Osteoporosis: tipos y tratamiento

Tipos de osteoporosis

Osteoporosis posmenopáusica

La menopausia natural suele producirse entre los 45 y los 55 años y la osteoporosis tras la menopausia suele iniciarse entre los 50 y 70 años. Como ya se ha dicho, los estrógenos desempeñan un papel importante en la preservación del hueso. La aparición de la menopausia significa un declive en el nivel de estrógenos, lo que conlleva a una pérdida ósea, en especial del hueso esponjoso o trabecular. Los huesos están compuestos en su mayor parte por calcio y en ellos se distinguen dos capas: una externa de tejido óseo llamado hueso compacto o cortical; una interna llena de huecos denominada hueso esponjoso.
Cuando aparece la osteoporosis, la capa cortical se adelgaza y los huecos del hueso esponjoso se hacen más evidentes. Esto se traduce en un hueso más frágil y más predispuesto a fracturarse. El tipo de fracturas más comunes en las mujeres osteoporóticas menopáusicas son las fracturas de vértebras y de muñeca.
Fracturas vertebrales. Las vértebras son los huesos que más se afectan en la osteoporosis, sobre todo las vértebras dorsales y lumbares. Se distinguen tres tipos de fracturas vertebrales: – Fracturas por aplastamiento: se colapsa toda la vértebra.
– Fracturas en cuña: se hunde la parte más anterior de la vértebra.
– Fracturas en diábolo: se aplasta la parte central de la vértebra.
Debido a que estas fracturas o aplastamientos vertebrales causan una deformación de la columna vertebral, la persona que las padece pierde estatura y, en algunos casos, presenta una «joroba» en la espalda. La deformación de la columna, además, puede
afectar a la expansión de los pulmones durante la inspiración, causando problemas respiratorios, o a la musculatura.
Fracturas de muñeca. La fractura de muñeca o fractura de Colles es muy dolorosa y su tratamiento consiste en mantener la articulación inmovilizada durante al menos seis semanas, con la posibilidad de complicaciones tales como rigidez o deformidad de la articulación.

Osteoporosis senil

La osteoporosis en la vejez afecta a ambos sexos, aunque predomina en la mujer (dos mujeres afectadas por cada hombre). A consecuencia de que la pérdida ósea es más evidente en el hueso cortical o duro, las fracturas suelen producirse en el fémur y en la columna vertebral.
La osteoporosis se asocia con más del 90 % de las fracturas de fémur en personas con una edad superior a los 45 años, especialmente mujeres. Este tipo de fractura cuenta con un alto índice de morbilidad y de mortalidad pues, en la mayoría de los casos, es necesario el tratamiento quirúrgico con las posibles complicaciones que conlleva como, por ejemplo, incapacidad física o trombosis venosa (formación de coágulos en las venas).

Osteoporosis corticoidea

La osteoporosis corticoidea es consecuencia de seguir un tratamiento con medicamentos que contienen corticoides. Aunque eso no significa que cualquiera que siga un tratamiento de ese tipo acabe desarrollando osteoporosis, las probabilidades aumentan si la duración del tratamiento es prolongada y las dosis son elevadas, si el paciente es de edad avanzada o si es una mujer menopáusica.

Tratamiento

El tratamiento de la osteoporosis se dirige sobre todo a prevenir las complicaciones.
En primer lugar hay que tomar medidas no farmacológicas que consisten fundamentalmente en evitar los factores de riesgo. Estas medidas entran a formar parte de lo que se conoce como prevención de la osteoporosis (véase más adelante).
En segundo lugar, se dispone de una amplia variedad de fármacos para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis que se describen a continuación.

La tes y el ths

La terapéutica estrogénica sustitutiva (TES) es útil en la prevención y el tratamiento de la osteoporosis. La TES ha demostrado reducir la pérdida ósea, aumentar la densidad (tanto en los huesos de la columna como en los de la cadera) y reducir el riesgo de fracturas de columna y cadera entre las mujeres posmenopáusicas. Frecuentemente, la TES se administra en forma de píldoras o parches cutáneos y es efectiva aun cuando se comience después de los 70 años de edad. Si se toman estrógenos solos, el riesgo que tiene la mujer de padecer un cáncer de endometrio (la capa interior que recubre el útero) puede aumentar. Para eliminar ese riesgo, actualmente se administran derivados de la hormona progesterona en combinación con los estrógenos (tratamiento hormonal sustitutivo o THS) para las mujeres que conservan el útero.
La combinación de TES y THS alivia los síntomas de la menopausia y ha demostrado tener un efecto beneficioso tanto sobre la salud de los huesos como sobre la salud cardiovascular. Entre sus efectos secundarios se encuentran náuseas, hinchazón abdominal, dolor mamario, aumento de la presión arterial y trombosis (formación de coágulos en los vasos sanguíneos).

