Síntomas y diagnóstico de la insuficiencia renal

Casi un tercio de las personas que padecen insuficiencia renal se dirige a un nefrólogo en la fase terminal, cuando la diálisis se necesita con urgencia. Para evitar el golpe psicológico y las complicaciones de un tratamiento complejo, el diagnóstico precoz es esencial.

La ausencia de síntomas requiere una mayor vigilancia

¿Cómo identificar la enfermedad temprana cuyos síntomas se declaran en una etapa tardía? Este es el enigma de la gestión de la enfermedad renal. Las personas afectadas pueden permanecer en aparente buen estado de salud aun con los riñones funcionando al 10 % o 20 % de su capacidad normal.
Sin embargo, los pacientes pueden experimentar algunas señales de advertencia que no son específicamente trastornos renales: micción frecuente, especialmente por la noche, mal sabor en la boca, pérdida de apetito, náuseas, dificultad para respirar, picazón persistente, calambres nocturnos, hinchazón de los párpados o tobillos, entre otras.

Además de por la persistencia de estos síntomas, el médico también puede sospechar de la enfermedad renal en pacientes con insuficiencia renal (proteínas o sangre en la orina, infecciones de las vías urinarias altas recurrentes) o que tienen riesgo de padecer enfermedades del riñón (antecedentes familiares de enfermedad renal, diabetes, hipertensión, insuficiencia cardiaca, enfermedad hepática, gota, uso prolongado o habitual de medicamentos tóxicos para el riñón).

En ciertas circunstancias, el profesional de la salud también tendrá que comprobar la salud de los riñones (antes de recetar ciertos medicamentos como aminoglucósidos, una quimioterapia nefrotóxica, ciertas anormalidades metabólicas o productos yodados de contraste utilizados en técnicas de diagnóstico por imágenes).

Múltiples causas pero un solo diagnóstico

La insuficiencia renal crónica corresponde a una destrucción progresiva e irreversible de los canales (nefronas) que forman el riñón. Se produce cuando solo un tercio de estos canales funciona correctamente.
El diagnóstico de esta reducción progresiva de la función renal se define por una disminución continua de la tasa de filtración glomerular (TFG) que se mide directamente mediante la depuración de creatinina, una sustancia de desecho producida por los músculos, o se calcula a partir de los niveles sanguíneos de creatinina...
El TFG mide qué tan bien filtran la creatinina los riñones. Cuando los riñones no funcionan correctamente, esta sustancia se acumula en la sangre.

Actuar pronto para evitar complicaciones

Un mal funcionamiento del riñón significa que:

  • Los desechos tóxicos se acumulan en la sangre. Aparece una sensación de malestar, así como náuseas, vómitos, pérdida de apetito y trastornos del sueño;
  • La acidosis metabólica se ha instalado: los riñones ya no pueden eliminar los ácidos creados por la digestión de los alimentos, los que se acumulan en el organismo;
  • La médula ósea no produce suficientes glóbulos rojos, necesarias para el transporte de oxígeno en la sangre debido a la disminución de la producción de eritropoyetina. La anemia aparece, causando fatiga y falta de aire continua debido a la falta de oxígeno. La anemia, si no se trata, puede producir a daños en el corazón;
  • El mecanismo de la absorción de calcio se altera y se produce hipocalcemia. Al mismo tiempo, aumenta la tasa de fósforo. Estas anomalías causan aumento de la producción de la hormona paratiroidea, la hormona responsable de regular el nivel de calcio en la sangre. Para obtener el calcio esta lo tomará de los huesos, lo que crea fragilidad ósea. Además, el calcio se une al fósforo para formar sustancias que se precipitan en los vasos sanguíneos, lo que puede dar lugar a complicaciones cardiovasculares;
  • En una etapa más avanzada, los riñones producen menos orina y la eliminación insuficiente del líquido puede dar lugar a la acumulación de edema por el exceso de agua. Esta acumulación puede generar un edema agudo de pulmón;
  • En una etapa más avanzada, el potasio de la dieta no se elimina correctamente. El exceso de potasio en el organismo puede causar problemas con la función muscular y el ritmo cardíaco anormal (arritmia) y hasta hacer que el corazón se detenga.

Cabe señalar que frente a la insuficiencia renal, sólo el tratamiento precoz puede prevenir o retrasar el uso de tratamientos extremos ​​tales como diálisis o trasplante. En este sentido, los especialistas consideran importante solicitar un control anual de creatinina y microalbuminuria a  las personas con diabetes, y de creatinina y proteinuria a los individuos hipertensos. 

Definición

Tasa de depuración de creatinina

(ml/min/173m3)

1

Función renal normal

>90

2

Insuficiencia renal leve

60-89

3

Insuficiencia renal moderada

30-59

4

Insuficiencia renal grave

15-29

5

Insuficiencia renal terminal

 

Prueba de orina

Una prueba de orina con tira reactiva también permite detectar la presencia de albúmina en la orina, lo que indica función renal anormal.
Las causas de la insuficiencia renal crónica pueden ser muy numerosas. Casi todas las enfermedades que afectan los riñones pueden causar insuficiencia renal. Las principales fuentes son la hipertensión, la diabetes de tipo dos, el envejecimiento, las enfermedades genéticas, las infecciones microbianas y virales y ciertas intoxicaciones medicamentosas.

D. Bême

Otros contenidos del dosier: Enfermedades de las vías urinarias

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