¡Atrévete a hablar de sexo en la cama!

 Hay quien narra todas sus proezas sexuales, quien habla durante la relación sexual, quien expresa todos sus reproches después… ¿Qué papel juega la palabra en nuestra búsqueda de la felicidad? ¿El vocabulario erótico nos intimida? “Para muchos hombres, y para muchas mujeres, la sexualidad todavía sigue siendo un tabú y, por lo tanto, hablar del tema no es tan fácil”, contesta Brigitte Martel, psicoterapeuta e impulsadora de grupos de sexualidad. Y es que es innegable que la revolución ya ha empezado.

El derecho a hablar de sexo en la cama

Verbalizar la sexualidad debe hacerse de una forma natural, sin inhibiciones”, comenta Brigitte Martel. Lo ideal sería poder expresar nuestras necesidades fuera del contexto de la relación en sí. Verbalizar las ganas de un cunnilingus o una felación es una forma de insinuar a nuestra pareja el cómo queremos alcanzar el séptimo cielo. Y, para ello, debemos atrevernos a comunicarnos.

Cuando decidimos hablar del tema, es inútil complicarse la vida y utilizar metáforas ambiguas porque, al fin y al cabo, lo que pretendemos es ser claros. Después de todo, tenemos todo el derecho de hablar de penes, clítoris, pechos, muslos… ¿Por qué entonces privarnos de ello? Lo primordial es evitar los reproches.

¿Evitar diálogos pornográficos?

¡Chúpamela, perra!”. Cuando un hombre habla durante el acto sexual, normalmente lo hace de una forma bruta, vulgar y, a veces, casi insultante. Pero que no cunda el pánico, el toque “casi” pornográfico es bastante habitual en hombres. “Para ellos, el lenguaje directo juega un papel muy importante en la excitación”, explica Brigitte Martel. Un punto de vista que no siempre comparte la mujer. “Aunque muchas aseguran que les gusta”, puntualiza la terapeuta… Los tabús poco a poco van desapareciendo y, con ellos, la timidez de expresar nuestros deseos más “básicos”.

La cuestión no es si ese lenguaje es un retraso o no. En el sexo, no hay normas. Lo único que prevalece es el acuerdo al que ha llegado la pareja. Tal vez, que tu chico o marido te llame “putita” puede tener el efecto opuesto. “En ese caso, hablad de ello”, aconseja la terapeuta… No hace falta dramatizar. Antes de lanzarte, no dudes en consultar nuestro diaporama "Dirty Talk, ¿lista para hablar sucio en la cama?".

Dirty talk: sácale los colores

Para estimular el deseo, la mujer es la primera que, de forma natural, utiliza la fórmula del "Dirty Talk". Su objetivo es encender los sentidos y sonrojar a su pareja. Más que palabras directas (aunque cabe decir que sus efectos son innegables), las mujeres pretenden aventurarse en los caminos del erotismo sonoro. En resumidas cuentas, prefiere mezclar el vocabulario y la audacia.

Lo más fácil: “Para subir la temperatura de la habitación, puedes anunciar lo que vas a hacer, por ejemplo”, propone nuestra experta. Así matarás dos pájaros de un tiro. Por un lado, despertarás sus neuronas. Y por otro, activarás su cerebro emocional y su virilidad. Para entrenar la lengua, déjate llevar por el objeto de deseo, y por tu imaginación. Si no se te ocurre nada erótico y original, también puedes inspirarte en novelas eróticas o susurrarle algunos párrafos subidos de tono…

¡Juegos, una apuesta segura!

Es muy importante hacerle llegar el mensaje y decirle qué caricias te propulsan al séptimo cielo. Todo el mundo sabe que reconocer las virtudes de la pareja es algo completamente afrodisíaco, un estimulante XXL. Pero esto no es fácil. Todo el mundo sabe decir “más arriba”, “más abajo”, “a la derecha, a la izquierda”, “ahí, así, así, sigue”. Esta forma de guiar a la pareja, como si fuéramos un GPS, puede ser un poco desastrosa. “Utiliza juegos”, aconseja Brigitte Martel. Compra una baraja de cartas, o dados, o véndate los ojos… También puedes intentar el clásico “he escondido tu tarjeta de crédito bajo mi ropa. Si la encuentras, te doy el código secreto de la mía. Frío, muy frío, templado, caliente, caliente…”. Siempre funciona.

En otras palabras, inventa y arriésgate. Todos los detalles son importantes. “En realidad, bastan unas cuantas palabras para romper la monotonía. Susúrralas o grítalas en el momento del orgasmo, ya que estimulan el deseo”. Ya sean explícitas o ingenuas, ¡da lo mismo!

C. Maillard

Otros contenidos del dosier: Del deseo al acto sexual

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