Incontinencia urinaria femenina: Un problema con solución

Para conocer a fondo un problema que en diferentes formas y grados afecta a millones de mujeres en el mundo -en España la padecen cuatro de cada 10, cifra que se eleva con la edad y el número de partos-, Doctissimo habló con Antonio Meldaña Sánchez, fisioterapeuta español especialista en rehabilitación del suelo pélvico (1). Tonificando y reeducando esta red de músculos y ligamentos que cierra el suelo del abdomen y mantiene la vejiga, el útero y el recto en suspensión, la incontinencia urinaria tiene solución.

¿Qué tipos de incontinencia urinaria se distinguen? ¿Todas responden a la fisioterapia?

La fisioterapia trata tres tipos de incontinencia: la de esfuerzo (IUE), la de urgencia (IUUrg.) y la mixta (la combinación de ambas). (Ver recuadro:´Tipos de incontinencia urinaria´´) .El problema puede aparecer a cualquier edad y no hay que esperar en ningún caso a que se resuelva solo. Por el contrario, los síntomas y las complicaciones aumentarán y la solución será más compleja y dolorosa, advierte Antonio Meldaña Sánchez.

¿Por qué se debilita el suelo pélvico?

En la mujer los factores de riesgo son múltiples pero los principales, por orden de importancia, son el traumatismo directo provocado por el parto vaginal y las intervenciones obstétricas como la episiotomía, y los trastornos hormonales ligados a la menopausia. En segundo plano, se encuentran el estreñimiento crónico, la práctica de deportes que incluyen saltos, el correr o los ejercicios abdominales convencionales.

Además de la incontinencia urinaria, ¿qué otros trastornos pueden padecerse cuando el suelo pélvico pierde tonicidad?

El suelo pélvico participa tanto en los procesos de continencia fecal y urinaria como en el sostén de las vísceras pelvianas y en la función sexual. Por lo tanto, los problemas en estas estructuras pueden tener efecto en la continencia urinaria y fecal; en la aparición de prolapsos viscerales (los órganos descienden o se desplazan dentro de la cavidad pélvica), como de vejiga o cistocele, de recto o rectocele, y de útero o histerocele; y en el umbral de sensibilidad del orgasmo femenino. Estos músculos tienen también un papel muy importante en los procesos de dolor pélvico crónico.

¿En qué momento hay que recurrir a la ayuda de un fisioterapeuta de suelo pélvico?

Todas las mujeres deberían realizarse una valoración funcional del suelo pélvico 12 semanas después del parto, independientemente de la revisión ginecológica obligatoria. Aquéllas que sufran de incontinencia urinaria o de gases, aunque sea ocasional, incontinencia fecal, dolor, dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales), o sensación de pesadez o de tener un bulto en la zona vaginal, deberían acudir a su médico para ser valoradas y posteriormente, si no se trata de un problema orgánico o estructural, ser derivadas al fisioterapeuta. El problema que a veces existe es que muchos médicos especialistas no derivan a sus pacientes al fisioterapeuta, por desconocimiento o falta de interés en problemas que son leves inicialmente pero que con el tiempo evolucionan y empeoran, como por ejemplo, la incontinencia urinaria.

¿Qué le diría a una mujer que esté considerando una visita a una fisioterapeuta del suelo pélvico?

Que la fisioterapia con un profesional especializado no sólo es imprescindible sino que puede funcionar hasta en un 80% de los casos si el problema se coge a tiempo; que no deben esperar -y gastar dinero en protecciones anti-incontinencia- porque la solución será más complicada, y que los tratamientos no hay que seguirlos para siempre, como se suele creer.

¿Cuál es el objetivo de la fisioterapia aplicada al suelo pélvico?

Las estructuras pélvicas pasivas de suspensión, como ligamentos y fascia, y las activas de sostén, como los músculos que forman el suelo pélvico y los músculos esfínteres, cumplen un papel fundamental en el funcionamiento correcto de los órganos de la cavidad pélvica: vejiga y uretra, útero y vagina y recto y ano. Como otras partes del cuerpo estas estructuras también se pueden tratar con fisioterapia. El objetivo es restablecer su correcto funcionamiento y como consecuencia, evitar o mejorar problemas como la incontinencia.

Cuál es el grado de eficacia de la fisioterapia?

Actualmente los resultados positivos se cifran en torno al 70-80% en trastornos leves y moderados. En estos casos hay un consenso internacional que indica que los problemas del suelo pélvico deben tratarse con estas técnicas antes de plantearse cualquier opción quirúrgica.

¿Y en los casos más graves?

En los casos de incontinencia más graves que requieran cirugía también se puede recurrir a la fisioterapia, ya que ésta puede mejorar la calidad de vida del paciente reduciendo considerablemente los síntomas. Aquellos pacientes que no tengan resultados positivos -un porcentaje menor cuando el tratamiento es el adecuado- siempre conseguirán mejorar el funcionamiento y el estado de la zona abdómino-pélvica, lo que potenciará los resultados de la cirugía.

¿Cuáles son los tratamientos que usted recomienda para la incontinencia urinaria?

