Artritis reumatoide

En el transcurso de esta enfermedad, el organismo produce anticuerpos que se dirigen contra sus propios tejidos (enfermedad autoinmunitaria): la delgada membrana (sinovial) que tapiza las articulaciones se inflama y el líquido lubrificante que secreta se acumula en gran cantidad.

Síntomas

Las articulaciones inflamadas están hinchadas, calientes, rígidas y dolorosas. La artritis reumatoide se manifiesta generalmente en brotes aislados, de intensidad variable, que afectan a una o a varias articulaciones.
Estos signos articulares son aislados: el paciente no se adelgaza ni presenta fiebre; en un primer período, no se afecta ningún otro órgano. El dolor varía a lo largo del día: es intenso de madrugada, desaparece progresivamente durante la mañana y vuelve a aparecer por la noche.
La enfermedad afecta sobre todo a las articulaciones de las manos, muñecas, pies y tobillos, pero también se pueden afectar otras articulaciones, como las caderas, las rodillas, los hombros y los codos. Las articulaciones enfermas se deforman con frecuencia. Algunas deformaciones son características de la enfermedad: desviación de los dedos de las manos y de los pies “en ráfaga de viento” (inclinados hacia un lado como por un fuerte viento), dorso de la mano en “dorso de camello”, pulgar en “Z”,
etc.
Después de unos años de evolución, se pueden afectar por la inflamación otros tejidos próximos a la articulación enferma: los ligamentos, los tendones, pero también la piel (aparición de nódulos subcutáneos).
Los síntomas son muy invalidantes y particularmente fatigantes para el paciente.

Diagnóstico

El diagnóstico se apoya en diversos datos. El interrogatorio y la exploración del paciente permiten establecer la existencia de trastornos articulares, por ejemplo, la hinchazón de las articulaciones de los dedos de las manos durante un mínimo de 6 semanas.
Por otro lado, hay pruebas sanguíneas que permiten, en ciertos casos y después de varios meses de evolución, revelar la presencia de un elemento característico de la enfermedad: el factor reumatoide (prueba del látex, reacción de Waaler-Rose).
Los análisis de sangre también ponen de manifiesto la presencia de inflamación, especialmente el aumento de la velocidad de sedimentación globular (VSG). Las radiografías resultan poco útiles al comienzo de la enfermedad, pero más adelante ayudan a seguir la evolución.

Tratamiento

El tratamiento actúa a varios niveles. El primer objetivo es luchar contra el dolor y la rigidez asociados a la inflamación. Para ello, se utilizan medicamentos como el ácido acetilsalicílico o los antiinflamatorios no esteroideos. Con frecuencia, la toma de estos antiinflamatorios es más eficaz lo más tarde posible por la noche, al acostarse.
En las formas prolongadas o graves, el tratamiento de fondo se basa en la administración de medicamentos antirreumáticos (sales de oro, tiopronina, cloroquina, sulfasalazina, metotrexato). Los medicamentos (anticitocinas o anti-TNF) que se oponen al factor de necrosis tumoral (TNF), secretado por los linfocitos, son muy eficaces y activos contra la destrucción osteocartilaginosa. Todos estos medicamentos tienen una cierta toxicidad, por lo que su empleo requiere una vigilancia regular del paciente (análisis repetidos de sangre y de orina).
Se pueden inyectar corticosteroides en el interior de la articulación para reducir el dolor, limitar el impacto de la membrana sinovial inflamada sobre el resto de la articulación y evitar la aparición de deformaciones.
Como último recurso, en caso de afectación importante de la cadera o de la rodilla, se puede acudir a la cirugía: ablación de la membrana sinovial o, si la afectación es muy grave, colocación de una prótesis (artroplastia) para sustituir la articulación destruida.
La mayoría de los pacientes con artritis reumatoide deberá tomar medicamentos durante toda la vida.
Con un tratamiento bien adaptado, bien controlado y vigilado regularmente, se consigue por lo general una mejoría considerable. El paciente recupera, durante la mayor parte del tiempo, una vida familiar y profesional prácticamente normal.

Complicaciones

En la casi totalidad de los casos, esta enfermedad sólo afecta a las articulaciones. No obstante, puede provocar, a la larga, algunas complicaciones. Con frecuencia aparece sequedad de la boca y de los ojos (síndrome de Sjögren o de Gougerot-Sjögren). En casos graves, la artritis reumatoide puede afectar a los órganos profundos (corazón, pulmones, etc.) y dar lugar a cuadros a menudo graves (pericarditis, derrame pleural, fibrosis pulmonar, aumento del volumen del bazo o de los ganglios linfáticos, arteritis inflamatoria).

Una enfermedad frecuente

La artritis reumatoide es una enfermedad frecuente: afecta al 1% de la población. Es de predominio claramente femenino: tres de cada cuatro pacientes son mujeres. Esta afección que afecta a las articulaciones comienza la mayoría de las veces a edad adulta, entre los 40 y los 60 años, sin que se sepa por qué.

Sinoviortesis

La sinoviortesis consiste en inyectar en la articulación una sustancia que destruye la membrana sinovial afectada cuando constituye un peligro para los cartílagos, los huesos y los ligamentos vecinos.
Después del tratamiento, la articulación puede ser transitoriamente dolorosa y se ha de mantener en reposo durante unos días.

Fisioterapia y ergoterapia

La fisioterapia es una técnica de rehabilitación que utiliza sustancias naturales como el agua (curas termales, balneoterapia), el barro (fangoterapia), el calor, la electricidad o los ultrasonidos. Se aconseja vivamente en las enfermedades inflamatorias de las articulaciones porque permite aliviar el dolor, evitar o reducir la rigidez articular y recuperar la fuerza muscular alrededor de una articulación.
La ergoterapia es eficaz para evitar la aparición de las deformaciones características de la enfermedad. Su objetivo es aconsejar al paciente sobre los gestos que ha de hacer y que no ha de hacer. En casos de incapacidad importante, facilita la vida cotidiana del paciente sin dañar las articulaciones afectadas.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades musculares y esqueléticas

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