Lumbalgia: síntomas y diagnóstico

¿Qué entendemos por región lumbar?

Estaríamos hablando de la zona anatómica que ocupan las vértebras que quedan por debajo de la parrilla costal. Es decir, que el límite superior de la región lumbar estaría marcado, precisamente, por el reborde inferior de las costillas. Los costados corporales harían de límites laterales,  y la zona glútea marca el límite inferior.

La zona lumbar se estructura alrededor, como decíamos, de las 5 vértebras lumbares. Y son éstas, junto a los músculos que las envuelven, y a las raíces nerviosas que emanan de los espacios intervertebrales, los principales orígenes de lo que conocemos como dolor lumbar.

Lumbalgia o lumbociatalgia

Cuando hablemos de dolor en la región lumbar, hemos de establecer dos cuadros que, pese a tener síntomas comunes, merecen un estudio y un seguimiento algo diferente.

Por un lado, hablamos de lumbalgia mecánica cuando, tras una exploración física, llegamos a la conclusión que el origen de la molestia está en las vértebras, los músculos paravertebrales, o los tejidos de sostén adyacentes, pero que no hay afectación de ninguna raíz nerviosa. El dolor, en ese caso, se localiza en la zona lumbar, varía con los movimientos (según la postura, duele más o menos), pero no irradia hacia ninguna de las dos extremidades inferiores, ni da problemas de sensibilidad, por ejemplo, en la zona genital.

Si además de lo referido, aparecen estas molestias neurológicas (bien pérdida de fuerza en algún territorio concreto; bien alteración de la sensibilidad en una región limitada de la extremidad inferior) hablaremos de lumbociatalgia (comúnmente, ciática o ciatalgia).

¿Cómo diferenciar entre una lumbalgia y una ciatalgia?

Existe una maniobra, realizada generalmente por los médicos y sanitarios, que consiste en, con el paciente estirado boca arriba (decúbito supino), elevarle la pierna en la que nota hormigueo (asociado a su dolor lumbar). Si a una inclinación respecto al lecho inferior a 45º ya nota tal dolor irradiado hacia la pierna que hace que nos pida que cesemos la maniobra, hablamos de Lassègue positivo.
Y esto indica que hay un pinzamiento de alguna raíz nerviosa (lo que conocemos como lumbociatalgia o ciática). Eso, o bien que existe una hernia discal que está comprimiendo y comprometiendo la integridad y funcionalidad de una raíz nerviosa concreta.

Si, por el contrario, podemos elevarle la pierna sin que aparezca dolor, o éste aparece a una inclinación superior a esos 45º, hablamos de Lassègue negativo, e interpretamos que no hay ninguna raíz nerviosa comprometida (no estaríamos, pues, ante una ciatalgia).

La exploración física puede indicar la raíz nerviosa afectada

Así, si tenemos afectada la raíz nerviosa que parte desde el nivel L4, quedará más o menos tocada la extensión de la pierna y/o notaremos hormigueo en la zona de la piel localizada en la cara interna de la pierna.

Si la raíz nerviosa “tocada” es la L5, nos costará flexionar hacia atrás el pie (hacia el tobillo), y extender el primer dedo del pie. Y notaremos hormigueo en el dorso del pie.

Y si la raíz afectada es la S1, lo que no podremos hacer (o nos costará más de lo habitual) es una flexión plantar del pie, y parecerá que hormigas recorren el borde lateral del mismo.

Cuidado con síntomas que pueden sugerir cuadros graves

Toda molestia que dura más de lo habitual, que calma parcialmente, o directamente no calma nada, con la medicación prescrita por nuestro médico, conviene que sea estudiada y valorada por éste. Primero, de cara a conseguir calmarla. Pero también, y no menos importante, con vistas a conocer su origen.
Si además usted padece alguno de estos síntomas: ha perdido peso de forma inexplicable, pues no está haciendo dieta para ello; o tiene usted más de 50 años de edad, y el dolor incluso le despierta, debido a su intensidad, por la noche, o le aparece incluso en reposo, o bien ha presentado fiebre en algún momento, o escalofríos asociados a dicha molestia lumbar… Si ése es su caso, no debería tardar en consultar con su médico acerca de sus molestias.

Tampoco debería demorarse en la consulta si lo que le sucede puede describirse en alguno de estos síndromes: padece usted de retención urinaria, sin que haya tenido problemas de próstata anteriormente, o bien padece de incontinencia fecal que se ha manifestado de forma más o menos súbita, nota adormecida la zona del periné (región que queda entre los genitales  y el orificio anal) y la cara interna de ambos muslos, le cuesta mantener la marcha de forma adecuada, y nota debilidad en las piernas y muslos.
Todos estos síntomas conforman el denominado Síndrome de la Cola de Caballo, y su origen está en una lesión, generalmente traumática o tumoral, en la zona inferior de la médula espinal.

Fuentes:

- Javier Barrera Portillo, “Guía clínica de Lumbalgia” de Fisterra.com

- 3ª Edición de la “Guía de Actuación en Atención Primaria” de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC).

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