la piel está rosada o roja, incluso violácea.
La articulación, a menudo, está hinchada. Ello se debe, en parte, a la secreción excesiva del líquido que lubrifica el interior de la articulación (derrame sinovial), como reacción a la inflamación.

Principales tipos

Artritis infecciosas, llamadas también sépticas. Se deben a la invasión de la articulación por gérmenes, a partir de un foco infeccioso situado a distancia o a partir de una herida vecina a la articulación. Casi siempre son artritis que afectan a una sola articulación. La articulación infectada está hinchada y caliente; en ocasiones, también está enrojecida y es dolorosa, hasta el punto de hacer imposible cualquier movimiento. El paciente presenta fiebre acompañada de escalofríos.
Artritis inflamatorias no infecciosas. Se caracterizan por la inflamación del tejido que cubre la cara interna de las articulaciones (membrana sinovial). La más frecuente es la poliartritis reumatoide, que aparece generalmente en mujeres mayores de 50 años. Afecta a varias articulaciones, especialmente las de las manos, muñecas y antepié. Las articulaciones están hinchadas, rígidas, deformadas y dolorosas.
La enfermedad es crónica y evoluciona durante varios años, con períodos de brote y remisión. Se ve favorecida por el agotamiento, la infección o el debilitamiento general. El reumatismo articular agudo forma parte de este tipo de artritis. Con frecuencia, aparece 2 o 3 semanas después de una amigdalitis mal curada, que –por razones desconocidas– da lugar a la producción de anticuerpos dirigidos contra el propio organismo. Esta enfermedad afecta a rodillas, tobillos y codos. La inflamación es dolorosa y de corta duración, y pasa de una articulación a otra. A menudo, afecta a los tejidos del corazón.
Artritis no infecciosas por microcristales. Son producidas por la acumulación en la articulación de cristales de ácido úrico, pirofosfato de calcio y otras sales de calcio, lo cual da lugar a gota, condrocalcinosis y enfermedad de las calcificaciones múltiples, respectivamente. Estas artritis son de origen desconocido y provocan inflamación de las articulaciones y dolores muy intensos:
por lo general, en el dedo gordo del pie, en el caso de la gota, y en los tobillos, las rodillas y las muñecas. Remiten sin dejar secuelas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la artritis se establece a partir de los signos observados por el médico. Una exploración radiológica de la zona afectada permitirá confirmarlo. La búsqueda del origen de la artritis se efectúa mediante una exploración llamada artrocentesis. Se practica con anestesia local y consiste en obtener una pequeña cantidad del líquido lubrificante de la articulación (líquido sinovial).
Este líquido se somete a pruebas biológicas, para confirmar el carácter inflamatorio de la enfermedad y buscar el germen responsable de la infección o la presencia de microcristales. Se puede tomar una muestra (biopsia) de la membrana sinovial mediante anestesia local. En algunos casos, se practica también una artroscopia, que permite el control visual del cartílago, la membrana sinovial, los ligamentos y los meniscos.

Tratamiento

Aunque la mayoría de las artritis requieren la administración de medicamentos para aliviar el dolor (analgésicos y antiinflamatorios), algunas precisan un tratamiento específico: antibióticos para las artritis infecciosas, corticoides para las artritis inflamatorias no infecciosas y para la condrocalcinosis, y medicamentos que eliminan el ácido úrico para la gota. En caso de artritis grave, es recomendable guardar reposo durante algunos días, para que la inflamación remita. También es posible inmovilizar parcialmente la articulación mediante un aparato ortopédico, para aliviar el dolor.
Cuando las articulaciones son muy dolorosas y están deformadas o destruidas, especialmente en los casos graves de artritis inflamatorias no infecciosas, es necesario reemplazar la articulación por una prótesis. La prótesis permite que la articulación recupere una cierta movilidad.

Artropatías nerviosas

Las artropatías nerviosas se observan durante ciertas enfermedades del sistema nervioso, que provocan una pérdida de sensibilidad de la articulación, como diabetes, lepra, paraplejía y tetraplejía de origen traumático. Los traumatismos y las tensiones que se ejercen sobre la articulación no desencadenan el fenómeno de contractura refleja, destinado a proteger los músculos vecinos. De ello resulta una movilidad exagerada de la articulación, que, finalmente, se destruye y se deforma (articulación de Charcot).

Denominación de las artritis

Se habla de monoartritis cuando sólo está afectada una articulación; de oligoartritis, cuando están afectadas 2, 3 o 4 articulaciones, y de poliartritis, a partir de 5.
Las artritis que afectan a las articulaciones de las manos y de los pies se llaman acropoliartritis; las del hombro y la cadera, poliartritis rizomélicas; las de la columna vertebral y las articulaciones sacroiliacas, espondiloartropatías.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades musculares y esqueléticas

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