Cáncer de recto: las particularidades de su tratamiento

El recto, última parte del tubo digestivo, relaciona el colon con el canal anal cuyo esfínter asegura la continencia fecal. El recto presenta una forma cilíndrica que mide entre 15 y 18 cm de largo y su diámetro es variable. El recto se compone de cuatro capas diferentes del interior al exterior: la mucosa, la submucosa, la musculosa y la serosa. La pared externa está recubierta del mesorrecto, tejido grasoso que contiene vasos sanguíneos y ganglios linfáticos. Por ello, el mesorrecto desempeña un papel importante en la extensión del tumor y la constitución de metástasis. Aproximadamente un tercio de los cánceres colorrectales se localizan en la zona del recto y a menudo su diagnóstico es tardío ya que los síntomas son variables y a veces vagos.

Los diferentes estadios del cáncer de recto

Las primeras células malignas se forman en la zona de la mucosa y poco a poco van a llegar a las capas más profundas. Cuando el tumor invada el mesorrecto, las células cancerígenas podrán soltarse y pasar por vía sanguínea o linfática dando lugar a extensiones o metástasis. Estas extensiones y la existencia de posibles metástasis será lo que determinará el estadio del tumor, cuya clasificación se precisa en nuestro artículo sobre los tratamientos del cáncer colorrectal.

Las situaciones anatómicas del cáncer de recto

La situación anatómica del tumor es importante ya que influirá, junto con el estadio de evolución, en la elección del tratamiento. De hecho, su proximidad en relación al margen anal es importante para evaluar la posibilidad de conservar o no el esfínter y, por tanto, la continencia anal. Actualmente, los equipos médico-quirúrgicos intentan conservarlo al máximo sin descuidar la escisión completa del tumor.

La clasificación anatómica de los cánceres de recto comprende 3 situaciones posibles:

  • Tumor en la zona alta del recto (a más de 10 a 15 cm del margen anal o a más de 7 cm del borde superior del esfínter) o de la unión recto-sigmoidal (más de 15 cm del margen anal).
  • Tumor en la zona media del recto (a más de 5 o 10 cm del margen anal o a más de 2 o 7 cm del borde superior del esfínter).
  • Tumor situado en la parte inferior del recto (entre 0 y 5 cm del margen anal o a 2 cm o menos del borde superior del esfínter).

El tratamiento quirúrgico del cáncer de recto

La extirpación de la totalidad del tumor, con márgenes de tejido sano, constituye un factor crucial para el pronóstico. Para que esta operación tenga mayores posibilidades de éxito, es necesario tomar en consideración la extensión y localización del tumor, así como las características físicas del paciente y la experiencia de los equipos médico-quirúrgicos. Siempre se recogerá la opinión del paciente. Las opciones de resección en función de la localización del tumor son:

 

  • En los tumores situados en las zonas superiores, se retira el tercio superior del recto y el sigmoideo (última parte del colon), luego se realiza la sutura entre el colon y el recto restante para asegurar la continuidad intestinal hasta el canal anal.
  • En caso de tumor en la zona media del recto, se retira la totalidad del recto y el mesorrecto, y se asegura la continuidad intestinal mediante una sutura (anastomosis) entre el colon y el ano. Esta intervención se realiza en dos veces: en una primera intervención, se extirpa el tumor, seguido de la realización de una derivación cólica con la estoma temporal para evacuar las heces protegiendo al mismo tiempo la sutura entre el colon y el ano; tras un periodo de 5 a 6 semanas, se cierra la estoma para retomar la evacuación de las heces a través del ano.
  • En los tumores situados en la zona inferior del recto, lo más habitual es que se extirpen el ano y el esfínter. En estos casos, se realiza una estoma definitiva (en general, una ileostomía).

Los tratamientos en torno a la cirugía

Ante todo se realiza un chequeo clínico y de diagnóstico por la imagen para saber si el tumor es resecable, es decir, si puede ser extirpado sin tratamiento previo. Globalmente, si el tumor es de un tamaño pequeño, no es infiltrante, no presenta extensión y no se adhiere a los tejidos u órganos vecinos, el tumor puede retirarse.

Sin embargo, lo más habitual es que sea necesario un tratamiento neoadyuvante. Se trata de un tratamiento que, en general, asocia sesiones de radioterapia y una quimioterapia durante varias semanas antes de la intervención con el objetivo de disminuir al máximo el tamaño del tumor y facilitar su intervención quirúrgica. En caso de extensión o metástasis, se propondrá un tratamiento más agresivo, posiblemente con la resección de las metástasis (por ejemplo, hepáticas) al mismo tiempo o tras la resección del tumor rectal y, luego, una quimioterapia o terapias destinadas a evitar las recidivas.

En todos los casos, debe asegurarse el seguimiento para vigilar el estado de salud del paciente y para preservar su calidad de vida.

Fuentes:

-Théasurus National de Cancérologie Digestive©. Cáncer de recto. Versión de 01/07/2013 (disponible en línea).

-ESMO (European Society for Medical Oncology). Cancer colorectal : un guide pour les patients (Cáncer colorrectal: una guía para los pacientes). Basado en las recomendaciones ESMO 2013.

-Instituto Nacional del Cáncer. Les traitements du cancer du rectum (Los tratamientos del cáncer de recto). Actualización de julio de 2010.

-Asociación Francesa de Cirugía. Elección de las opciones terapéuticas del cáncer de recto. Ficha de síntesis, noviembre de 2005.

Otros contenidos del dosier: Tratamientos contra el cáncer

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