Pielonefritis, una infección grave de las vías urinarias

Pielonefritis: ¿qué es exactamente?

Se trata de una infección urinaria acompañada de fiebre. La pielonefritis es un ataque infeccioso del tejido renal provocado por gérmenes urinarios (enterococos) presentes en la vejiga. Un reflujo (los microbios suben desde la vejiga a través de uretras mal formadas para instalarse en los riñones), una malformación obstructiva (que impide el flujo urinario o favorece la estancación de orina) o la presencia de cálculos pueden ser la causa de una pielonefritis.

¡Pero no siempre! La pielonefritis puede aparecer sin una malformación aparente. Ciertos microbios (como escherichia coli) podrían tener una adherencia en la mucosa urotelial más importante que otros. Son más agresivos y, por lo tanto, podrían crear infecciones más graves.

¿A quién afecta la pielonefritis?

A todo el mundo, aunque las mujeres tienen una predisposición mayor (alrededor del 6% de las mujeres presentan gérmenes en su orina sin saberlo) y las niñas, ya que su uretra (el conducto que une la vejiga con el orificio por el cual se expulsa la orina) es muy corta y eso favorece el contagio.

Las adolescentes también pueden desarrollar una pielonefritis después de sus primeras relaciones sexuales.

Las mujeres de más de 55 años y las embarazadas (tan solo afecta al 2% de los embarazos) también forman parte del grupo en riesgo.

El tamaño de la vejiga y la retención de orina en la vejiga también juegan un papel importante, sea cual sea la edad. La orina y las bacterias se estancan en una vejiga enorme que vaciamos muy poco a lo largo de la jornada. 

Los síntomas de la pielonefritis

De repente, aparece una fiebre muy alta (39-40 ºC); los sudores y escalofríos podrían corresponder a descargas sépticas relacionadas con dolores abdominales o lumbares. La infección suele detectarse enseguida en el adulto, ya que sufre dolores muy agudos en la parte baja de la espalda.

El diagnóstico es un poco más delicado si es un niño, ya que no suele describir con precisión la ubicación del dolor. A primera vista, la pielonefritis podría confundirse con una gripe. En general, la fiebre intensa es difícil de regular, a pesar de los analgésicos. Aunque baje la fiebre, pasada una hora vuelve a subir.

Pielonefritis: ¿cómo reaccionar?

La pielonefritis es una infección de carácter urgente. La pielonefritis, mucho más grave que una infección urinaria o una cistitis (la infección está ubicada en la vejiga y no provoca fiebre), es una infección urinaria que afecta a los riñones y puede dejar cicatrices definitivas. Así pues, es fundamental acudir al médico de inmediato. Sorprendido por la intensidad de la fiebre (parecida a la que se sufre en caso de paludismo), el médico ordenará un análisis urinario (si el paciente es un adulto) durante las siguientes horas para identificar el germen.

En el caso de un niño, es preferible acudir directamente a urgencias para realizar lo más rápido posible varios análisis. En principio, un análisis urinario para confirmar la presencia de microbios en cantidad anormal y después un CPR (un análisis de sangre) para detectar una posible inflamación del riñón en caso de fiebre muy alta.

Los tratamientos de la pielonefritis

En general, la pielonefritis exige una hospitalización de 5 días. El tiempo necesario para administrar, por vía intravenosa, un tratamiento antibiótico, encontrar la causa de la enfermedad y determinar el impacto de la infección en la vejiga y los riñones (una ecografía o una escintigrafía podrían ser necesarias). En general, se receta un antibiótico por vía oral durante unos 10 días. Seis meses después, se puede realizar una ecografía de los riñones para buscar posibles cicatrices.

Si se detecta una malformación y los episodios infecciosos se reproducen, se llevarán a cabo pruebas más específicas, como una cistografía, para controlar un reflujo eventual. También se podrá proponer una operación quirúrgica.

¿Cuándo hay que considerar una operación del uréter?

