Cáncer de mama, haz lo que esté en tus manos

Las historias de cáncer de mama cada vez nos resultas más cercanas; se trata de una enfermedad que “una de cada ocho mujeres padecerá en su vida”, explica el oncólogo Ricardo Villalobos, del Centro Médico Dalinde, de la Ciudad de México. Y aunque quisiéramos hacer oídos sordos, esto te puede pasar a ti, a mí, a alguien de tu familia; compañera de trabajo, amiga o vecina, o quizás ya estés librando esta batalla de forma directa o indirecta. Con esto no queremos estresarte de más, si no todo lo contrario; debes saber y nunca olvidar que cáncer de mama no es sinónimo de muerte, pues muchas de las “soluciones” a la enfermedad las tienes en tus manos.

Los números del cáncer de mama

Pero retrocedamos un poco en la historia reciente para responder las siguientes preguntas, que hoy nos tienen en estado de alerta: ¿en qué momento el cáncer de mama se convirtió en la primera causa de muerte femenina por cáncer en el mundo?, ¿en qué momento desplazó al cervicouterino que encabezaba las listas negras?, ¿me va a pasar a mí? De acuerdo con el Consenso Mexicano sobre el Diagnóstico del Tratamiento del Cáncer Mamario, fue a partir de 2006 que escaló al primer lugar de mortalidad por tumor maligno en las mujeres mayores de 25 años. Para 2010, “la tasa estandarizada de mortalidad fue de 18.7 por 100 mil mujeres de 25 y más años, lo que representa un incremento del 49.5% en las últimas dos décadas”. Sí, hace apenas unos años.

Estos datos nos llevan a replantear la necesidad de actuar: buscar información confiable, acudir a las revisiones ginecológicas, autoexplorarnos, comer de forma saludable, hacer ejercicio de manera regular, es decir, hacer lo que a cada una nos toca para tratar de cerrarle el paso a la enfermedad, porque el cáncer de mama no sólo es un asunto de los servicios de salud o de la sociedad, si no algo muy personal y aunque uno de los principales factores de riesgo es la herencia, también tienen que ver la obesidad, la ausencia de lactancia, exponerse a radiaciones, usar hormonas, fumar y tomar alcohol; es decir, situaciones que tienen que ver con nuestro estilo de vida.

Hay otras causas como la menopausia temprana y menopausia tardía, no haber tenido hijos, tener una alta densidad mamaria (mucho tejido en los senos) o ser portadora de los genes BRCA1 o  BRCA2 contra lo que no podemos hacer mucho, pero sobre el resto, sí podemos incidir directamente.

La buena noticia, nos dice el doctoro Villalobos, es que cada vez está siendo detectado con mayor frecuencia en etapas más tempranas, lo cual es sumamente importante, ya que de ello depende la vida: “En etapas tempranas, es decir fase I y II, la probabilidad de vivir sin enfermedad a cinco años es del 80 al 90%; en enfermedad avanzada, es decir, en estadios III y IV la probabilidad de estar viva sin enfermedad en el mismo periodo de tiempo se reduce a menos del 20%.

Cáncer de mama: lo que está en nuestras manos

Para tratar de frenar la enfermedad, el doctor Villalobos recomienda lo siguiente:

  •  Autoexplorarte. Todas las mujeres, a partir de los 18 años, siete días después de terminada la menstruación, sin excepción, debemos hacernos un autoexamen mamario, y uno clínico anual a partir de los 25 años.
  • La mastografía es una de las herramientas clave en la detección de la enfermedad; ésta debes hacértela anualmente si no tienes síntomas previos de cáncer, a partir de los 40 años. Tu médico indicará si debes realizarla cada año o cada dos.
  • Evitar tener sobrepeso. Las investigaciones y estudios apuntan a que  las mujeres obesas tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama. Al parecer, esto se debe a los altos niveles de estrógenos circulantes, los cuales están elevados en más del 50% que entre mujeres de peso normal. Y para mala fortuna de quienes ya fueron diagnosticadas con cáncer de mama, “se ha reportado incluso que la quimioterapia y la terapia endocrina [con hormonas] pueden ser menos efectivas en pacientes con un índice de masa corporal mayor a los 30".
  • Comer de forma saludable, lo cual significa alejarse de los alimentos ricos en carbohidratos y bajos en fibra, de la dieta rica en grasa animal y ácidos grasos trans, y en cambio comer muchas verduras y frutas; bajarle a las pastas, pizzas, pastelillos y harinas refinadas, así como a las bebidas que contengan cantidades altas de azúcar.
  • Hacer ejercicio. Por donde se le quiera ver, hacer una actividad física de forma regular es la terapia no farmacológica más efectiva contra muchos males, entre ellos, el cáncer de mama. Se recomienda hacer 150 minutos de ejercicio aeróbico de moderada intensidad o bien caminata o bicicleta o 75 minutos de actividad aeróbica de vigorosa intensidad como correr, trotar, saltar, nadar, jugar basquetbol.
  • Evitar el tabaco y alcohol en exceso, que también influyen en la aparición y desarrollo de la enfermedad.
  • Acudir con el oncólogo ante cualquier cambio que sea detectado en la mama: presencia de un tumor o “bultito” en la mama, cambios en la coloración de la piel, secreción del pezón y pezón invertido.  
  • Si en tu familia hay antecedentes familiares de cáncer de mama y ovario, es imprescindible que acudas al oncólogo que te de la asesoría que sea necesaria.

 A tiempo, mejor

Los organismos nacionales e internacionales señalan que el cáncer mamario se ha convertido en un problema creciente de salud pública, porque tanto la mortalidad como el número de casos nuevos que se presentan cada año, se han incrementado paulatinamente. Esto ha llevado al grupo de expertos del Consenso Mexicano sobre el Tratamiento a declarar que es “impostergable el control de los factores de riesgo conocidos y la implementación de un programa de detección organizado que incluya la garantía de calidad en todos los procesos, desde la detección hasta el tratamiento y seguimiento de las pacientes”.

Hay que recordar que si se detecta a tiempo, la intención del tratamiento será curativa, nos dice el oncólogo Villalobos. Y cada vez hay más tratamientos que mejoran la probabilidad de cura y evitan sobrecargar a las pacientes, como las terapias personalizadas, en las que el tratamiento es dirigido contra el tumor y evitan efectos indeseables con malos resultados, así como herramientas como Oncotype Dx, que permite analizar el tumor y determinar el riesgo que tiene la paciente de recaer y si es necesario darle quimioterapia o no, por citar un par de ejemplos.

Todos los esfuerzos suman, pues de lo que se trata es de frenar, a toda costa, las cerca de 500 mil muertes anuales; que en números globales ocurren en un 70% de los casos, en países en desarrollo. Si bien se ha encontrado que el riesgo de padecer esta enfermedad es superior en las mujeres de países con nivel socioeconómico alto, el riesgo de morir a causa de ella es mayor entre las mujeres que habitan países pobres, debido a un menor acceso a los servicios de salud para la detección temprana, tratamiento y control.

Recuerda, tu salud también está en tus manos: autoexplórate.

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