Fibrosis quística: los riesgos de ser madre

A diferencia de los hombres, cuya probabilidad de esterilidad es muy alta, las mujeres que sufren la también llamada mucoviscidosis sí pueden tener hijos. El consentimiento médico es indispensable y el apoyo de un psicólogo se vuelve esencial para comprender los riesgos de la maternidad. Florence Clavel, psicóloga del Hospital Cochin, de París, nos da las claves.

“Sistemáticamente veo a jóvenes parejas que solicitan asistencia médica para procrear. Los pacientes con FQ también tienen dificultades para concebir, pero por razones diferentes. Les atiendo para ayudarles a aclarar su deseo de tener un hijo, que no siempre es el mismo en el enfermo que en su pareja. Por otro lado, no es igual que la enferma sea ella a que sea él, en el sentido de que es la mujer la que, evidentemente, gestará al bebé”, comenta la psicóloga.

Las madres que sufren FQ suelen recibir el beneplácito del médico si su estado respiratorio y nutricional es satisfactorio y si su diabetes eventual está bajo control.

Para medir el estado respiratorio se recurre a la prueba llamada volumen espiratorio máximo en un segundo (VEMS). Si el resultado es del 50% y si ha estado estabilizado durante varios meses, es posible considerar un embarazo. Pero si el índice se sitúa en el 43% o el 40%, el equipo médico deberá discutirlo con la paciente.

Más allá del aspecto médico, los pacientes con FQ deben, mucho más que otros, reflexionar sobre su deseo de tener un hijo. Una entrevista con un psicólogo puede ayudar a valorar los riesgos que comporta la gestación y la llegada de un bebé.

Durante la entrevista, hay sorpresas, dice Clavel: “Nos damos cuenta de que en el fondo, es la mujer la que verdaderamente quiere tener un hijo, y que la pareja lo desea pero no a cualquier precio. Es decir, él prefiere preservar la salud de su compañera, y si el embarazo afecta a su estado general, entonces no vale la pena, piensan”. De manera que en la consulta afloran conflictos no admitidos por los miembros de la pareja. A veces, al cabo de varias se sesiones, llegan a la conclusión –más bien llega él– de que no están preparados, lo cual “es una renuncia enorme para la mujer”, reflexiona la psicóloga. Luego la situación puede cambiar: la salud de ellas puede mejorar y pueden incluso quedarse embarazadas de manera natural. “Una vez más, salvo que haya un verdadero riesgo vital para la futura madre, el equipo médico debe ayudar y demostrar su apoyo al máximo”.

Contrariamente a lo que podría pensarse, los tratamientos de la fibrosis quística no son incompatibles con el embarazo.

“Se puede estar bajo tratamiento y se pueden realizar curas antibióticas, eso no es problema. El neumólogo Dominique Hubbert, con quien trabajamos en el hospital, ha demostrado que el estado de salud de la mujer no se degrada durante la gestación sino después. Tener un hijo es muy cansado, se duerme poco y mal, etc. No se sabe por qué pero vemos muchas descompensaciones tras el embarazo, de las cuales advertimos a las pacientes.

F. Lemaire y A. Pelletier

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