Tratamiento del cáncer de mama

Cirugía

En la actualidad se tiende a la realización de una cirugía cada vez más conservadora, dado que se ha demostrado que las cifras de curación y recidivas son similares a las que presentaban las antiguas mastectomías radicales.
Los casos en estadios iniciales, con tumores de hasta cinco centímetros sin afectación de los ganglios (o menores pero con afectación de ganglios de la axila) en general se tratan con cirugía, realizándose una lumpectomía, es decir, una tumorectomía amplia con un margen de tejido sano y disección axilar para analizar los posibles ganglios afectados, siempre seguidas de radioterapia localizada.
Si no es posible la cirugía conservadora, se procede a la mastectomía modificada, que consiste en la exéresis (separación quirúrgica) de la glándula mamaria y de la grasa axilar, conservando la piel y la musculatura pectoral.
Después hay que realizar siempre quimioterapia, que dependerá de la edad de la paciente: en mujeres premenopáusicas se aplican tandas de poliquimioterapia y en mujeres posmenopáusicas con receptores hormonales positivos se emplea hormonoterapia con antiestrógenos.
Efectos secundarios. Los efectos secundarios principales de la cirugía mamaria es el edema de brazo, porque se interrumpe el drenaje linfático de la extremidad, ocasionando hinchazón y discreto dolor. Con frecuencia, estos síntomas se controlan fácilmente mediante la elevación de la extremidad y dando masajes que facilitan el retorno linfático, pero en ocasiones son muy rebeldes a estas medidas.

Radioterapia, quimioterapia y hormonoterapia

Los casos localmente avanzados, con tumores mayores de cinco centímetros o afectación más importante de los ganglios axilares, se tratan inicialmente con radioterapia y quimioterapia en espera de una respuesta local; cuando ésta se produce se lleva a cabo una mastectomía, esta vez más radical, y se continúa el tratamiento con quimioterapia u hormonoterapia, según la edad y la presencia de receptores hormonales.
En los tumores avanzados, cada vez menos frecuentes, se tratan con quimioterapia, radioterapia y hormonoterapia a fin de conservar la calidad de vida de la paciente y con intención paliativa. Si se realiza cirugía es para hacer más lenta la evolución mediante una mastectomía limitada o de limpieza.
La poliquimioterapia. Suele realizarse durante seis tandas, cada tres o cuatro semanas, con combinaciones de tres fármacos, empezando en el primer mes después de la cirugía. Ha demostrado una gran eficacia tanto en supervivencia como en la prolongación del intervalo libre de enfermedad en mujeres premenopáusicas, sobre todo cuando hay menos de tres ganglios afectados.
La hormonoterapia. Para esta técnica se ha utilizado con grandes resultados el tamoxifeno, un antiestrógeno que ha demostrado su utilidad en mujeres posmenopáusicas con afectación de ganglios axilares.
Efectos secundarios. Los efectos indeseables de la quimioterapia (frecuentes y molestos) son temporales y reversibles cuando se finalizan las tandas de quimioterapia. Las náuseas y los vómitos se controlan con antieméticos; la alopecia (pérdida del cabello) suele revertir totalmente una vez acabado el tratamiento. Los efectos más peligrosos son la posible depresión de la médula ósea, con aparición de bloqueo a la fabricación de glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas. Si esos efectos son importantes, obligan a interrumpir el tratamiento y a cambiar de fármacos; para ello, estos tratamientos se realizan en ingresos cortos y con control analítico.
El seguimiento de las pacientes con cáncer de mama es de por vida, no sólo para detectar posibles recidivas, sino porque estas enfermas presentan un riesgo mayor que el resto de mujeres de padecer también cáncer en la otra mama. De todas formas, los controles van espaciándose a medida que transcurre el tiempo: durante los dos primeros años se realizan cada tres meses, entre el tercero y quinto pasan a ser semestrales y más tarde, aunque el antiguo cáncer se considere potencialmente curado, se debe continuar cada año.

Reconstrucción de la mama

Después de una mastectomía es posible la reconstrucción mamaria mediante una prótesis. Se trata de una opción que se debe ofrecer desde un principio, pues ayuda psicológicamente a superar el trauma de la mastectomía. Sin embargo, es frecuente que las mujeres interesadas al principio rechacen después la reconstrucción. No está claro el momento adecuado para la reconstrucción, pero suele diferir un año o año y medio tras la mastectomía.

Cáncer de mama y prótesis mamarias

Lo mismo que ocurre con el resto de las mamas, las portadoras de prótesis pueden sufrir cáncer de mama, sobre todo cuando la prótesis se implantó para reconstrucción después de una mastectomía, y no para aumentar el volumen.
Las prótesis mamarias no aumentan el riesgo de cáncer de mama como se temió al principio, tal como han demostrado estudios realizados, aunque dificultan la interpretación de las mamografías y disminuyen su sensibilidad de detección de lesiones pequeñas. Sin embargo, ello no es motivo para no ofrecer la posibilidad de reconstrucción tras una mastectomía.

Prevención

La prevención primaria del cáncer de mama consistiría en realizar determinadas actividades u observar ciertos hábitos de vida que eviten la aparición de la enfermedad. Dado que no se conoce el mecanismo último de la aparición de este cáncer, no se dispone en la actualidad recomendación demostrada alguna.
Se sabe que hay una clara asociación entre obesidad, alimentación rica en grasas y consumo de alcohol, así como la relación con un aumento de los años de vida fértil en la mujer y el embarazo tardío. Sin embargo, todos estos factores se han demostrado poco modificables.
Así pues, las estrategias para disminuir el impacto del cáncer de mama en la población deben pasar por la detección precoz (prevención secundaria) de un cáncer que ya se ha iniciado. Además, el cribado demográfico, es decir, la exploración de todas las mujeres a partir de cierta edad mediante programas masivos es la estrategia que hasta el momento se ha mostrado más eficaz en mejorar la supervivencia global de una población.
Las técnicas de prevención secundaria disponibles en la actualidad son tres: autoexploración mamaria, exploración clínica realizada por personal sanitario entrenado y mamografía, cuya información más detallada se encuentra en los apartados sobre el chequeo general y el chequeo ginecológico de este mismo libro.

Otros contenidos del dosier: Cáncer de mama

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