Asma: ¡no olvides tu tratamiento en vacaciones!

Del total de las personas afectadas de asma, alrededor de un 75% de los casos tienen un origen alérgico. Para estas personas, irse de vacaciones es a menudo sinónimo de ruptura con lo cotidiano, distensión y ganas de olvidar las preocupaciones. Una despreocupación que se traduce, a veces, por un paréntesis en el tratamiento. Cuidado, esta negligencia puede tener consecuencias.

Asma, alergia: manejar bien la enfermedad

No es fácil seguir con regularidad un tratamiento durante las vacaciones, ya que en ese tiempo el paciente tiende a una mayor libertad y a olvidar su enfermedad. Ahora bien, para los asmáticos, este comportamiento puede tener consecuencias sobre el control de la enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud, 50% de las personas que sufren de una enfermedad crónica no siguen correctamente el tratamiento. En las personas asmáticas, esta falta de observancia es muy variable, pero puede llegar hasta un 60% e incluso un 80% según las poblaciones y los criterios utilizados.

“Las personas asmáticas tienen a menudo dificultades para aceptar que sufren de una enfermedad crónica. En efecto, al ser en algunos casos una enfermedad silenciosa y marcada por crisis más o menos frecuentes, experimentan dificultades para resignarse a tomar un medicamento a largo plazo. Sin embargo, una buena disciplina es una de las claves para un control óptimo” recuerda el Dr. Marc Humbert, neumonólogo del Hospital Antoine Béclère de Clamart. Es entonces necesario explicar bien al paciente la fisiopatología del asma que supone periodos de ausencia de síntomas pero que requiere sin embargo de un tratamiento regular.

¡No abandones tu tratamiento durante el verano!

“El paciente, no sólo pierde los referentes asociados a la toma del tratamiento, sino que tiende a liberarse de esta obligación para disfrutar de la despreocupación que suponen las vacaciones. Con la época del polen terminada, el clima caluroso y seco del verano y un menor estrés pueden contribuir a una sensación de bienestar que motive al paciente a estar menos atento” explica el Dr. Marc Humbert. Resultado: con menos síntomas, algunos pacientes descuidan su tratamiento.

Pero más allá de las causas fisiológicas, a menudo son razones de orden práctico las que motivan el abandono: renovación de la receta antes del viaje, provisión insuficiente del tratamiento… Por ejemplo, Miguel admite que entre la interrupción de su estancia en el extranjero sin posibilidad de encontrar su tratamiento y el regreso a casa, eligió las vacaciones… Resultado: “En el mes de noviembre, sentí un fuerte empeoramiento del asma, que, en mi caso, es de origen alérgico. Mi capacidad respiratoria había disminuido a la mitad y la tos había regresado”. El riesgo que se corre es el de sufrir una recaída al regresar.

Consejos para el veraneante asmático

“El paciente evoca espontáneamente este abandono del tratamiento estival en la consulta al regresar de las vacaciones, pues aún no experimenta los efectos. Ahora bien, este abandono temporal provoca una disminución del control del asma al cabo de unas semanas, coincidiendo entonces con el periodo otoñal más húmedo y el regreso al estrés de la vida cotidiana, que viene a acentuar los síntomas” subraya el Dr. Marc Humbert.

Para evitar este problema, el médico debe dialogar con el paciente antes de su partida y darle algunos consejos de modo que pueda disfrutar de las vacaciones sin descuidar su asma:

  • En la lista del equipaje, no pueden faltar la receta y los medicamentos habituales
  • Durante la estancia, el paciente deberá evitar situaciones de riesgo: esfuerzo físico, hábitat interior del lugar de veraneo (ácaros, pelos de animales, moho, tabaco, etc.) y el ambiente exterior (polen, contaminación, etc.)

Como conclusión puede decirse que las vacaciones son sinónimo de descanso y distensión, razón de más para continuar teniendo cuidado. Los tratamientos de fondo son en la mayoría de los casos muy eficaces. Los asmáticos se sienten aliviados, se sienten mejor, tienden a olvidar su enfermedad y la tentación de abandonar el tratamiento es muy fuerte, sobre todo en vacaciones, momento distensión por excelencia. No es fácil integrar el concepto de que uno debe tratarse incluso cuando se siente bien… ¡para evitar sentirse mal!

L. Blanchot

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