Las diferencias entre las píldoras anticonceptivas de primera, segunda, tercera y cuarta generación

¿Qué diferencia existe entre las píldoras?

En la mayor parte de los casos, una píldora está formada por la combinación de dos hormonas: un estrógeno y una progestina. De momento, existen cuatro grandes categorías de píldoras, en función de la naturaleza o de las progestinas que contienen. Las más recientes se han elaborado para limitar los efectos secundarios (como la hinchazón de los senos, las náuseas, las migrañas y los problemas vasculares) asociados a las fuertes dosis de estrógenos, que también se han podido reducir. En relación a los riesgos tromboembólicos, podría parecer que, por el contrario, ¡se han incrementado! He aquí, para cada generación de progestina, las píldoras recetadas con mayor frecuencia:

La primera generación de píldoras contienen noretisterona como progestina. La única píldora que sigue comercializándose es Triella ® (Janssen Cilag).

Las píldoras de segunda generación aparecieron durante los años 70 y 80. Están compuestas de norgestrel (Stediril, Pfizer Holding France) o, con mayor frecuencia, levonorgestrel; entre las píldoras recetadas con mayor frecuencia se encuentran Leeloo Gé® (Théramex), Microval® (Pfizer) o Minidril® (Pfizer Holding France). Estas píldoras se reembolsan en un máximo del 65%.

Las píldoras de tercera generación, que actualmente están siendo fuente de debate, se empezaron a comercializar en los años noventa. Incluyen tres nuevas progestinas, que se supone que tienen menos efectos secundarios.

  • El desogestrel: Cérazette®, Mercilon® (Msd France), Desobel® (Effik, reembolsado en un 65%) y Varnoline Continu® (Msd France). Estas dos últimas son las dos únicas píldoras de tercera generación que se reembolsan en un máximo del 65% según la decisión fechada en 2010, a pesar de los riesgos demostrados y reconocidos por el Departamento de Salud sobre accidentes tromboembólicos venosos y accidentes cerebrovasculares isquémicos*.
  • El gestodeno: Harmonet®, Minesse®, Minulet® y Tri Minulet® (Pfizer Holding France), Meliane®, Melodia®, Moneva® y Phaeva® (Bayer) son las píldoras más conocidas. El seguro médico no se hace cargo de ningún coste.
  • El Norgestimato: Cilest, Tri Cilest (Janssen Cilag), Effiprev y Triafemi (Effik); esta última resulta especialmente indicada en mujeres jóvenes que padecen acné. En este caso, el seguro médico tampoco reembolsa ningún porcentaje del coste.

La cuarta generación de píldoras, la más reciente, incluye la drospirenona como progestina. Se trata, entre otras, de Jasmine, Yaz, Jasminelle, Rimendia o incluso Convuline (Bayer).

¿Qué hacer si estoy tomando píldoras de tercera generación?

Sobre todo, es importante terminar el blíster de píldoras actuales antes de pasar a otro tipo de anticonceptivos.

Si te han recetado unas píldoras de tercera o cuarta generación de entrada, sin que el médico te haya preguntado si tú o alguno de tus familiares presentáis antecedentes de flebitis, embolia pulmonar o accidente vascular, vuelve a visitarle y comentad el tema. Esta familia de anticonceptivos orales no puede recetarse como primera opción de tratamiento, pídele a tu médico que te recete unas píldoras de segunda generación.

Si te han recetado píldoras de tercera o cuarta generación debido a una intolerancia concreta a las píldoras de segunda generación, asegúrate de inmediato que esta receta está justificada y que no existen otras píldoras de segunda generación que puedan sustituirlas. En cualquier caso, pregúntale a tu médico que te exponga los riesgos y, especialmente, el contraste de riesgos/beneficios en relación a tus antecedentes médicos.

Sean cuales sean las píldoras que tomes, debes saber que fumar agrava considerablemente el riesgo de trombosis arterial, que es la causa de muchos accidentes vasculares graves. El riesgo de trombosis venosa asociado a la administración de un anticonceptivo oral sigue siendo limitado. De este modo, se espera una trombosis venosa:

  • en 0,5 a 1 mujer de cada 10.000 no usuarias de píldoras.
  • 2 mujeres por cada 10.000 usuarias de anticonceptivos orales combinados (o AOC) a base de levonorgestrel (segunda generación);
  • 3 o 4 mujeres por cada 10.000 usuarias de AOC a base de desogestrel o gestodeno (tercera generación o a base de drospirenona).

A modo de comparación, cabe recordar que el riesgo de trombosis venosa es de 6 casos por cada 10.000 mujeres embarazadas.

Las píldoras de segunda generación deben recetarse como primera opción de tratamiento

Se solicita a los profesionales de la salud que receten como primera opción los anticonceptivos orales de segunda generación, que contienen levonorgestrel. Sobre todo, se les invita enérgicamente a investigar los factores de riesgos de trombosis en el momento de recetar píldoras por primera vez (mediante un cuestionario completo sobre los antecedentes personales y familiares, tabaquismo, tensión, perfil lipídico y dosificación de glucemia), después a informar a las usuarias del riesgo de trombosis y alertarlas sobre los signos clínicos evocadores que les lleva a consultar.

Si tienes dudas sobre tus píldoras y el riesgo de tromboembolia asociado, te aconsejamos que lo comentes con tu médico (de cabecera o ginecólogo).

A. Pelletier

Fuentes:

* Resumen de opinión de la AGN sobre Varnoline continu, AOC de tercera generación (accesible en línea).

Otros contenidos del dosier: La píldora anticonceptiva

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