Las opciones de terapia son múltiples y deben ser adaptadas a cada caso en función de una valoración inicial personalizada. (Ver recuadro:´´Técnicas de fisioterapia para la rehabilitación del suelo pélvico´´). No existen terapias que sirvan para todo el mundo y por supuesto, nunca se deben emplear sin un estudio y una valoración previos por parte del médico especialista y el fisioterapeuta. Los tratamientos serios necesitan de supervisión, control y ayuda constante del fisioterapeuta.

¿Qué duración tienen los tratamientos?

Las sesiones pueden ir de una a 10 o más. No todos los pacientes necesitan múltiples sesiones. Algunos ni siquiera necesitan tratarse, pero para determinarlo es fundamental tener una valoración inicial. A partir de ésta el fisioterapeuta decidirá el tratamiento más indicado.

¿Qué ejercicios se pueden hacer cotidianamente en casa para mantener o mejorar el tono muscular del suelo pélvico?

La recuperación funcional de estas estructuras supone la participación de los pacientes en la realización en casa de los ejercicios de reeducación indicados por el fisioterapeuta. Las indicaciones verbales, los papeles informativos, los métodos de ejercicio físico en grupo o el uso de bolas chinas y conos vaginales no sólo son ineficaces para una mayoría de pacientes sino que además pueden agravar el problema.

¿Recomienda los ejercicios de Kegel para ciertos casos de incontinencia urinaria?

Los ejercicios de Kegel datan de hace más de 60 años y no se pueden considerar como la base de un tratamiento, ya que el problema de la incontinencia suele ser complejo.

Tipos de incontinencia urinaria

  1. Incontinencia urinaria de esfuerzo: Es la más común, especialmente entre las mujeres. La pérdida de orina se produce en situaciones de esfuerzo, lo que crea mayor presión en el abdomen y la vejiga. Esto ocurre, por ejemplo, al realizar actividades físicas con saltos, levantar objetos pesados, reír o estornudar.
  2. Incontinencia urinaria de urgencia: Consiste en una necesidad repentina e imperiosa de orinar. Quienes la sufren necesitan visitar el lavabo muchas veces al día y también por la noche.
  3. Incontinencia urinaria mixta: Es una combinación de la incontinencia urinaria de esfuerzo y la de urgencia.

Técnicas utilizadas para la rehabilitación del suelo pélvico

Entre las técnicas de rehabilitación más empleadas en la rehabilitación del suelo pélvico y tratamientos de la incontinencia urinaria se encuentran:

Gimnasia abdominal hipopresiva: Método creado por el doctor belga Marcel Caufriez para tratar problemas de incontinencia urinaria y prolapsos urogenitales. ´´Es muy interesante su aplicación en la recuperación postparto -explica Meldaña Sánchez- ya que ayuda a devolver la función correcta al sistema abdómino-pélvico-diafragmático´´. Estos ejercicios promueven el trabajo del suelo pélvico, la pared abdominal y el diafragma torácico mientras reducen la presión en la cavidad abdominal. El trabajo se realiza en estado de hipopresión, es decir, se elimina la presión que naturalmente ejercen los abdominales y el diafragma en el suelo pélvico. (Los ejercicios abdominales convencionales o los saltos, por ejemplo, empujan los órganos hacia abajo, con lo que pueden originar los problemas como prolapsos e incontinencia).

Biofeedback:A través de un sofisticado equipo se registra la actividad muscular de la zona pélvica y se le muestra a la paciente en forma de gráfico.en un monitor. De esta manera podrá localizar correctamente los músculos que debe trabajar y hacerlo en la forma adecuada. El resultado será una más rápida tonificación muscular, mayor coordinación de estos músculos con otros músculos y vísceras en funciones como la continencia o la micción y mayor control muscular durante las relaciones sexuales.

Electroestimulación muscular: Con equipos de electroestimulación muscular específicos para los tratamientos de fisioterapia urogineproctológica se pueden mejorar el tono, la fuerza o la velocidad de contracción de los músculos que interesa trabajar. La electroestimulación se utiliza como tratamiento complementario al trabajo que realiza la paciente o como tratamiento único en casos donde la mujer no puede generar contracciones de sus estructuras musculares voluntariamente.

Técnicas osteopáticas uroginecológicas: Las técnicas osteopáticas se encargan de devolver el movimiento normal y por lo tanto, la función, a las estructuras miofasciales, articulares, viscerales y neurológicas. Las técnicas osteopáticas específicas de la zona urogenital mejoran y eliminan procesos agudos y crónicos de dolor, infecciones urinarias crónicas y disfunciones del suelo pélvico.

Neuromodulación periférica nervio tibial posterior: Es la estimulación de las vías nerviosas para obtener la neuromodulación del dolor y ayudar en el control de la vejiga hiperactiva, el dolor pélvico crónico y la incontinencia fecal.

Técnicas miofasciales neuromusculares: Se utilizan para reducir la tensión muscular.

Técnicas comportamentales: Enseñan estrategias para evitar las pérdidas de orina y mejorar el control de la vejiga, por ejemplo, cambiando gradualmente los hábitos miccionales (el número, la frecuencia y la hora de las visitas al lavabo).

Estela Estrada

1- Antonio Meldaña Sánchez.

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