En el adulto, el tratamiento del reflujo suele realizarse por vía natural (tratamiento endoscópico). Se introduce una sonda por la vía urinaria y se elimina un eventual pólipo o cálculo, lo que permitirá evacuar la orina de forma normal. En el caso de una malformación del uréter, se introduce una aguja por endoscopia en la vejiga que permite inyectar una sustancia capaz de mejorar las funciones del aventador defectuoso (compuesta de colágeno reabsorbente y de una masa macroplástica no reabsorbente).

Si el paciente es un niño que también sufre reflujo, la operación no es la solución más inmediata. Es posible que, al crecer el uréter, recupere la forma original y, por lo tanto, garantice plenamente su función. Para evitar una recidiva, se aconseja un tratamiento con antibiótico diario a corto plazo. Pero si al crecer el reflujo no se reabsorbe (hasta los 4 o 5 años) es posible operar al niño. Entonces, el cirujano realiza una incisión en el bajo vientre (como una cesárea) para abrir la vejiga y alcanzar el uréter.

Cómo prevenir esta infección

Una buena higiene de vida y pequeños gestos pueden ayudar a evitar la pielonefritis.

  • Recuerda hidratarte bien durante toda la jornada y bebe un mínimo de 1,5 litros de agua. Así, también favorecerás la eliminación de toxinas por la orina (los microbios no tendrán tiempo de instalarse en la vejiga);
  • Lucha eficazmente contra el estreñimiento y no dejes de incorporar fibra en tu alimentación.
  • Si sueles padecer cistitis a menudo, trata de ir al baño después de cada relación sexual. Y es que el estancamiento de microbios de origen vaginal en la vejiga podría infectar la vejiga durante el acto sexual.
  • En el caso del adulto y del niño en edad de crecimiento, se aconseja vaciar la vejiga al menos 5 veces al día y evitar retener la orina.  

Mucho ojo con los bebés

Hay que prestar mucha atención a las señales que puede enviar un recién nacido. Si no mama lo suficiente, le cuesta coger peso, se pasa la mitad del día refunfuñando o está pálido y el pediatra no encuentra ninguna explicación, es posible que sufra pielonefritis. Si no se detecta lo bastante pronto, puede alterar considerablemente las funciones de los riñones y representa una verdadera urgencia con riesgo de septicemia en los casos más graves. Dado el caso de que el médico no pueda encuentre explicación a una fiebre y el bebé tiene menos de un año, ¡acude a urgencias de inmediato! 

Si el bebé tiene menos de 18 meses, se le ingresará de forma automática durante el tiempo necesario para encontrar la causa de dichos síntomas. En el 70% de los casos de pielonefritis, no se detecta ninguna malformación y, por lo tanto, el bebé no sufrirá episodios infecciosos.

S. Catalan-Massé

Fuentes: 

Gracias al doctor Christophe López, médico cirujano y urólogo.   

 

Mucho ojo con los bebés  

Hay que prestar mucha atención a las señales que puede enviar un recién nacido. Si no mama lo suficiente, le cuesta coger peso, se pasa la mitad del día refunfuñando o está pálido y el pediatra no encuentra ninguna explicación, es posible que sufra pielonefritis. Si no se detecta lo bastante pronto, puede alterar considerablemente las funciones de los riñones y representa una verdadera urgencia con riesgo de septicemia en los casos más graves. Dado el caso de que el médico no pueda encuentre explicación a una fiebre y el bebé tiene menos de un año, ¡acude a urgencias de inmediato!

Si el bebé tiene menos de 18 meses, se le ingresará de forma automática durante el tiempo necesario para encontrar la causa de dichos síntomas. En el 70% de los casos de pielonefritis, no se detecta ninguna malformación y, por lo tanto, el bebé no sufrirá episodios infecciosos.

 Sandrine Catalan-MasséFuentes: Gracias al doctor Christophe López, médico cirujano y urólogo.   

Otros contenidos del dosier: Enfermedades de las vías urinarias

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