Fobias

Algunas fobias son muy triviales, como las fobias a los animales pequeños (arañas, avispas o serpientes) o la fobia al vacío (es decir, el vértigo); en realidad, sólo generan un moderado malestar.
Pero las fobias también pueden constituir una verdadera enfermedad, con importantes repercusiones en la vida social, familiar y profesional de la persona afectada.

Mecanismos

El temor está asociado a la presencia de un objeto o a una situación. Desaparece cuando este objeto o esta situación ya no existe. Ésta es la razón por la cual una fobia da lugar a algunos comportamientos que, simplemente, son estrategias para evitar la angustia.
El primer comportamiento es el movimiento de retroceso: el objeto de la fobia se evita cuidadosamente.
El segundo consiste en hacerse acompañar en los desplazamientos por una persona de confianza, considerada poseedora de un poder protector. En ocasiones, un simple objeto puede ser investido simbólicamente de este poder (por ejemplo, llevar un bastón o un sombrero). El tercer comportamiento, menos frecuente, es la huida hacia delante: la persona se adelanta, para exponerse a la situación que tanto teme.

Fobias y otros trastornos

Las fobias pueden aparecer en el transcurso de otras enfermedades, como la depresión (la aparición de fobias después de los 40 años es un índice de esta enfermedad) o la esquizofrenia.
En el caso de la esquizofrenia, las fobias se acompañan de ideas delirantes: por ejemplo, la persona tiene miedo de la multitud, porque cree que se habla de ella a sus espaldas.

Tratamiento

Existen tres tipos de fobias:
Fobia simple. Se trata de una fobia aislada, que puede ser trivial y frecuente (a causa de un animal, una enfermedad o por la presencia de sangre). El grado de angustia y los rodeos para evitar una situación pueden ser el origen de una minusvalía real.
El tratamiento de la fobia simple consiste en la terapia conductual: ayudada por un terapeuta, la persona fóbica se enfrenta progresivamente a la situación que tanto teme. En este caso concreto, los medicamentos no parecen resultar útiles.
Agorafobia. Se trata de una fobia que tiene su origen en un lugar, situación, multitud, grandes almacenes o medios de transporte: es el temor a encontrarse en estos ambientes sin tener la posibilidad de escapar. Normalmente, suelen asociarse varias fobias de este tipo. En un caso de cada dos, aparecen después de un ataque de pánico. Este trastorno es más frecuente en la mujer y empieza, generalmente, en el adulto joven, entre los 18 y los 35 años.
Actualmente se plantean hipótesis de origen biológico.
Es necesario proporcionar una atención médica precoz y especializada, ya que este trastorno es invalidante y suele dar lugar a complicaciones. Comprende la prescripción de fármacos antidepresivos (a veces, junto con ansiolíticos) y la psicoterapia. La técnica más eficaz es, al igual que en la fobia simple, la psicoterapia conductual.
Fobias sociales. Se trata del miedo a situaciones en las cuales la persona debe enfrentarse a la mirada atenta de los demás: por ejemplo, hablar en público o comer en presencia de otras personas.
Se estima que entre el 1 y el 10 % de las personas sufren o han sufrido estas fobias sociales. Este temor es muy invalidante y la minusvalía social es importante. Un gran número de solteros ha experimentado este tipo de fobia en algún momento de su vida.
El tratamiento asocia medicamentos antidepresivos y psicoterapia. Las terapias conductuales también son las más eficaces para tratar este género de fobia. No obstante, existen otras psicoterapias de inspiración psicoanalítica que también pueden ayudar al paciente.

Para entenderlo mejor

Algunos términos que hay que conocer:
Psicoanálisis. Disciplina fundada por Sigmund Freud, que consiste en el análisis de los procesos inconscientes.
Psicoterapeuta. Persona que atiende a los pacientes con trastornos psicológicos.
Condicionamiento. Teoría creada por el fisiólogo ruso Pavlov, según la cual algunos comportamientos pueden estar asociados, por costumbre, a ciertos estímulos del ambiente.

Complicaciones

Son relativamente frecuentes. Puede aparecer un agravamiento de los problemas fóbicos, hasta el punto de que todos los objetos y todas las situaciones vividas cada día suscitan la angustia de la persona. Con frecuencia, aparecen dos complicaciones: la depresión y el alcoholismo. El alcohol se emplea, a menudo, como remedio, ya que el paciente le otorga virtudes propias para combatir la ansiedad y para superar la timidez.
Fobia al ascensor. Es el miedo a encontrarse en un lugar cerrado, del que no se puede salir.
Araña migale. El temor al contacto con una araña migale no es una fobia. Toda persona sana debe tenerlo.
Sesión de psicoterapia. Ciertas fobias requieren este tipo de atención.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades psicológicas y psicosomáticas

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