Desempleo y salud mental: El síndrome del superviviente

El síndrome del superviviente se manifiesta con sentimiento de culpa por haber sobrevivido a un evento traumático como un accidente, una catástrofe natural o un crimen. Si perder el trabajo es sin duda una experiencia traumática, conservarlo puede serlo igualmente, aunque por diferentes razones. “Los trabajadores que permanecen experimentan sentimientos similares a los de quienes fueron despedidos. El síndrome del superviviente se manifiesta con ira, miedo, depresión, culpa y desconfianza”. (Maes et al. 1996).

Culpa, irritabilidad, ansiedad…

Además de sentir culpa –“¿Por qué él y no yo,” se pregunta- el superviviente  soporta la presión añadida de tener que trabajar el doble y a menudo más horas para hacer las tareas de los compañeros que ya no están. Los que se quedan no solo trabajan más y en peores circunstancias sino que deben probar a los superiores que pueden responder a una mayor carga laboral y adaptarse rápidamente a la nueva situación. Esta presión y el miedo a ser el próximo despedido suelen crear un cóctel de “irritabilidad, dificultad de concentración y, en algunos casos, ataques de ansiedad”, escribe la experta en asuntos laborales Julie Monti en Today's Chicago Women Magazine. (1)

Diversos estudios afirman que quienes mantienen el trabajo en medio de despidos masivos experimentan efectos físicos y emocionales comparables a los de los que partieron, (Kivimaki, Vahtera, Elovainio, Pentti, & Virtanen, 2003). (2)

El síndrome del superviviente laboral se ha intensificado con el aumento de los despidos masivos que han tenido lugar en los últimos años. La ruptura del acuerdo implícito entre el empleador y el empleado deja a los supervivientes cargados de emociones negativas.

Los supervivientes, de repente, ven cambiar las condiciones en las que habían entrado a trabajar por otras peores, los que les hace experimentar un fuerte sentimiento de “injusticia y traición”, (Noer, 1993).

Estas emociones negativas afectan no solo a la salud mental y física del empleado que mantuvo su puesto laboral sino que también se reflejan en su productividad. La compañía, que precisamente despidió a tantas personas para ser más competitiva, se enfrenta ahora a una productividad disminuida que podría acarrear nuevos despidos. Y terminar haciendo real una de las pesadillas del superviviente: acabar en la calle.

¿Cómo se sienten los supervivientes?

Los supervivientes de los tsunamis de despidos en lugar de sentirse felices y agradecidos por conservar su puesto, terminan, por el contrario, aplastados por una montaña de emociones contradictorias y comportamientos negativos.

Los sentimientos y preocupaciones más comunes que hostigan a los supervivientes, según Noer, son:

  • Inseguridad laboral (miedo de perder el puesto de trabajo), el sentimiento más extendido entre los supervivientes.
  • Injusticia, en dos dimensiones: por un lado, sienten que la gerencia y los altos cargos han quedado indemnes -los platos rotos los pagan exclusivamente los curritos-, y por el otro, está la percepción de que la decisión acerca de quién se queda y quién se va no es justa.
  • Depresión, estrés y cansancio.
  • Necesidad de evitar los riesgos y disminución de la motivación: los supervivientes temen ser los próximos en quedar en la calle y hacen todo lo posible por pasar desapercibidos. Trabajar de una forma más conservadora, como para no llamar la atención, puede limitar el crecimiento personal y a la larga, también el de la compañía. Por otro lado, las emociones negativas y a menudo destructivas disminuyen la habilidad de los empleados de concentrarse en el trabajo, lo que también genera menor productividad.
  • Sentimiento de desconfianza y traición como resultado de los despidos sorpresivos y la falta de respeto de los acuerdos laborales por parte de la compañía.
  • Sentimiento de falta de reciprocidad en los supervivientes que se mantienen leales a la empresa pero que observan que la empresa no es leal con los empleados. El resultado es más sentimientos negativos, tales como amargura, resentimiento e ira.
  • Disgusto con la forma en que se planearon, administraron y comunicaron los despidos. La mayoría de los supervivientes se queja de que los despidos no se comunicaron con suficiente antelación y de que no ha habido una comunicación abierta y fluida por parte de la gerencia.
  • Ira por el trato injusto a los despedidos. Los supervivientes sienten rabia y preocupación por la forma en que la compañía ha tratado a los compañeros despedidos. Por otro lado, cuando los sentimientos y la dignidad de los exempleados no se tienen en cuenta, los supervivientes descubren cuáles son los verdaderos valores de la compañía.
  • Sentimiento de cambio permanente y repentino. La falta de estabilidad aumenta el estrés y genera resignación y miedo.

Consejo para los empleadores. Cómo ayudar a los supervivientes y recuperar su confianza

Mayor comunicación, dar mayor participación a los empleados y el reconocimiento de las emociones que hierven en el lugar del trabajo tras los despidos masivos son algunas de las herramientas que los expertos recomiendan para ayudar a los supervivientes a reducir o eliminar sus síntomas y mejorar el ambiente de trabajo.

Algunas estrategias para la gerencia son “inundar el lugar de trabajo con información oral y escrita”, (Tang and Fuller, 1995; Willihnganz, 1997); “fomentar la participación” (Noer, 1993; Willinhnganz, 1997), y “favorecer la comunicación entre los altos cargos y los empleados para promover la confianza y la lealtad y crear sentimientos de satisfacción laboral”, (Tang and Fuller, 1995).

Una vez producido el despido masivo, es esencial que la gerencia reconozca las turbulentas emociones que sienten los empleados que permanecen. La gerencia debería “reconocer sus dificultades y validar sus sentimientos y darles el tiempo y la oportunidad para que los expresen, de manera que les sea más fácil entender y aceptar los cambios y superar la situación de forma más positiva”. La gerencia, además, debería “decir la verdad y dar información fidedigna a los empleados” con el fin de que estos puedan “asumir control sobre sus futuros y carreras” y, señalan Noer y Willihnganz, “ganarse la confianza y la credibilidad” de los ¿afortunados? que mantienen su silla y su escritorio.

Fuentes:

1-   Today´s Chicago Women Magazine  

2-    “The Psychological Consequences of Unemployment” (“Las consecuencias psicológicas del desempleo”). Deborah Belle y Heather E. Bullock. Society for the Psychological Study of Social Issues.(Sociedad de estudios psicológicos de asuntos sociales)

-Steven H. Appelbaum, Magda Donia, (2000),"The realistic downsizing preview: a management intervention in the prevention of survivor syndrome (part I)", Career Development International, Vol. 5 Iss: 7 pp. 333 – 350.

- Postdownsizing: What to do with the surviving employees. To bring back morales and motivation. Kimberly J.Holmes

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