Después del tratamiento contra el cáncer: ¿el ejercicio físico puede ayudar?

Una investigación del Colegio Americano de Medicina Deportiva (American College of Sports Medicine, ACSM)1 basada en un metaanálisis de 13 estudios ha demostrado que el entrenamiento de resistencia es beneficioso para las personas tratadas por cáncer.

Este trabajo2, publicado en la edición de noviembre de  2013 de la revista Medicine & Science in Sports & Exercise®, indica una correlación fuerte entre el entrenamiento de resistencia y la fuerza de las extremidades inferiores y una correlación moderada entre el entrenamiento de resistencia y la masa corporal magra en adultos sobrevivientes de cáncer.

"La incorporación de entrenamiento de resistencia en la rutina de ejercicio físico de un sobreviviente de cáncer puede mejorar la fuerza muscular y el funcionamiento físico y reducir la fatiga, todo lo cual puede contribuir a una mejor calidad de vida", expresó la autora del estudio, Barbara Strasser, de la Universidad de Ciencias de la Salud, Informática Médica y Tecnología, de Austria. El ACSM y la Sociedad Americana de Cáncer (American Cancer Society) han colaborado para desarrollar un programa de certificación de profesionales de educación física y entrenadores personales para realizar evaluaciones del estado general físico y de salud de los clientes y proponerles programas de ejercicios diseñados específicamente para ellos en función de su diagnóstico, tratamiento y estado de recuperación.

Fuerza muscular y esperanza de vida

La mayoría de los estudios examinó a pacientes que hacían entrenamiento de resistencia dos o tres veces por semana. Estos estudios mostraron que el entrenamiento de resistencia produce un aumento estadísticamente significativo de la fuerza muscular. La fuerza muscular ha sido reconocida por numerosas investigaciones como un factor capaz de incrementar la esperanza de vida y la calidad de vida de las personas que han sufrido cáncer.
"La pérdida de masa muscular y de la fuerza total del cuerpo es común en muchos tipos de tratamientos contra el cáncer", señaló Strasser. "El entrenamiento de resistencia es un tipo específico de ejercicio que puede ayudar a los sobrevivientes a recuperar fuerza y sentirse menos cansados".

Ejercicio para aliviar los dolores articulares

En el caso específico de pacientes de cáncer de mama tratadas con inhibidores de la aromatasa (IA), un estudio presentado en el Simposio de Cáncer de Mama de San Antonio de 2013, en Texas, Estados Unidos, demostró que el ejercicio físico reduce el dolor de las articulaciones que suele aparecer con el uso de este tipo de fármacos3. 

Las actuales recomendaciones de la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) exigen cinco años de terapia de aromatasa para las mujeres con cáncer de mama con receptores hormonales (RH) positivos. Aunque estos medicamentos son muy eficaces para reducir el riesgo de recurrencia y muerte asociado al cáncer de mama, alrededor del 30 % de mujeres a quienes se les han recetado estos fármacos interrumpen el tratamiento debido al dolor articular.

"Desafortunadamente, hasta el 50 % de las mujeres experimentan dolor en las articulaciones debido a estos medicamentos y alrededor de un tercio de todas las mujeres suspenden la medicación debido a efectos secundarios desagradables", explicó la autora principal del estudio, la doctora Melinda L. Irwin de la facultad de Salud Pública de la Universidad de Yale y colíder del programa de Investigación de Prevención y Control del Cáncer en el Centro de cáncer de la Universidad de Yale, de Estados Unidos. "En este estudio se demostró que un programa de ejercicio alivia el dolor en las articulaciones, el efecto secundario más común del uso de la IA. Estos resultados son un prometedor primer paso en el desarrollo de intervenciones clínicas que ayuden a disminuir el dolor de las articulaciones asociado al tratamiento de aromatasa y a su vez, tener un impacto positivo en la adherencia al tratamiento, la supervivencia y la calidad de vida¨.

Las participantes del estudio siguieron un programa de ejercicio físico de un año con dos sesiones semanales de entrenamiento de resistencia y fuerza además de 150 minutos por semana de ejercicio aeróbico de intensidad moderada, como caminar a paso rápido. En un año, las pacientes del grupo de ejercicio tuvieron una disminución del 30 % del dolor articular, su intensidad y la interferencia de este en las actividades de la vida diaria.

El ejercicio mejoró el dolor en cada subgrupo analizado (se tuvo en cuenta la edad, el estadio de la enfermedad, el tipo de tratamiento recibido como quimioterapia, radioterapia o ambas, y la duración de la terapia con inhibidores de la aromatasa). El aumento de la capacidad cardiorrespiratoria como resultado del programa de actividad física también influyó positivamente en la reducción del dolor.

Los investigadores esperan que estos resultados animen a los oncólogos a derivar a sus pacientes a programas de ejercicio, especialmente a las mujeres tratadas con inhibidores de la aromatasa que experimentan dolor en las articulaciones. 

Fuentes:

1-Colegio Americano de Medicina Deportiva.

2- Ejercicio y Deporte en Ciencia y Medicina (Medicine & Science in Sports & Exercise®) es la revista oficial del Colegio Americano de Medicina Deportiva.Resumen disponible en línea.

3-Noticias de Enfermería Oncológica (Oncology Nursing News).

Otros contenidos del dosier: Tratamientos contra el cáncer

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