Conjuntivitis

La conjuntiva tiene la misión de proteger el globo ocular de agresiones exteriores. Participa también en el proceso de secreción de las lágrimas y produce sustancias nutritivas para la córnea. Esta membrana es muy rica en vasos sanguíneos y puede infectarse con facilidad o manifestar signos de alergia. La conjuntivitis, como toda inflamación, es una reacción de defensa normal del organismo.
El tratamiento de una conjuntivitis depende, por lo tanto, de la causa (p. ej., antibióticos en caso de infección bacteriana). La inflamación propiamente dicha desaparece de forma espontánea cuando se trata la causa. Sin embargo, en algunos casos hay que administrar antiinflamatorios de forma local.

Causas

Conjuntivitis de origen infeccioso. Pueden ser producidas por una bacteria o por un virus. Existe una forma particular de conjuntivitis, denominada neonatal: afecta al recién nacido, que se contagia a su paso por los genitales de la madre durante el parto.
La instilación sistemática de colirio antibiótico en los ojos de los recién nacidos ha disminuido la frecuencia de esta enfermedad.
Conjuntivitis de origen parasitario. Son muy infrecuentes y pueden ser producidas, por ejemplo, por un gusano parásito, el loaloa africano.
Conjuntivitis alérgicas. Pueden guardar relación con un eccema o con una inflamación de los párpados (blefaritis).
Son con secuencia de la hipersensibilidad a partículas de polen o polvo, cosméticos o colirios. La conjuntivitis también puede presentarse en una persona que se ha vuelto alérgica a las lentes de contacto.

Síntomas

Las conjuntivitis pueden afectar a un ojo o a los dos. Habitualmente, el ojo afectado por conjuntivitis está rojo, sobre todo en el fondo de la conjuntiva, bajo los párpados. La inflamación no es dolorosa, pero produce picor y la sensación de tener arenilla bajo el párpado.
Cuando es de origen alérgico, la conjuntivitis da lugar a un lagrimeo considerable. Cuando se debe a infección, se caracteriza por una secreción purulenta, que, normalmente, mantiene las pestañas pegadas, al levantarse por la mañana. Se separan suavemente empleando un trozo de algodón empapado en suero fisiológico o agua hervida.

Diagnóstico

Se establece a partir de la simple observación: el ojo está muy rojo y lagrimea, la conjuntiva está anormalmente hinchada en algunas zonas. La conjuntivitis suele evolucionar de forma favorable, sin complicaciones.

Tratamiento

En el caso de la conjuntivitis infecciosa, el tratamiento incluye colirios antibióticos, según los gérmenes responsables de la infección. Los antibióticos no son útiles contra los virus; no obstante, en caso de conjuntivitis vírica, se prescriben también colirios antisépticos o antibióticos, que sirven para prevenir la sobreinfección bacteriana.
En cuanto al tratamiento de la conjuntivitis alérgica, combate los síntomas (colirios antiinflamatorios para luchar contra la inflamación) y la causa (desensibilización de la sustancia responsable de la alergia, cambio del tipo de lentes de contacto o su presión de la utilización de cosméticos).

Para entenderlo mejor

Algunos términos que hay que conocer:
Colirio. Solución estéril que, vertida en el hueco del párpado inferior, se difunde por la superficie del ojo y la córnea. El colirio sirve para tratar una alteración o establecer un diagnóstico. Está compuesto por un principio activo añadido a suero fisiológico y a un antiséptico. Una vez abierto el frasco, el colirio debe ser utilizado en los 15 días siguientes.
Queratoconjuntivitis. Inflamación simultánea de la conjuntiva y de la córnea.
Edema. Retención anómala de líquido en los tejidos del organismo. Es una de las manifestaciones de inflamación.

Complicaciones

En el curso de las conjuntivitis, pueden aparecer complicaciones. La más grave es la inflamación de la córnea (membrana transparente que constituye la parte anterior del globo ocular), denominada queratitis.
Pueden aparecer minúsculas ulceraciones en la superficie de la córnea o pequeños nódulos blanquecinos, que suelen producir una disminución de la agudeza visual. Estas alteraciones dan lugar a dolor in tenso, molestias ante la luz y lagrimeo, y se tratan con la aplicación de colirios o pomadas antisépticas o antibióticas.

Otros contenidos del dosier: Enfermedades sensoriales

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