Bisfosfonatos

Los bisfosfonatos son una clase de fármacos indicados tanto para la prevención como para el tratamiento de la osteoporosis. En las mujeres posmenopáusicas con osteroporosis, los bisfosfonatos reducen la pérdida ósea, aumentan la densidad del hueso y disminuyen el riesgo de fracturas, sobre todo en la columna y en la cadera.
Entre sus efectos secundarios, que son poco frecuentes, se encuentran el dolor abdominal o musculoesquelético, las náuseas, la acidez de estómago o la diarrea.
Los bisfosfonatos deben tomarse con el estómago vacío. Se recomienda que se ingiera la medicación con un vaso grande lleno de agua a primera hora de la mañana y esperar al menos media hora antes de tomar cualquier alimento, bebida o medicación. Para minimizar los efectos secundarios, los pacientes deben permanecer de pie durante al menos media hora después de haber tomado el fármaco.
Dentro de los bisfosfonatos cabe destacar el alendronato sódico y el risedronato sódico. Estos fármacos también son útiles frente a la osteoporosis inducida por corticoides.

Raloxifeno

El raloxifeno es el primero de una nueva clase de fármacos denominados moduladores
selectivos de los receptores estrogénicos (SERM), los cuales parecen prevenir la pérdida ósea en la columna vertebral, la cadera y el resto de los huesos del cuerpo. El raloxifeno produce pequeños incrementos de la masa ósea. Tras tres años de empleo, este fármaco reduce el riesgo de fracturas de la columna en un 50 %, aproximadamente.
Al igual que los estrógenos, los SERM producen modificaciones de los lípidos sanguíneos que pueden proteger frente a las enfermedades cardíacas, aunque sus efectos no son tan potentes como los de los estrógenos. A diferencia de los estrógenos, los SERM no parecen estimular el tejido uterino ni el mamario (la estimulación de dichos tejidos se asocia con un mayor riesgo de cáncer de los mismos).
Sus efectos secundarios son escasos y entre ellos se incluyen sofocos y la trombosis venosa profunda, éste último también asociado con el uso de los estrógenos.

Calcitonina

La calcitonina es una hormona natural del organismo implicada en la regulación del calcio y el metabolismo óseo. En mujeres cuya menopausia ha ocurrido al menos hace cinco años, la calcitonina hace más lenta la pérdida ósea, aumenta la densidad ósea de la columna y, en algunos casos, alivia el dolor asociado con las fracturas de los huesos.
La calcitonina administrada por vía intranasal reduce el riesgo de fracturas de columna, pero no parece tener un efecto significativo sobre las fracturas del resto de huesos del organismo.

Calcio

La toma diaria de suplementos de calcio consigue que la pérdida de hueso en mujeres posmenopáusicas, con o sin fracturas, sea más lenta.

Vitamina D

Los suplementos de vitamina D son efectivos en pacientes que presentan un déficit de esta hormona.

Densitometría ósea

Para seguir la evolución de la osteoporosis bajo tratamiento, es decir, ver si el tratamiento aplicado es o no efectivo, se dispone de la densitometría ósea. La densitometría ósea es la principal herramienta diagnóstica de la osteoporosis.
Esta técnica permite calcular el contenido mineral óseo de cualquier punto del esqueleto, aunque en el caso de sospecha de osteoporosis suele medirse el contenido únicamente de las 2ª, 3ª y 4ª vértebras lumbares (L2, L3, L4) y del cuello del fémur.
Esta prueba está indicada en los siguientes casos: -mujeres posmenopáusicas candidatas a tratamiento hormonal sustitutivo (THS), -sospecha de fractura o aplastamiento vertebral en la radiografía convencional, -tratamiento prolongado con corticoides, -seguimiento de la evolución de la osteoporosis.
En general, el informe de los resultados de la densitometría ósea proporciona los valores promedios de masa ósea en cada zona explorada y medida, con imágenes digitalizadas y coloreadas para relacionar estos valores promedio con los de la normalidad en función de la edad y el sexo del paciente. Asimismo suele estimarse el riesgo de fractura. Las sucesivas exploraciones permiten realizar una gráfica de evolución de la osteoporosis antes del tratamiento y durante él.

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