Tratamiento del estreñimiento

Iniciar una rutina en la que se intente defecar a una hora determinada del día.
En la mayoría de la gente, el estímulo se presenta por las mañanas después del desayuno. No debe evitarse y es aconsejable tomarse el tiempo necesario.
Realizar ejercicio físico antes de intentar una defecación ayuda bastante.
Seguir una alimentación rica en fibras, como verduras y cereales crudos.
Beber gran cantidad de líquidos durante todo el día, y no olvidar que el agua es el mejor laxante natural.
Comer despacio y masticar bien los alimentos.
Procurar comer a horas regulares.
Ayudarse con algunos remedios naturales tradicionales, como tomar infusiones de semillas de zaragatona o decocciones de ruibarbo.
Tomar un zumo de naranja recién exprimida antes del desayuno.

Tratamiento farmacológico del estreñimiento

Si a pesar de estas medidas la sintomatología no mejora, hay que recurrir al uso de fármacos laxantes. Lo más importante es recordar que se ha de tener precaución con el uso de laxantes, ya que su mala administración puede provocar efectos negativos. Hay muchos tipos de fármacos laxantes con diferentes mecanismos de acción, que se describen a continuación:
Agentes formadores de volumen. Salvado, psilio, calcio policarbófilo o metilcelulosa proporcionan fibra y son los únicos laxantes aceptables para un uso prolongado.
Actúan de manera lenta y suave y son los agentes más seguros para estimular la evacuación. Un uso adecuado consiste en aumentar la dosis gradualmente; lo mejor es tomarlos tres o cuatro veces al día con suficiente líquido, para prevenir la impactación de medicamentos espesados, hasta que se produzca una deposición más blanda y voluminosa. Este método no crea hábito. La ventaja de estos agentes, aparte de que son naturales, es que normalizan tanto el estreñimiento como la diarrea.
Agentes humidificantes. Estos laxantes detergentes ablandan las heces, haciéndolas más fáciles de evacuar. Rompen las barreras superficiales, con lo cual se posibilita que el agua penetre en la masa fecal para ablandarla y aumentar su volumen. El aumento de volumen estimula los movimientos del intestino (llamados peristaltismo), el cual desplaza las heces ablandadas con más facilidad. El aceite mineral ablanda la materia fecal, ya que facilita el paso de la masa de heces, aunque puede reducir la absorción de las vitaminas solubles.
Agentes osmóticos. Se emplean en la preparación de los pacientes para algunos procedimientos diagnósticos del intestino, como la colonoscopia, y a veces para tratar infestaciones parasitarias. Contienen iones polivalentes que se absorben mal o hidratos de carbono que permanecen en el intestino, aumentan la presión osmótica y atraen agua hacia el intestino. El aumento de volumen estimula el peristaltismo, el cual desplaza fácilmente las heces ablandadas por el agua a través del intestino. Estos agentes suelen actuar en unas tres horas.
Catárticos secretores o estimulantes. El sen, la cáscara sagrada, la fenolftaleína, el bisacodilo o el aceite de ricino se usan a menudo para limpiar el intestino antes de realizar las pruebas diagnósticas. Actúan mediante la irritación de la mucosa intestinal o por la estimulación directa del plexo submucoso. Algunos son absorbidos, se metabolizan en el hígado y son devueltos al intestino en la bilis.
El peristaltismo y el líquido intraluminal aumentan, con espasmos abdominales y evacuación de heces semisólidas al cabo de seis u ocho horas. Si el uso es continuado pueden producirse graves alteraciones.

Otros contenidos del dosier: Estreñimiento

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