Obesidad y asma, una relación peligrosa

Numerosos estudios han confirmado la relación entre el asma y la obesidad, dos trastornos crónicos muy prevalentes y de gran impacto en la salud pública.
“La asociación entre ambas patologías no se ha aclarado completamente, pero es sabido que la obesidad precede al asma, que aumenta tanto su prevalencia como su gravedad y que puede alterar la eficacia de los fármacos utilizados habitualmente para su tratamiento”, explica el doctor Julio Delgado, presidente del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). 
Estudios realizados en España muestran que entre un 3 % y un 7 % de la población adulta tiene asma. Estas cifras son algo más elevadas –entre un 5 % y un 10 %– en la población menor de 6 años y en las últimas cuatro décadas se ha triplicado el número de casos de asma, convirtiéndose en un auténtico problema de salud pública.

Una relación peligrosa

Hay varios factores que pueden explicar la relación entre el asma y la obesidad. El primero, que es puramente mecánico, es la reducción de la capacidad de adaptación o de la elasticidad pulmonar del sujeto asmático cuando aumenta de peso. Al ganar peso, se amplía el tejido adiposo y con ello la masa de tejido que se debe movilizar, lo que merma la ventilación pulmonar. Además, el propio tejido adiposo favorece una situación de inflamación crónica que repercute en el nivel pulmonar. “El asma bronquial es, en sí misma, una enfermedad inflamatoria”, recuerda Delgado.

La mayoría de los estudios demuestran que la obesidad es un factor de riesgo en el diagnóstico del asma. En el estudio con mayor número de sujetos incluidos y con un seguimiento más prolongado (135 000 pacientes durante 21 años), la incidencia del asma aumentó un 10 % y un 7 % por unidad de incremento de Índice de Masa Corporal (IMC) en hombres y mujeres, respectivamente (1). Sin embargo, no siempre se confirma esta relación.

El estudio más reciente realizado en niños (4.393 niños sin síntomas de asma durante los primeros dos años de vida, seguidos durante 14 años) demostró que el grupo con un IMC elevado (por encima de percentil 85) en el momento del reclutamiento (2 años) desarrolló asma en una proporción mayor que los niños con un IMC bajo (2). “Este dato confirma que la obesidad es un factor de riesgo en la aparición del asma durante la primera infancia, que es cuando la gran parte de los pacientes desarrolla la enfermedad”, comenta el doctor Javier Ruiz Hornillos, jefe de la Unidad de Alergología del Hospital Universitario Infanta Elena de Madrid. 

Asma y ejercicio en niños

Junto con la dieta, es importante que los niños hagan ejercicio físico. Los médicos recuerdan que el sedentarismo, a pesar de lo que muchos padres creen, no mejora los síntomas asmáticos. Muy por el contrario: el empeoramiento del asma en la adolescencia puede estar influenciado por el estilo de vida, el cual contribuye a estrechar el tracto respiratorio. Esto podría provocar un asma grave fruto de la reducción de la capacidad de extensión de los músculos bronquiales.

Por ese motivo, "merece la pena valorar los beneficios que tendría para el niño asmático realizar ejercicio físico de forma regular y moderada, en concordancia con sus características personales”, concluye Ruiz Hornillos.

El asma, fundamentalmente alérgico

El asma es una enfermedad crónica respiratoria que cursa con episodios de tos, falta de aire y ruidos respiratorios provocados por la obstrucción bronquial.
En la mayoría de los casos tiene un origen alérgico. Por ese motivo, “la identificación de los alérgenos que causan el asma –polen, ácaros, hongos del ambiente o pelo animal, entre los más comunes– facilita la toma de medidas terapéuticas eficaces, como son la evitación de dicho agente o el empleo de inmunoterapia en los casos en los que esté indicada”, explica Delgado.

 

Fuentes:

1. Nystad W, Meyer HE, Nafstad P et al. Body mass index in relation to adult asthma among 135.000 Norwegian men and women. Am J Epidemiol. 2004; 160: 969-976.

2. Mannino DM, Mott J, Ferdinands JM, et al. Boys with high body masses have an increased risk of developing asthma: findings from the National Longitudinal Survey of Youth (NLSY). Int Obes (Lond) 2006; 30: 6-13.

Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica

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