Tratamiento del cáncer de ovario

Tratamientos en los estadios I y II

En el estadio I, si las células que componen el tumor se parecen bastante a las células ováricas normales, la cirugía sola es suficiente. En estas circunstancias se produce una curación completa en el 90 % de los casos.
El 10 % restante y el estadio II deben seguir siempre con quimioterapia, realizando entre tres y seis ciclos, también con un pronóstico excelente y una tasa de curación superior al 80 %. El seguimiento se realiza mediante analítica, determinación de CA- 125 (marcador tumoral), TAC abdominal y radiografía de tórax. La total normalización de este marcador tumoral indica una cirugía óptima, pero su reaparición supone que el tumor ha vuelto a aparecer.

Tratamientos en los estadios III y IV

En los estadios avanzados, la laparotomía debe intentar igualmente la extirpación del mayor volumen tumoral posible. Sin embargo, la afectación extensa del intestino o metástasis dificulta que sea total. La tasa de curación en el estadio III es del 15 al 20 %, y el pronóstico es independiente de si las células tumorales se parecen o no a las células sanas, a diferencia de los estadios iniciales. Igualmente se indican varios ciclos de quimioterapia, generalmente seis ciclos, pues se ha demostrado que alarga tanto la supervivencia como la calidad de vida.
En algunos casos, cuando existe una importante afectación del estado general, se
suelen realizar, con buenos resultados, tres ciclos de quimioterapia previos a la cirugía; posteriormente se realizan la laparotomía y la quimioterapia según la pauta habitual.
También en ocasiones de cáncer avanzado, cuando la primera intervención dejó implantes tumorales, se llevan a cabo tres tandas de quimioterapia y una segunda laparotomía; es muy frecuente que con ello se consiga reducir la cantidad de tumor y disminuir el CA-125 a niveles óptimos; posteriormente se realiza la quimioterapia a dosis habituales.

Prevención

Para que un programa de cribado sea efectivo, precisa pruebas sensibles y específicas capaces de detectar la enfermedad en estadios curables además de tratamientos efectivos; la forma de medir la efectividad debe ser la disminución de la mortalidad en pacientes sometidos al cribado.
En el caso del cáncer de ovario no se cumple la primera de estas condiciones.
La ecografía transvaginal, aun con la técnica del doppler en color (mediante ondas electromagnéticas), es incapaz de distinguir las lesiones benignas de las malignas. La determinación del marcador tumoral CA-125 por sí solo resulta inespecífico, pues es producido por tejidos normales no tumorales y, además, varía con la fase del ciclo menstrual.
La combinación de la ecografía y el marcador CA-125 es la que ofrece mayor sensibilidad y especificidad, pero incluso así, a pesar de que se asegura la detección de casi todos los cánceres ováricos, como muchas de las lesiones detectadas son benignas, obligan a practicar una laparotomía que diagnosticaría 1 cáncer de cada 21 exploraciones; es decir, 20 de cada 21 intervenciones se practicarían en pacientes sin cáncer (falsos positivos), con los consiguientes riesgos y angustia en las pacientes.
Tampoco hay evidencia científica de que el cribado en mujeres de 50 años mejore el pronóstico, ni siquiera para las mujeres de alto riesgo, aunque debido a la mayor proporción de cáncer en este grupo, habría menor número de falsos positivos. En este grupo se recomienda realizar una exploración ginecológica anual, determinar CA-125 y realizar ecografía transvaginal anual a las mujeres de alto riesgo.
La ooforectomía (ovariectomía, extirpación de uno o los dos ovarios) profiláctica es recomendada en pacientes con familiares de primer grado afectadas y sospecha de cáncer familiar a partir de los 35 años si no se desea más descendencia.
En la actualidad, algunos profesionales realizan la extirpación de los ovarios cuando, por el motivo que sea, se tiene que extirpar el útero, en especial si la mujer sobrepasa los 45 años. Esta edad se ha escogido de forma arbitraria debido a que se calcula que el periodo fértil de la mujer está llegando a su término. Es posible que esta práctica cambie en un futuro aún algo lejano, cuando se consiga saber algo más del cáncer de ovarios, pues la ooforectomía conlleva una serie de síntomas secundarios debido a la falta de producción de las hormonas ováricas.

Otros contenidos del dosier: Cáncer de ovario

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