Enfermedad maniacodepresiva

Antaño llamada psicosis maniacodepresiva, esta enfermedad comienza en la mayoría de los casos entre los 25 y los 45 años (más raramente, puede empezar antes de los 20 años o después de los 50 años). Adopta una forma denominada “unipolar” cuando el paciente está únicamente depresivo, o una forma “bipolar” cuando se alternan fases maníacas y depresivas. No obstante, algunos psiquiatras no están de acuerdo con esta clasificación.
La enfermedad maniacodepresiva es frecuente, afecta al 5% de la población en su forma unipolar (las mujeres son las más afectadas) y al 1% en su forma bipolar (los hombres se afectan en igual proporción que las mujeres).

Naturaleza de la enfermedad

La psicosis maniacodepresiva la definió a finales del siglo XIX un psiquiatra alemán, Emile Kraepelin, que la incluyó entre las psicosis llamadas funcionales. El término de psicosis funcional remitía a dos nociones: - psicosis, porque la relación del paciente con la realidad está alterada; - funcional, en la medida en que no se puede poner de manifiesto ninguna lesión del cerebro por medio de exámenes complementarios. Actualmente, se ha comprobado
que el funcionamiento psíquico de los pacientes que presentan este trastorno es completamente normal entre las crisis. Por lo tanto, no se los puede considerar psicóticos.
En cambio, se supone (y un gran número de estudios avalan esta suposición) que durante los accesos de la enfermedad existen alteraciones neurobiológicas; si se actúa sobre ellas, por medio de medicamentos, la afección se puede tratar con eficacia.
Estas diversas observaciones han conducido a los psiquiatras a considerar la enfermedad maniacodepresiva como un trastorno del estado de ánimo.

Síntomas

Se caracterizan por la repetición de accesos de depresión (que adoptan una forma “clásica”) o de excitación patológica (crisis maníacas). En el lenguaje corriente, la palabra maníaco se usa para designar más bien a una persona ordenada, escrupulosa y aferrada a pequeños hábitos un poco ridículos. En psiquiatría, una persona maníaca experimenta una degradación del estado de ánimo en el sentido de una excitación enfermiza. Perfectamente cómodo en sociedad, el paciente maníaco se familiariza con todo el mundo y deja de respetar las normas habituales de buena conducta. Puede realizar numerosas compras a menudo inútiles y desconsideradas, hasta el punto de meterse en dificultades económicas. El maníaco es hiperactivo y no se queda mucho tiempo en ningún sitio. No soporta no hacer nada y se enfrenta a varios proyectos sin poder concluirlos.
También están presenten algunos signos físicos: disminución del tiempo de sueño, pérdida del apetito que provoca reducción del peso y fatiga, que aparece más tardíamente. Como sucede con la depresión, un acceso maniaco no tratado puede evolucionar espontáneamente hacia la curación al cabo de unos meses. Pero las consecuencias profesionales, familiares y sociales de este tipo de crisis son tales que se impone un tratamiento rápido.

Evolución y pronóstico

Las personas maniacodepresivas tienen accesos depresivos o maníacos repetidos y, entre cada episodio de la enfermedad, recuperan un funcionamiento psicológico completamente normal. Es imposible predecir el número de estas crisis, que depende de diferentes factores, como la evolución natural de la enfermedad, la personalidad y la edad del paciente, los acontecimientos que se producen a lo largo de su existencia y el contexto general de su vida. Algunas personas presentan un episodio maniacodepresivo cada veinte años, mientras que otras los encadenan año tras año.
El pronóstico de esta enfermedad depende, de hecho, en primer lugar, de la personalidad del paciente, que influirá en gran medida sobre la calidad del seguimiento médico, sobre el modo en que el paciente utilice los medios que la psiquiatría pueda poner a su disposición para tratar las crisis, disminuir sus consecuencias y evitar posteriores accesos. Actualmente, estos medios son muy eficaces.
La enfermedad maniacodepresiva, frecuente, puede ser grave por las consecuencias de
las crisis. El pronóstico se basa, pues, ante todo, en la regularidad del seguimiento psiquiátrico y en la colaboración entre el paciente y el médico.

Causas de la enfermedad

Como muchas enfermedades que competen al dominio de la psiquiatría, el origen de la enfermedad maniacodepresiva no se conoce exactamente. No obstante, un número cada vez mayor de estudios sostiene la hipótesis de un origen genético: varios genes provocarían un mal funcionamiento de los sistemas neurotransmisores del cerebro, cuya función es regular el estado de ánimo. Esta disfunción se expresaría con frecuencia aprovechando los acontecimientos vitales difíciles.
(Figura) Enfermedad maniacodepresiva. Se caracteriza por la alternancia de períodos de excitación y períodos de depresión, entre los cuales el paciente recupera un funcionamiento normal.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades psicológicas y psicosomáticas

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