Enfermedades respiratorias de vías altas

Estas enfermedades se declaran, sobre todo, en invierno y al principio de la primavera. Los niños las contraen cuando acuden a la escuela o la guardería, dos lugares que favorecen el contagio por los virus.
Estas afecciones son muy frecuentes y no suelen ser graves, pero deben tomarse en serio: es importante aliviar los síntomas del paciente y evitar la diseminación de los virus.
Generalmente se conocen como infecciones respiratorias de vías altas, término que incluye varios cuadros clínicos que pueden superponerse sin llegar a ser exactamente sinónimos: rinitis, rinofaringitis, catarro de vías altas, resfriado, etc. Como características comunes, destaca el hecho de que todos estos trastornos son producidos por virus y cursan en distintos grados con: fiebre, tos, secreción nasal, estornudos, dolor de cabeza, dolor abdominal, náuseas, vómitos, malestar general, pérdida del apetito y fatiga.

Rinitis

La función de la mucosa que cubre el interior de la nariz es filtrar el aire inspirado. En numerosas enfermedades, esta mucosa presenta una inflamación, que se complica –a menudo– con una infección, la rinitis, muy frecuente en su forma aguda. Toda la población se ve afectada de rinitis cada año, con frecuencias que pueden ser variables: una media de 6 a 10 veces por año para los niños y de 2 a 4 veces para los adultos.
La rinitis aguda puede verse acompañada de enfermedades infecciosas, como: escarlatina, meningitis, sarampión, difteria o parotiditis.
La rinitis crónica es una inflamación recidivante o más o menos permanente de las fosas nasales. Está favorecida por los siguientes factores: consumo de tabaco y alcohol, una desviación del cartílago central de la nariz, el clima y la utilización de medicamentos nasales vasoconstrictores. También puede estar provocada por la presencia de un cuerpo extraño en la nariz o aparecer después de una enfermedad como la sífilis o la tuberculosis. En ocasiones, tiene un origen alérgico y se presenta en forma de crisis, con una periodicidad variable, según la sustancia responsable (p. ej., en primavera, en caso de alergia al polen).

Resfriado

Más de 200 virus diferentes pueden desencadenar un resfriado, tanto en niños como en adultos. Los niños, que son muy sensibles a esta infección, pueden llegar a padecer un buen número de resfriados cada año. Su sistema de protección contra las infecciones (inmunidad) todavía está en desarrollo.
En la mayoría de los casos, el niño se contagia al entrar en contacto con otros niños enfermos, que tosen y estornudan, y diseminan el virus a su alrededor. El simple frotamiento de los ojos o de la nariz o el contacto con los juguetes infectados son suficientes para transmitir la enfermedad.
El resfriado está favorecido por el frío, la humedad, los cambios bruscos de temperatura (debilitan el sistema de defensa de las mucosas de la nariz y la garganta), la atmósfera de la ciudad y la abundancia de gérmenes en las colectividades.
Los síntomas empiezan por cansancio, picor o sensación de ardor en la nariz y goteo nasal (rinorrea), que al principio es claro y fluido.
Si existe sobreinfección, este goteo puede volverse espeso y amarillento o verdoso. La persona estornuda, los ojos le lagrimean, tiene los oídos y la nariz tapados y empieza a toser.
No existe un tratamiento verdaderamente eficaz. Los síntomas, sobre todo el goteo y la obstrucción de la nariz, pueden aliviarse con descongestivos y mediante la ingestión de líquidos abundantes, pero la enfermedad suele curarse por sí sola. Los antitérmicos ayudan a mejorar los síntomas.
Las complicaciones suelen aparecer en los niños: por ejemplo, en forma de otitis aguda, sinusitis o laringitis.
Es difícil prevenir los resfriados, aunque es aconsejable: vacunar correctamente a los niños, controlar los sistemas de climatización ambiental y mejorar la higiene en las colectividades, para evitar la diseminación de los virus.

Rinofaringitis

Es una enfermedad de origen vírico, que provoca la inflamación de la parte superior de la faringe. A menudo, afecta a los niños que asisten por primera vez a la escuela o a la guardería. La nariz gotea constantemente (moquea) y el niño debe utilizar el pañuelo.
También suele provocar fiebre leve y dificultad para tragar. El tratamiento es similar: antitérmicos y lavados nasales con suero fisiológico. Por la noche, el niño ha de dormir con la cabeza ligeramente elevada, para favorecer la salida de las secreciones nasales.
La rinofaringitis suele curarse en una semana, generalmente sin necesidad de tomar antibióticos. En caso de recidivas muy frecuentes y en determinadas ocasiones, el médico puede plantear la extirpación de las vegetaciones (adenoides), como foco de infección.

Laringitis

Es una inflamación de la laringe y de las cuerdas vocales, que se produce en el niño menor de 4 años, aunque también puede aparecer en niños mayores y adultos. El virus causal suele dar lugar a síntomas que, generalmente, empiezan de una forma brusca, como tos seca y metálica («perruna»), respiración ruidosa –sobre todo al espirar– y dificultad respiratoria. Si el niño tiene sensación de ahogo y presenta fiebre, es preciso avisar urgentemente al médico, para que prescriba un tratamiento adecuado y descarte otras infecciones más graves (p. ej., una epiglotitis).
El tratamiento consiste en humidificar el ambiente y en calmar al niño, además de emplear antitérmicos.
Suele ser una afección leve y autolimitada.

Diferencia entre resfriado y gripe

La gripe es una enfermedad infecciosa producida por los virus Influenza A o B. Se caracteriza por fiebre y cansancio, además de dolores musculares. En cambio, el resfriado puede ser uno de los síntomas que acompañan a diferentes enfermedades infecciosas víricas, como el sarampión. El resfriado también puede ser una manifestación de alergia.

Empleo del suero fisiológico

Para descongestionar la nariz, hay que utilizar suero fisiológico, que se presenta en forma de envases para un solo uso, ampollas para utilizar con una jeringa o vaporizadores. El suero fisiológico se introduce en la nariz del niño, por cualquiera de estos sistemas. A continuación, se le hace girar la cabeza al niño hacia un lado, para que, al respirar por la nariz, expulse por sí mismo las secreciones.
Suelen ser suficientes entre uno y tres lavados para desobstruir la nariz del lactante y del niño.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades respiratorias

Comentarios

Artículos destacados

¿Quién puede acceder al historial clínico?
¿Quién puede acceder al historial clínico?

La gestión de los datos médicos supone, al mismo tiempo, un desafío y una poderosa herramienta en la sanidad actual. La...

Consultas médicas online: ¿es posible?
¿Miedo a ir al médico?
Cómo aceptar el dolor crónico
¿Qué es la TRH?
¿Sufres alergia?

Estornudas, te sientes cansado/a, te hablan de bronquitis, de traqueítis… ¿Y si tuvieras alergia?

Hacer otros Test