Cáncer

Por lo general, el cáncer suele tomar el nombre del órgano en el cual se origina.

Mecanismo

Normalmente, las células que constituyen los tejidos y los órganos se multiplican de forma permanente y las nuevas reemplazan a las viejas. Para cada tejido, este ritmo es regular y se acelera en determinadas ocasiones. Las células de la piel, por ejemplo, se multiplican más rápidamente durante la cicatrización de una herida.
Esta multiplicación celular, controlada y armoniosa, está regulada por los genes. Pero algunos de estos genes –los oncogenes– pueden sufrir una modificación en su estructura, llamada mutación.
Entonces producen una multiplicación ininterrumpida de las células, lo que da lugar a un cáncer. Las causas de estas mutaciones no siempre son conocidas. Algunas, probablemente, son espontáneas; otras son provocadas por factores externos: virus, sustancias naturales o químicas y rayos solares o radiactivos.

Origen

Cuando una célula se vuelve cancerosa, se multiplica y da lugar a otras células, también cancerosas. Después de estas primeras multiplicaciones, el organismo reacciona mediante su sistema inmunitario, que moviliza unos glóbulos blancos especiales, llamados fagocitos. Éstos reconocen a las células cancerosas como anormales, igual que ocurre frente a gérmenes o parásitos, y son capaces de destruirlas.
Se produce una carrera de velocidad entre el sistema inmunitario y las células cancerosas que quieren multiplicarse. Si éstas son más rápidas, se desarrolla el cáncer.
Éste es el motivo por el que los pacientes que tienen un sistema inmunitario debilitado (p. ej., a causa del sida) también sufren cáncer, además de infecciones.

Evolución

La evolución del cáncer puede ser muy larga. Los primeros síntomas de la enfermedad aparecen, a menudo, varios años después de la formación inicial del cáncer. A medida que la enfermedad avanza, el tejido canceroso se vuelve cada vez más autónomo y fabrica él mismo los factores de crecimiento que necesita.
Las células cancerosas pueden desprenderse del tumor inicial, emigrar por los vasos sanguíneos o linfáticos e implantarse en otro órgano para originar un nuevo tumor: este proceso recibe el nombre de metástasis. El cáncer, en este momento, se ha diseminado y está generalizado.
La evolución de la enfermedad es diferente de un cáncer a otro.
La evolución también puede variar de una persona a otra.

Metástasis

Las células cancerosas pueden abandonar el tumor inicial, emigrar hacia otros órganos y dar origen a un tumor secundario (metástasis). La emigración más frecuente se efectúa por los vasos linfáticos hacia los ganglios (p. ej., los de la axila en el cáncer de mama). A partir de ellos, las células cancerosas se trasladan por la sangre y pueden producir metástasis en cualquier lugar del organismo.
La presencia de metástasis es un signo de gravedad del cáncer. En algunos casos, es más grave que el propio cáncer primario.

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