Slow sex, ¿otra forma de placer?

"La sexualidad está rodeada de estrés”, comenta Stephen Vasey. La tendencia es la del erotismo tórrido, aunque la obligación de sentir placer es, en realidad, un freno muy potente al goce sexual.

Y si diéramos tiempo al tiempo…

Como prueba, las quejas de muchas parejas en las consultas de sexoterapia. “Domina la frustración; a cada uno le cuesta relajarse durante los preliminares y, al final, experimentan una sensación de insatisfacción difusa”, explica nuestro especialista. Una vez atenuada la pasión del inicio, a los amantes les cuesta encontrar el placer a lo largo de la relación sexual.

No creas que todos los hogares son un reflejo de Cincuenta Sombras de Grey, ni abogan por el látex o por los azotes. La sexualidad busca un soplo de aire fresco. Emergen nuevas necesidades: más lentitud, relajación, conexión y dejarse llevar. Aunque la exigencia es mayoritariamente femenina, lo cierto es que los hombres también han empezado a distanciarse de los estereotipos sexuales para experimentar nuevas fórmulas.

En la sexualidad de pareja, ¡opta por la lentitud!

Aunque resulte difícil de creer, hoy en día todavía hay hombres “atrapados” en una sexualidad mecánica, muy poco satisfactoria para la mujer. ¡Es más que evidente! De forma caricaturesca, pero sin embargo muy realista, los machos actúan con precipitación, saltándose etapas, dirigiéndose directamente al objetivo (el pecho, el culo, el sexo).
“Caballeros, no estamos en un campo de fútbol”. Eso es lo que a muchas les gustaría decir. Suelen entender el cuerpo de la mujer como previsible y repetitivo y, por tanto, fracasan cuando quieren excitarla de verdad y prepararla para la penetración.

En modo “sin prisas”

¡Echa el freno! “A menudo la mujer necesita un ritmo, una lentitud y un acercamiento con rodeos, que toma su tiempo”, explica Stephen Vasey. Un acercamiento lento permitirá, sin duda, sumirse en una corporalidad y sensualidad que predispondrá a la mujer a desarrollar su deseo sexual y la apetencia de ser penetrada. ¡Ambas partes salen beneficiadas!

Sexualidad, evitar grandes expectativas

“A veces creamos grandes expectativas, sin tan siquiera ser conscientes de ello”, recalca Stephen Vasey. Los modelos de placer impuestos, transmitidos por el cine, los medios de comunicación y la pornografía, provocan ansiedad porque esperamos mucho de nosotros.
“Aunque todos consideremos que lo imprescindible es alcanzar el orgasmo, recordemos que no hay una norma que así lo diga”, puntualiza el especialista. 

En modo “dejarse llevar”

Desactiva el programa “siempre más”, y descubre qué hay más allá. En un primer momento, tomar conciencia de esta presión es necesario, ya que permitirá abandonar (por fin) representaciones casi siempre irrealistas. ¡Vuelve al mundo real!
“En una relación sexual, no hay que llegar a ningún sitio, no hay objetivo que alcanzar, sino que uno debe estar abierto a lo que tiene delante, y ya está”, comenta Stephen Vasey. En este ámbito, como en cualquier otro, hay altos y bajos; es normal. Esperar ansioso a la próxima vez puede llegar a ser muy tóxico.

¡Acuerda una cita con la pasión!

La simple idea de tener que acordar un día para reencontrarte con una sexualidad plena puede hacer saltar de alegría a más de uno. Esta proposición suele comportar reflexiones del tipo: “Llegar a este punto me parece lamentable”.
Pero en realidad, es todo lo contrario. Cuando la espontaneidad ya no forma parte de tu vida sexual (lo cual es más que normal), surgen discusiones frecuentes pero comprensibles así que determinar un espacio erótico en el tiempo puede resultar una buena idea.

En modo “con calma”

Espacia tus retozos y escoge la calidad sobre la cantidad. “Empieza por fijar un horario, una hora y un lugar, sin tratar de averiguar qué ocurrirá”, aconseja Stephen Vasey. Para superar esta pequeña angustia de “¿pero qué se supone que vamos a hacer?”, que cada uno se encargue de lo suyo.
Puedes sugerir animar ese momento erótico con masajes, lecturas eróticas, caricias… Aunque a primera vista pueda parecer artificial, en realidad es un cebo creativo. Lo fundamental es conseguir un ambiente sensual, cariñoso y lúdico.

¡Pónle corazón!

“Es necesario encontrar una nueva forma de conectarse”, explica Stephen Vasey. ¿En otras palabras? Nuestro sexoterapeuta entiende el término conexión como la “calidad de presencia amorosa”. A veces, la mujer necesita que alguien le alegre el corazón, experimentar sentimientos propios y los del compañero antes de pasar al sexo.

En modo “poco a poco”

Muchas son las mujeres que aseguran que hacer el amor empieza bastante antes del acto en sí, con pequeñas atenciones y palabras bonitas. Por otro lado, el hombre también se deja seducir mediante atenciones eróticas que su pareja le envía a lo largo del día (el tono de voz, un mensaje de texto, una alusión…) y colmarse de deseo por ella.
Es un camino casi tántrico que, en realidad, se puede cultivar con el tiempo: reír juntos, probar platos, regalarse una mirada, sentirse… Y no hay nada más que hacer, tan solo dejarse llevar por el amor.

Ante la presión que ejercen los medios de comunicación actuales para alcanzar el nirvana, es evidente que las pistas, a primera vista sencillas, se tornan subversivas. En cierto modo, se trata de una incitación para desobedecer la rutina y a los modelos actuales.
Sea cual sea nuestra elección, Stephen Vasey insiste en recordarnos la naturaleza expansiva de la energía sexual, “que necesita espacio y libertad, que necesita que no le obstruyamos el paso”. Así pues, hacerlo menos, y sobre todo, hacerlo sin prisas, nos puede abrir el camino al placer sexual y amoroso.

Qué hay que saber para compenetrarse mejor

El hombre tiene una relación muy especial con su sexualidad; se siente querido cuando su pareja le da sexo. Es excitante, regocijante y, sobre todo, simbólico: es la prueba que le demuestra que es un hombre y se le reconoce como tal.
Por lo visto, su sexo, y más concretamente su sexo en erección, es fundamental en la percepción de su identidad… Esta necesidad de identidad puede poner una relación en peligro pasada la luna de miel, lo que provoca un vacío amoroso en la mujer.

Insatisfecha por una sexualidad demasiado masculina y basada en la masturbación, la mujer no está cómoda… Un detalle importante, puesto que puede conllevar varias crispaciones. Es importante encontrar un equilibrio entre la necesidad masculina y la saturación que puede sufrir la mujer ante este tipo de sexualidad.
C. Maillard

Otros contenidos del dosier: Del deseo al acto sexual

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