Los cálculos renales se expulsan de manera espontánea en un 70% de los casos

Los cálculos renales son piedras formadas en el riñón, de tamaño muy variable, que pueden permanecer asintomáticos durante mucho tiempo antes de manifestarse. Una ingesta insuficiente de líquidos (por debajo de los 1,5 y 2 litros diarios), algunas profesiones o climas propensos a la deshidratación y las dietas ricas en proteínas pueden ser algunos de los factores que favorecerían la aparición de la litiasis. 

¿Qué son los cálculos renales?

Los cálculos renales son unas concreciones o “piedras” formadas en el interior de los riñones a partir de la cristalización de sales minerales y de otras sustancias orgánicas y químicas presentes en la orina. Estos cálculos -formados por calcio (más del 80% de los casos), ácido úrico, estruvita, cistina, xantina, etc.- van creciendo poco a poco hasta alcanzar diferentes tamaños. Algunos permanecen en el interior del riñón, otros viajan por los uréteres (esos conductos largos y finos que transportan la orina desde los riñones hasta la vejiga urinaria), hasta ser expulsados de manera espontánea a través de la orina (casi en el 70% de los casos).

¿Cómo se descubren los cálculos renales?

Los cálculos pueden descubrirse al orinar (en este caso habrá que conservar la piedra para poder analizarla posteriormente), por casualidad durante un examen radiológico, o si se tiene alguna de sus manifestaciones clínicas:

  • Presencia de sangre en la orina percetible a simple vista, (la orina tiene un color rojizo durante la micción), o detectada durante un examen citobacteriológico de la misma;
  • Infecciones de orina: cistitis, pielonefritis o septicemia;
  • Dolor lumbar leve o cólico nefrítico. En el segundo caso, el dolor es tan intenso que el paciente no encuentra ninguna postura que le alivie;
  • Anuria. Esta ausencia total de orina se puede dar, de manera excepcional, en aquellos pacientes que tengan un solo riñón cuando el cálculo obstaculice completamente el uréter o, aún más inusual, en caso de migraciones simultáneas de los cálculos a través de los dos uréteres.

¿Qué permiten evaluar los exámenes biológicos?

  • El análisis urológico permite detectar una infección urinaria o la presencia de sangre en la misma. Si el cálculo es transparente en una radiografía corriente, si el pH de la orina es ácido querrá decir que se trata de un cálculo de ácido úrico.
  • Exámenes de la función renal. Obligatorios antes de una urografía intravenosa. 
  • El análisis del cálculo por espectrofotometría infrarroja sirve para establecer la naturaleza del cálculo. El análisis es posible incluso en trozos pequeños evacuados tras la fragmentación del cálculo. Este procedimiento es especialmente importante ya que permite tomar medidas dietéticas especfíficas para evitar la formación de un nuevo cálculo. De ahí la importancia de filtrar la orina, especialmente después de un tratamiento que haya fragmentado el cálculo.
  • El estudio metabólico permite detectar alteraciones metabólicas posibles causantes de la litiasis.

¿Qué pruebas permiten detectar los cálculos renales?

  • La tomografía computarizada del abdomen se ha convertido en la prueba de referencia a la hora de observar el cálculo y una posible distensión de la cápsula renal por encima del obstáculo ya visible en una tomografía sin la inyección de un medio de contraste.
  • La urotomografía, es decir, la tomografía con inyección de medio de contraste, aporta datos sobre el cálculo, las vías excretoras y el parénquima renal (elementos que permiten la excreción de la orina a partir de la sangre filtrada por el riñón).
  • La urografía intravenosa aporta información sobre el cálculo y su posible repercusión renal.
  • En la radiografía delabdomen sin preparación, los cálculos radioopacos (90% de los casos) pueden ser detectados en los riñones y en la vejiga, más difícilmente a nivel de los uréteres, donde la opacidad del cálculo se proyecta a nivel de los huesos de la pelvis.
  • La ecografía permite detectar los cálculos del riñón y de la vejiga pero no los que están en el uréter.
  • La Ureteropielografía Retrógrada, practicada bajo anestesia en bloque operatorio para casos de riñón mudo (si lo orina está bloqueada) o de urgencia, en caso de pielonefritis (infección del riñón) obstructiva con retención de la orina purulenta. Permite detectar el cálculo y colocar una sonda para drenar la orina.

El tratamiento de los cálculos renales

Según el Prof. Nicolas Thiounn, del servicio de urología del Hospital Europeo Georges Pompidou de París, el mejor tratamiento de los cálculos renales consistiría en "favorecer su expulsión natural y evitar la intervención quirúrgica". La clave está en saber "actuar antes de que el riesgo infeccioso aparezca", siendo "una de las dificultades a la que se enfrentan los cirujanos urólogos". El Prof. Thiounn puntualiza: "se tendrán en cuenta el tamaño, la localización, la naturaleza del cálculo y los síntomas clínicos para cada caso a la hora de establecer un seguimiento o intervención." 

El seguimiento

Cerca del 70% de los cálculos se expulsan de manera espontánea, siendo más fácil cuanto más pequeños sean. Se aconseja beber de 2 a 3 litros diarios (excepto si se sufre un cólico nefrítico, ya que en ese caso habrá que reducir el consumo de líquidos), seguir un régimen alimentario adaptado a la naturaleza del cálculo y controlar su expulsión en la orina. Realizar exámenes periódicos, permitirá seguir de cerca la evolución del cálculo y su repercusión.

El tratamiento quirúrgico

  • Litotricia extracorpórea consiste en desintegrar los cálculos mediante ondas de choque. Este método (normalmente realizado bajo anestesia general) puede requerir varias sesiones hasta que los fragmentos sean lo suficientemente pequeños para poder ser expulsados de manera espontánea a través de la orina.
  • La nefrolitotomía percutánea está indicada para tratar cálculos renales de gran tamaño. Consiste en una pequeña incisión en la zona lumbar, realizada bajo anestesia, para acceder directamente a las cavidades renales. Este método permite introducir un nefroscopio a través de la piel para fragmentar los cálculos mediante ultrasonidos y después evacuar los restos.
  • La ureteroscopia es un procedimiento que se utiliza cada más. Bajo anestesia general, un ureteroscopio sube por los conductos urinarios naturales hasta el uréter. Una vez allí, se busca el cálculo para extraerlo con la ayuda de una pinza si es lo suficientemente pequeño o fragmentarlo con un láser si es demasiado grande.

¿Cómo prevenir la formación de los cálculos renales?

Existen una serie de medidas preventivas que pueden ayudar a reducir el riesgo de formación o de reaparición de los cálculos. Evitar los abusos con la sal en las comidas y beber al menos 2 litros de líquido al día son dos hábitos que ayudan a diluir la orina y, por consiguiente, a reducir el riesgo de formación de los cálculos. Realizar una actividad física regular, comer frutas y verduras, y evitar una alimentación demasiado rica en proteínas, son otras de las medidas especialmente recomendadas. Cuanto más comemos, más concentrada será nuestra orina. Es bueno evitar los excesos pero también es importante seguir los consejos dietéticos establecidos tras haber analizado un cálculo expulsado. Bastarán 150 gramos de pescado o de carne y 1 gramo de calcio al día. Nuestros riñones (¡y nuestra línea!) tolerarán mejor el consumo de ciertos producos como el chocolate, los cacahuetes, embutidos, casquería, carne de caza, o dulces, si lo hacemos con moderación.

Dra. S. Parienté

Otros contenidos del dosier: Enfermedades de las vías urinarias

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