Osteoporosis

La fragilidad de los huesos es un fenómeno natural, relacionado con el envejecimiento del esqueleto. A los 70 años, la densidad del esqueleto ha disminuido alrededor de un tercio.
Esta enfermedad ósea, por motivos hormonales, afecta más a menudo a las mujeres que a los hombres.

Causas

El hueso es un tejido en perpetua remodelación. La buena salud del esqueleto y su solidez dependen del equilibrio entre los dos fenómenos de formación y destrucción del hueso. La osteoporosis aparece cuando se instaura un desequilibrio progresivo hacia la destrucción del tejido óseo.
Existen numerosos factores que pueden provocar este desequilibrio progresivo:
La menopausia es la causa más frecuente. El cese de la secreción de estrógenos por los ovarios produce un enlentecimiento de la actividad de los osteoblastos (células que forman el tejido óseo), mientras que la actividad de los osteoclastos (células que destruyen el tejido óseo) prosigue.
Otros trastornos hormonales (especialmente el exceso de corticoides) pueden originar la osteoporosis.
Éstos son el resultado de un tratamiento intenso o durante varios años con corticoides, o de una enfermedad de las glándulas suprarrenales.
La disminución de la actividad física, frecuente en los ancianos, favorece también la osteoporosis. El trabajo de los músculos desempeña un papel muy positivo en el mantenimiento de la integridad del tejido óseo.

Síntomas

A menudo, la enfermedad se pone de manifiesto de forma insidiosa, con dolores óseos, especialmente en la columna vertebral. La aparición de una fractura después de un traumatismo mínimo es el síntoma más claro del inicio aparente de la enfermedad, ya que demuestra la fragilidad del hueso. Puede tratarse de una fractura de muñeca o de una fractura del cuello del fémur. Los aplastamientos de vértebras son aún más frecuentes y son responsables de dolores dorsales o lumbares intensos, que aparecen con ocasión de una caída o de un esfuerzo moderado. Estos dolores se atenúan de forma progresiva y desaparecen en algunas semanas.
Cada aplastamiento vertebral se manifiesta por una pérdida de estatura de 1 o 2 cm. La repetición de estos aplastamientos produce una disminución progresiva de la talla, que puede llegar a ser de 15 a 20 cm. También modifica las curvaturas de la columna vertebral: la región lumbar está anormalmente curvada, la espalda está redondeada y el cuello se proyecta hacia delante.

Diagnóstico

Ante una fractura o un aplastamiento vertebral ocasionado sin un traumatismo, el médico puede sospechar una osteoporosis. El diagnóstico se confirma mediante exploraciones complementarias, destinadas a precisar la gravedad de la enfermedad. La radiografía del esqueleto (sobre todo de la pelvis y de las regiones dorsal y lumbar de la columna vertebral) muestra una transparencia anómala del hueso, que refleja el empobrecimiento del tejido óseo. La tomodensitometría permite medir con una relativa precisión la densidad del hueso. Se realiza en la columna, el cuello del fémur, el antebrazo o, incluso, el conjunto del esqueleto; permite evaluar el riesgo de fractura y confirmar la adecuación del tratamiento. Los análisis de laboratorio aportan muy pocos datos.

Tratamiento

Consiste en administrar estrógenos en la mujer menopáusica, así como calcio y vitamina D. También pueden emplearse flúor, calcitonina y difosfonatos, aunque su eficacia en la prevención de las fracturas no se ha probado.
Sin embargo, ninguno de estos medicamentos tiene una eficacia absoluta. La prevención de la osteoporosis es, por lo tanto, indispensable.
Es muy importante conocer el concepto de masa ósea total: es la cantidad de depósito de calcio presente en los huesos y está directamente relacionada con la riqueza en calcio de la dieta a lo largo de los primeros años de vida.

Tratamiento hormonal sustitutivo

La fragilidad de los huesos se asocia, a menudo, con la menopausia, ya que los ovarios dejan de producir las hormonas (estrógenos) esenciales para mantener la masa ósea. Se aconseja prescribir un tratamiento hormonal sustitutivo en la mujer, después de la menopausia, con intención de prevenir la aparición rápida de la osteoporosis. Un aporte de calcio, flúor y vitamina D refuerzan la eficacia del tratamiento.

Prevención

La prevención de la osteoporosis consiste en construir y mantener un esqueleto sólido, bien preparado para los inevitables desgastes de la edad.
La actividad física moderada es indispensable durante toda la vida, ya se trate de andar o de practicar diversos deportes. Sin embargo, hay que evitar el sobreesfuerzo, ya que tiene un efecto perjudicial sobre el esqueleto. Una alimentación equilibrada, con un aporte suficiente de calcio (de 1.000 a 1.500 mg diarios), permite obtener un capital óseo de buena calidad. En la mujer, la administración de estrógenos naturales permite evitar o retrasar la aparición de la osteoporosis después de la menopausia.
La osteoporosis se caracteriza por una pérdida de densidad del hueso y está directamente asociada al envejecimiento. A partir de los 70 años, la densidad del esqueleto disminuye alrededor de una tercera parte. El esqueleto se vuelve más frágil y está especialmente expuesto a fracturas (principalmente, del fémur, de la cadera, de la columna vertebral y de la espalda). Por razones hormonales, este trastorno afecta más a menudo a las mujeres que a los hombres, ya que en la menopausia los ovarios dejan de producir estrógenos, hormonas esenciales para mantener la estructura ósea.
A los 75 años, cerca de la mitad de las mujeres han padecido al menos una fractura debida a osteoporosis. La enfermedad suele provocar aplastamientos vertebrales y dolores intensos en la espalda.
Algunas medidas preventivas pueden compensar y retrasar los efectos de la osteoporosis. Es necesario un aporte correcto de calcio en la alimentación (leche y productos lácteos), indispensable para la constitución del hueso. También se recomienda realizar una actividad física re gular para mantener en buen estado los músculos y el esqueleto. En el caso de las mujeres, si no existen contraindicaciones, el tratamiento hormonal sustitutivo de la menopausia puede prevenir la aparición demasiado rápida de la osteoporosis. Este tratamiento se completa con el aporte diario de calcio, flúor y vitamina D.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades musculares y esqueléticas

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