El cáncer de mama triple negativo: ¿qué es?

¿Qué entendemos por cáncer de mama "tripe negativo"?

Durante el diagnóstico del cáncer de mama, los tumores son analizados y clasificados en función de unas características determinadas, que orientarán el tratamiento a seguir. Por un lado, distinguimos entre los cánceres que se desarrollan a partir de las células de los canales (adenocarcinomas de canal – casi el 85% de los casos) de los que nacen en los lóbulos (adenocarcinomas lobulares).

Además de esta distinción morfológica, se elaborará una tarjeta de identidad del tumor mucho más precisa. El objetivo consiste en identificar su estado en función de los receptores de estrógenos y de progesterona, y en una sobreexpresión del receptor HER-2. En función de los resultados, los medicamentos utilizados estarán destinados precisamente a estos receptores: respectivamente, tratamientos con hormonas y tratamientos destinados al receptor HER-2 (entre los que destaca el Herceptin ®).

Cuando ninguno de estos receptores está presente (ni estrógeno, ni progesterona, ni HER-2), entonces hablamos de cánceres de mama "triple negativos". Representan aproximadamente el 15% de los casos de cáncer de mama, pero la proporción puede variar en función de la edad y la predisposición genética. 

¿Cuál es la particularidad de estos cánceres?

Estos cánceres afectan con mayor frecuencia a mujeres más jóvenes y pueden estar asociados a predisposiciones genéticas (en concreto, mutaciones del gen BRCA1). La identificación de estos tumores en las pacientes jóvenes en ocasiones puede llevarnos a realizar encuestas genéticas entre los familiares.

El cáncer de mama triple negativo presenta un riesgo de metástasis (diseminación de las células cancerígenas hacia otros órganos) más elevado y un pronóstico más desfavorable que los demás subtipos de cáncer de mama. En comparación con otros tumores de mama, las metástasis suelen aparecer con más frecuencia en el hígado y en el pulmón, debido a su difusión más hematológica que linfática (más bien a través de la circulación sanguínea y no tanto a través del sistema linfático).

No resulta tan fácil detectar este tipo de cáncer más agresivo con el método de detección generalizado, que recomienda una mamografía cada dos años a partir de los 50 años, puesto que se desarrollan rápidamente y a menudo se trata de un cáncer de intervalo (que aparece entre dos revisiones) o aparece en mujeres a las que todavía no se les realiza este tipo de pruebas de prevención.

¿Cuál es el tratamiento a seguir en estos cánceres?

Se recurre a las quimioterapias “clásicas”, puesto que estos tumores son “quimiosensibles” y a veces “quimiocurables”. Esto significa que reaccionan a la quimioterapia, pero al ser tan inestables en el plano genético, al cabo de un cierto tiempo, se observan paradas para resistir a estos compuestos.

Estos tumores a menudo se detectan cuando ya tienen un tamaño importante. De este modo, suele recurrirse a una quimioterapia neoadyuvante, es decir, una quimioterapia administrada durante 6 u 8 ciclos antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y así permitir un tratamiento de mantenimiento. En algunos casos, el tumor será totalmente erradicado con la quimioterapia neoadyuvante, lo cual es un buen pronóstico y nos incita a dar preferencia a esta secuencia terapéutica por motivos biológicos.

El pronóstico de este tratamiento depende del tamaño del tumor y de la presencia o no de metástasis. En el caso de estos tumores, las recaídas se producen casi exclusivamente en los cinco años posteriores a la cirugía. Si no se ha producido ninguna recaída durante ese periodo, se considera que la paciente está curada.

¿Qué vías de investigación existen en relación a estos cánceres de mama?

Resulta fundamental para estas mujeres que la investigación consiga identificar nuevos objetivos terapéuticos y, de este modo, nuevos medicamentos. Se han llevado a cabo dos ensayos de fase III (teóricamente, la última fase de la investigación dirigida a demostrar la eficacia de un producto): uno con un antiangiogénico ya utilizado contra diferentes tipos de tumores, el bevacizumab (Avastin ©)1, y el otro con un compuesto prometedor de una nueva clase terapéutica, un anti-PARP12. Pero estos dos ensayos han salido negativos… Puede que los tumores triple negativos sean más heterogéneos de lo previsto, lo cual explicaría estos resultados.

Hoy en día se están llevando a cabo muchos estudios, principalmente ensayos de fase I y II (fases preliminares que buscan evaluar la tolerancia y la dosis del producto, y no sólo su eficacia terapéutica). La investigación asociada a los anti-Parp3 no ha sido abandonada y se están explorando otras vías: inhibidores de la autofagia como la cloroquina (un antiguo antipalúdico)4, anticancerígenos inicialmente desarrollados para las leucemias mieloides crónicas (Glivec®)5 e incluso ensayos de vacunas terapéuticas6. Estos trabajos en curso ponen de manifiesto el dinamismo de la ciencia en este ámbito. De este modo, muy a menudo se orienta a los pacientes hacia ensayos terapéuticos y a participar en la investigación de estos nuevos compuestos.

También se esperan otros avances en relación a la identificación de nuevos objetivos terapéuticos, el seguimiento de los pacientes y la evaluación de los tratamientos (especialmente a través de células tumorales circulantes).

D. Bême

1 - Adjuvant bevacizumab-containing therapy in triple-negative breast cancer (BEATRICE): primary results of a randomised, phase 3 trial. - Lancet Oncol. 2013 Sep; 14(10):933-42. doi: 10.1016/S1470-2045(13)70335-8. Epub 2013 Aug 7. (resumen accesible en línea)
2 - A randomized phase III study of iniparib (BSI-201) in combination with gemcitabine/carboplatin (G/C) in metastatic triple-negative breast cancer (TNBC). - O'Shaughnessy J et al., ASCO 2011 abstr. 1007 (resumen accesible en línea).
3 – Estos compuestos actuarán en el sistema de reparación del ADN de las células tumorales ya afectadas por las alteraciones de los genes BRCA, lo que da lugar a una inestabilidad genética que comportará la muerte de la célula cancerígena. Para simplificar, las células cancerígenas que presentan una alteración de los genes BRCA no pueden soportar un nuevo ataque a su sistema de reparación por parte de un anti-PARP, y entonces las células normales podrán combatirlo. - Para más información: “Inhibidores de la PARP: nueva arma terapéutica para los cánceres de mama y de ovario”. Rev. Med Suisse 2011;7:1137-1140 (accesible en línea).
4 – También en este aspecto, se trata de socavar un sistema de reparación y supervivencia que le sirve a la célula cancerígena para resistir a las variaciones de su microentorno (hipoxia, carencia nutricional...). Para más información, “La autofagia: un nuevo concepto en cancerología. Boletín del Cáncer. Volumen 95, Número 1, 43-50, enero de 2008, síntesis” (artículo accesible en línea).
5 – Pista obtenida durante la conferencia de prensa de la Fundación ARC para la investigación sobre el cáncer, el 9 de octubre de 2012, en presencia de Anne-Vincent Salomon, médica e investigadora del Instituto Curie. Para más información, leer nuestro artículo “Cáncer de mama: las 5 pistas de investigación de la Fundación ARC”.
6 – Para más información sobre la página de la empresa encargada de esta investigación, visitar su página Antigen Express Inc.

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