Artrosis cervical: un reumatismo frecuente y muy engorroso

Artrosis cervical, ¿qué es?

La artrosis cervical es simplemente una artrosis localizada al nivel del raquis cervical, formado por 7 vértebras (de la C1 a la C7) que están separadas por unos discos intervertebrales. La cervicoartrosis se debe a una degeneración progresiva del cartílago articular. Es una enfermedad que, en general, está relacionada con la edad. Este tipo de artrosis es habitual, ya que la zona se mueve mucho y sostiene el peso de la cabeza. Más de la mitad de las personas de más de 40 años presenta una cervicoartrosis. Este porcentaje aumenta en función de la edad. De hecho, en el 90% de las radiografías de pacientes de más de 80 años se detecta una artrosis cervical. 

Artrosis cervical: síntomas y diagnóstico

La artrosis cervical, o cervicoartrosis, se manifiesta por dolores al nivel de la nuca (cervicalgias), por rigidez en el cuello o incluso dolores de cabeza. El diagnóstico de la artrosis cervical se realiza a través de un análisis clínico y radiografías. Al tacto, el raquis cervical presenta puntos especialmente dolorosos: “Hay que fijarse si el dolor a nivel del cuello también se extiende hacia el brazo. Esta neuralgia cervico-braquial puede estar relacionada con una artrosis del raquis, que se apoya sobre el nervio, o con una hernia discal cervical. En general, está relacionada con ambas”, explica el profesor Berenbaum, responsable de reumatología. La neuralgia cervico-braquial es la más frecuente en complicaciones de la cervicoartrosis.

Las radiografías (de cara, de perfil y de tres cuartos) permiten confirmar el diagnóstico de la artrosis. “En caso de neuralgia cervico-braquial, si la radiografía muestra una artrosis en un estadio inicial, podemos estar tranquilos: el dolor está relacionado con la artrosis y no hay motivo para preocuparse más”, informa nuestro experto. “En caso de duda frente a un dolor cervical, sobre todo si tiene un déficit motor asociado, el experto pedirá un análisis más preciso, una resonancia magnética del raquis cervical, para eliminar otros diagnósticos, como metástasis óseas, infecciones…”, precisa el profesor Berenbaum. 

Tratamiento y prevención de la artrosis cervical

La artrosis cervical no se puede curar. “El tratamiento es puramente sintomático”, explica el profesor Berenbaum. Los episodios de cervicalgia se tratan con analgésicos, anti-inflamatorios no esteroideos (AINS) y miorrelajantes. “A veces, se aconseja llevar un collar cervical semi-rígido durante varias semanas, ya que inmoviliza el raquis cervical”, comenta el reumatólogo.

Un episodio de cervicalgia con o sin neuralgia cervico-braquial puede durar varios meses y puede ser muy molesta. “Un reciente estudio publicado en The Lancet2 demostró que los dolores cervicales ocupan el cuarto puesto en la lista de factores que más alteran la calidad de vida”, informa el profesor Berenbaum.

El tratamiento quirúrgico de la artrosis cervical es muy poco habitual; es una opción que no se contempla si el paciente presenta un déficit motor, ya que no se aconseja manipular el raquis cervical. “Dada la proximidad de la médula espinal y el riesgo de dañarla, es mejor no manipular esa zona, ya que un error podría conllevar accidentes muy graves”, aconseja el profesor Francis Berenbaum. Por el mismo motivo, nuestro experto tampoco aconseja infiltraciones de corticoides en el raquis cervical.

A. S. Glover-Bondeau

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