El asma en cada periodo de la vida de una mujer

La adolescencia, el embarazo y la menopausia son momentos clave en la vida de una mujer. Lo son más aún en las pacientes asmáticas, que en esos periodos de convulsión hormonal pueden experimentar un agravamiento de la enfermedad. Cinco especialistas nos explican los pormenores de esta condición respiratoria.

El asma es una enfermedad inflamatoria de los bronquios que afecta al conjunto del árbol bronquial y luego al tramo que se extiende hasta los alveolos pulmonares. Además de la crisis de asma, que puede ser muy impresionante, la enfermedad se manifiesta mediante síntomas cotidianos que no siempre alertan a los pacientes: hay muchas personas que sufren tos crónica o bronquitis de manera repetida e ignoran que son asmáticas.

En España el asma afecta a entre el 3 % y el 7 % de la población adulta. Las cifras son algo más elevadas –entre un 5 % y un 10 %– en los niños menores de 6 años.

El asma premenstrual

La llegada de la regla suele empeorar los síntomas asmáticos. Una de cada tres chicas asmáticas sufre, en efecto, un síndrome asmático premenstrual, es decir, un empeoramiento de la enfermedad.
En un cuarto de los casos esta se manifiesta por medio de descompensaciones potencialmente graves durante los primeros días de la regla, con una recaída del volumen espiratorio máximo por segundo (VEMS), medida clave de la calidad de la respiración, y por una hiperactividad bronquial que conlleva una inflamación crónica de los bronquios.
Además de ser emocionalmente convulsa, la adolescencia constituye un periodo terapéutico delicado para las chicas asmáticas. Como en la mayoría de las enfermedades crónicas, la adolescente sigue a regañadientes un tratamiento que antes tomaba con normalidad.
Según comenta Prudhomme, un 38 % de las pacientes no actuaría frente a una crisis de asma aguda. En opinión del doctor, “hay que trabajar en mejorar la educación terapéutica, especialmente en lo relacionado con la negación de la enfermedad”. El experto menciona la suerte de “contrato personalizado” que establece con sus pacientes con el fin de acompañarlas lo mejor posible en ese paso de la adolescencia a la edad adulta.

Asma y embarazo

El embarazo constituye otro periodo delicado para las mujeres asmáticas. En teoría, las cosas son relativamente simples si se sigue un tratamiento adecuado, explica la doctora Camille Taillé, neumóloga en el hospital Bichat de París. “El tratamiento es el mismo que para cualquier persona asmática”, indica la médica, en referencia a la inhalación de corticoides. Este constituye el tratamiento de base y debe continuarse sin excepción durante el embarazo. En la práctica, sin embargo, las cosas son más complejas.

En efecto, casi el 50 % de las mujeres embarazadas piensa erróneamente que los corticoides inhalados son teratogénicos y que por ello han de interrumpir espontáneamente el tratamiento en el primer trimestre. “Pero es mejor recurrir a este tratamiento de base que tener que tomar corticoides orales para tratar una crisis”. Estos pueden alterar la evolución del feto y elevar el riesgo de que el bebé nazca con poco peso.
En el caso de la madre pueden aumentar las probabilidades de parto prematuro y de que sufra una hemorragia postparto. Pero a pesar de estos riesgos atajar una crisis resulta indispensable. “Los médicos están de acuerdo en que el beneficio de los corticoides es mayor que el riesgo”, asegura el especialista.

Las futuras madres no son las únicas reticentes a recurrir a los corticoides. Los médicos, así como los farmacéuticos, están relativamente mal informados de la inocuidad de estos tratamientos. “Los médicos se muestran espontáneamente reticentes a recetar corticoides orales a las mujeres embarazas, aunque en realidad no hay ninguna base científica que justifique esa actitud”.

Para Taillé, el principal enemigo del asma y del embarazo es el tabaco. De manera que dejar de fumar es fundamental. La gripe también constituye un motivo de descompensación asmática grave, razón por la cual las mujeres embarazadas deberían vacunarse. Hay otros factores susceptibles de empeorar la enfermedad durante el embarazo, tales como la obesidad, el reflujo gastroesofágico, la rinitis y el estrés.

Asma y menopausia

La menopausia también constituye un periodo particular para la mujer asmática, explica la neumóloga Cécilia Nocent-Ejnaini, del centro hospitalario Côte Basque de Bayona (Francia). Se ha observado una alteración en la función respiratoria y un aumento de los síntomas asmáticos en las pacientes menopáusicas.
De hecho, el estudio E3N (1) ha demostrado la existencia de un vínculo entre la toma reciente de un tratamiento hormonal de sustitución compuesto únicamente de estrógenos y la aparición del asma en las mujeres alérgicas.
Como consecuencia de esta relación, las mujeres deben consultar con el médico si se sienten sofocadas, recomienda Nocent-Ejnaini. “Dado que la menopausia puede alterar la evolución de las cosas, es importante supervisar la función respiratoria de las mujeres bajo tratamiento hormonal de sustitución”, concluye.

Puesto que en determinados periodos de la vida de la mujer el asma presenta particularidades, conviene –según defienden los neumólogos– que los profesionales de la salud estén alerta y ofrezcan un tratamiento específico.

A. Pelletier

Fuentes:

1. El estudio E3N es un estudio epidemiológico vasto dirigido por  Françoise Clavel-Chapelon, director de investigaciones del Inserm (Francia), y en el que participaron unas 100 000 mujeres nacidas entre 1925 y 1950; su seguimiento se inició en 1990.

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