La cirugía bariátrica

La cirugía de la obesidad está dirigida a las personas con un índice de masa corporal (IMC) superior a 40 o superior a 35 y que tengan complicaciones como diabetes o problemas en las articulaciones.

La cirugía debe considerarse únicamente si la obesidad se padece durante años y si no disminuye a pesar de hacer dieta y actividad física durante al menos seis meses.

El anillo y el by-pass gástricos, las técnicas más populares

El anillo gástrico o la banda gástrica ajustable es una anilla que se coloca en la entrada del estómago para evitar la ingesta masiva de alimentos. Se puede hacer por vía abierta pero, según sostiene la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), lo ideal es hacerlo por laparoscopia, es decir, sin abrir el abdomen.

Esta técnica tiene la ventaja de no alterar el estómago y permitir intervenciones secundarias en caso de que hubiera un fallo, señala la SECO. Sin embargo, las pérdidas de sobrepeso que se consiguen son bajas -rondan el 50 o el 60 por ciento- y no ayudan a más del 60 por ciento de los pacientes.

El by-pass gástrico consiste en conectar el estómago con el intestino delgado directamente. De esta manera se anula una parte del estómago y la totalidad del duodeno, la primera porción del intestino delgado y donde suele tener lugar una parte esencial de la asimilación de los alimentos (glúcidos, lípidos y vitaminas).

Al igual que sucede con el anillo, las personas que se somenten a un by-pass gástrico ven reducido el volumen de las comidas. Además, una buena parte de los nutrientes energéticos, como los glúcidos (azúcares) y los lípidos (grasas), deja de asimilarse. La pérdida de peso es espectacular: entre 45 y 50 kilos en dos años, es decir, un 70 por ciento del exceso de peso inicial.

Según la SECO, la mayor ventaja de esta técnica es que “se realiza desde el año 1966 y ha pasado la prueba del tiempo”, por ello “se la considera la operación estándar con la que deben compararse todas las demás”. Además, la sociedad señala que es cada vez más segura y eficaz.

Riesgos de la cirugía bariátrica

En cuanto a los riesgos de la cirugía de la obesidad, éstos son operatorios, postoperatorios y a largo plazo. “Toda la cirugía de la obesidad está considerada como cirugía mayor y esto significa que no está ausente de potenciales complicaciones graves. El riesgo de mortalidad es del uno o el dos por ciento”, alerta la SECO.

En cuanto a las complicaciones, éstas incluyen infección y apertura de la herida, fugas, úlceras, estenosis, problemas respiratorios o trombosis venosa. Todas ellas pueden surgir mucho tiempo después de la intervención. Sin embargo, el riesgo de fugas y de trombosis no llega al uno por ciento.

En las reoperaciones por fallos de una operación original, en cambio, la morbilidad y la mortalidad son más altas que en las operaciones originales.

Paralelamente, la ciugía puede crear problemas digestivos como oclusión intestinal, úlcera en la unión entre el estómago y el yeyuno o hernia hiatal (el estómago sube por encima del diafragma), los cuales pueden requerir de una intervención.

Además, pueden surgir enfermedades como el síndrome de dumping (cuando la comida pasa muy rápido del estómago al intestino), que puede producir vómitos, náuseas, diarrea, hipotensión e incluso hipoglucemia.

Otra consecuencia lógica de las operaciones bariátricas es la carencia nutricional, de hierro, vitamina D, B, etc.

En cuanto a las medidas dietéticas, el dietista y nutricionista francés Richard Agnetti aconseja fraccionar las comidas en cinco o seis veces, al menos durante el primer mes: “Es importante comer lentamente, masticar bien y abstenerse de beber mientras se come, de esta manera se ayuda a la digestión y se evita que haya reflujo, vómitos o diarreas”.

Y dado que las porciones de alimentos se reducen, “es fundamental consumir mucha proteína, porque una pérdida de peso conlleva una disminución de la grasa pero también de la masa muscular”, alerta Agnetti.

En el caso del anillo gástrico hay que desconfiar de los alimentos blandos o líquidos energéticos (helados, bebidas azucaradas) porque pasan con mucha facilidad y pueden frenar la pérdida de peso. En cuanto al by-pass, éste favorece muchas carencias de minerales y vitaminas por ser elementos que se asimilan con dificultad. “Estos pacientes deben por lo tanto recurrir a complementos multivitamínicos”, recomienda Agnetti.

En conclusión, las personas que optan por la cirugía bariátrica deben estar supervisadas por un dietista tanto antes como después de la intervención e incluso a largo plazo.

F. Daine

Más información: www.seco.org

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