Asma y vacaciones: viajar tranquilo

Tomar las precauciones necesarias

En una época, Silvia, 50 años, tenía miedo de salir de su casa. Un viaje en ascensor, una ráfaga de polvo o el humo de un cigarrillo le hacían terminar en el hospital. En un viaje a China hace diez años, Silvia  tuvo que ser repatriada de urgencia a Hong Kong para ser hospitalizada. Detrás de esos episodios catastróficos se encontraba un asma severa que no le habían diagnosticado por entonces, a pesar de los síntomas cotidianos que padecía desde la infancia como tos, fatiga, problemas para dormir e intolerancia al cigarrillo. El agravamiento de estos síntomas debido a la ingesta de un antiinflamatorio, hizo sospechar a su médico que se trataba de algo más serio.

Gracias a sus consejos y a lo aprendido en una de las escuelas de asma, centros de educación terapéutica distribuidos por todo el país, Silvia lleva hoy una vida normal. "He aprendido a reconocer los síntomas, a utilizar los medicamentos adecuados y a saber cómo y cuándo tomarlos", explica Silvia, quien aprendió, además de los tratamientos habituales, qué inyecciones llevarse de viaje en caso de urgencia."Mi marido podría inyectarme si fuera necesario".El objetivo de Silvia es evitar las regiones muy cálidas o muy húmedas, los ambientes demasiado cargados de polen o los sitios de vacaciones apenas remodelados o muy polvorientos. Fuera de España, su perímetro viajero de lugares exóticos se extiende a Turquía, Senegal, Marruecos e Israel.

¿Adónde y cuándo ir de vacaciones si sufres de asma?

"Cualquier viaje, sea profesional o de placer, se debe considerar como un período de riesgo porque el paciente va a ir a un lugar diferente de su hábitat, con las diferencias climáticas o de interior que eso implica. Y particularmente cuando se trata de la primera vez", explica el doctor Patrick Rufin. "Es esencial hacer uso del sentido común. Una persona alérgica a los animales no debería alquilar una habitación en un hotel rural y si es alérgica al moho no tendría que ir a regiones donde llueve la mayor parte del año", como el sudoeste francés o el norte de España. Si se viaja en auto por el campo es una buena idea llevarse un antihistamínico antes de salir para evitar un ataque de fiebre del heno. En España, los niveles más altos de polen se registran en Jaén, por la presencia de olivos, y en el interior de la comunidad andaluza, por las gramíneas (2). Con respecto a la contaminación, hay que tratar de evitar las ciudades multitudinarias y con exceso de tráfico, como Bangkok o El Cairo, al igual que los países muy cálidos o muy húmedos. Hay que estar alerta también a los riesgos de las alergias provocadas por los alimentos. En la montaña si se sufre de un asma severo, hay que tener cuidado con las altitudes. "En caso de duda, es bueno hacerse un test de hipoxia (falta de oxígeno) de altitud. Generalmente, por debajo de los 1000 metros no hay contraindicaciones", explica el doctor Rufin. "Hay que prestar atención a las actividades que se eligen en el lugar de vacaciones. Los asmáticos pueden practicar todos los deportes salvo el buceo, que está formalmente contraindicado, ya que imposibilita el uso del broncodilatador en caso de crisis".

Llevar la medicación y las recetas médicas

Cuando se prepara un viaje, las personas asmáticas deben tomar más precauciones que el resto de la gente. Es fundamental que el asma esté bien controlado antes de la partida. Hay que demorar el viaje si se presenta una crisis en los días precedentes a este. "Antes de salir es una buena idea ir al médico para hacer una visita de control. El asmático debe tener preparado un plan de acción", aconseja el doctor Rufin. Entre lo indispensable para llevarse deben estar los medicamentos básicos como broncodilatadores ß2miméticos de larga duración y corticoides para inhalar, y los específicos para tratar las crisis, como broncodilatadores ß2 miméticos de acción rápida y corticoides en comprimidos, siempre en cantidades suficientes como para que duren todo el viaje. Otra precaución es llevar la receta médica y tenerla a mano cuando se viaja al extranjero y pedirle al médico que la inscriba en la DCI (denominación común internacional) para poder encontrar la medicación equivalente en otro país", recomienda el especialista. "Cuando se han tomado todas estas precauciones,-añade- entonces sí puedo decirles a mis pacientes que viajen".

I. Frenay

Fuentes:

(1) Sociedad Andaluza de Alergología e  Inmunología 

(2) Alergo Sur

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