Los problemas de excitación y dolor del clítoris

El clítoris y sus variaciones de excitabilidad

Constituido por un cuerpo cavernoso, el clítoris se llena de sangre cuando se le estimula. Crece y se hincha, se vuelve turgente, como una especie de pene en miniatura. Se habla entonces de erección del clítoris. Las paredes de la vagina hinchan también: contienen cuerpos eréctiles que reciben esta información a través de las raíces del clítoris. Los umbrales de excitación de este órgano pueden variar mucho y pueden ir desde la ausencia de sensación a la hiperexcitación.

Insensibilidad crónica

Una falta de sensibilidad se traduce por una ausencia de excitación, sin importar cómo se estimule. Bien sea con la boca con un cunnilingus como con la mano de tu pareja con la masturbación, ¡da igual! "Aquí estamos hablando de anorgasmia", explica la Dra. Odile Bagot. La causa principal suele ser psicológica, con dificultades para dejarse llevar por el placer, en cualquier contexto. "Es poco común. Se trata de una insensibilidad primaria" aclara la ginecóloga. Se recomienda consultar con un sexólogo para liberarse de estas inhibiciones.

Insensibilidad contextual

El clítoris no es un simple botón que basta con tocar para abrir las compuertas a la excitación. Según ha podido observar nuestra experta, es bastante frecuente que se produzca una falta de sensibilidad de orden contextual. Puede haber varios factores que provoquen un «fallo» puntual. "Puede ser porque no hay ganas, por una libido baja" afirma la ginecóloga. La mente puede ser un obstáculo, tanto si es por sufrir demasiado estrés como por tener pensamientos que interfieren. "Para que funcione, hay que dejarse llevar un mínimo y tener una relación de confianza con la pareja" afirma la profesional. Además, si los gestos son torpes, no será fácil excitarse. En este caso, guiar a tu pareja puede fácilmente arreglar el problema.

Insensibilidad después de una abstinencia sexual

Aún a riesgo de parecer poco profesional la experta afirma: "¡El clítoris sólo se gasta si no lo usamos!". De manera general, las épocas de celibato, sin pareja, tendrán un efecto negativo en el aumento de la excitación y el potencial de «deseo» del clítoris. "En los momentos de baja actividad sexual, es preferible practicar la masturbación, para mantener una cierta vitalidad sexual" recomienda Odile Bagot. Una estimulación regular del clítoris permite evitar estas fases de insensibilidad en nuevas relaciones sexuales después de la abstinencia. Sin embargo, no todas somos iguales en lo que se refiere al clítoris. Para otras, un nuevo encuentro puede hacer aumentar la excitación por volver a tener relaciones y por la novedad de provocar un orgasmo prematuro por sobreexcitación.

Sensibilidad elevada

Para algunas mujeres con una libido por las nubes, la tasa de excitación es muy baja. El tiempo de reacción puede variar de una relación a otra y según el contexto. Sin embargo, cuando hay un deseo imperioso, el orgasmo puede ocurrir muy rápidamente y con facilidad. Buenas noticias, según nuestra experta: "Una alta sensibilidad es señal de buena salud y puede ser la posibilidad de llegar al multiorgasmo". Qué suerte, ¡aprovéchalo!

Síndrome de excitación genital persistente

El síndrome de excitación genital, todavía poco conocido, afectaría aproximadamente al 1% de las mujeres. ¿De qué se trata? "Es un estado de excitación casi orgásmico, permanentemente, cuyo punto de partida está en el clítoris al 78% o en la vagina" responde la ginecóloga. Este fenómeno se suele asociar a una hiperactividad de la vesícula, a varices en la pelvis o al síndrome de las piernas inquietas. "Seguramente se infravalore, porque nos solemos avergonzar de él. De hecho, las mujeres enseguida se tachan de ninfómanas, aun cuando no saben exactamente lo que les ocurre" añade Odile Bagot. ¿Cómo se manifiesta? Esta hipersensibilidad del clítoris tiene lugar al mínimo roce, con un pantalón demasiado ajustado, un trayecto en bici o la caricia de nuestro amante. "Hay que consultarlo, suele ser un problema de orden neurológico" recomienda la ginecóloga.

Las causas del dolor en el clítoris

El clítoris es el órgano más sensible de todo el cuerpo humano. El clítoris está también constituido por un glande (igual que el del pene), que es ese «botoncito rosa», la parte visible que está en las extremidades anteriores de los labios inferiores. Cuenta con numerosos corpúsculos de Krause, los responsables de captar sensaciones de placer, hasta 2 o 3 veces más que el glande del sexo del hombre. Puede ser doloroso cuando lo estimulamos. Este fenómeno puede deberse a varios factores:

Torpeza de las caricias

La mucosa, al ser tan frágil, puede traumatizarse con caricias torpes. "La sensación de dolor no es normal, es señal de que hay que parar. Puede deberse a una cierta brutalidad o a unas uñas demasiado largas" explica la Dra. Odile Bagot. Pídele que te haga gestos más suaves, rozando apenas y con movimientos circulares con la yema de los dedos en toda la zona del clítoris. Es un movimiento amplio y envuelve las zonas más erógenas.

Sequedad vaginal

La caricia puede llegar demasiado pronto en una piel seca. Nuestra experta lo explica: "La lubricación viene desde la vagina y debe ser lo suficientemente importante para humedecer la vulva y el clítoris". Lo que requiere o bien un poco de tiempo, o bien un poco de ayuda con la saliva. Sino, el efecto será de «piel seca contra piel seca» y no se podrá llegar al placer. La clave está en que un clítoris lubricado sufrirá menos traumatismos.

Uso de juguetes sexuales

Aunque los juguetes sexuales puedan llevar a las mujeres directamente al orgasmo clitoriano, también pueden tener efectos indeseables y provocar una sensibilidad dolorosa. "Puede ocurrir si no se utilizan correctamente en un clítoris lubricado" asegura la ginecóloga. El estimulador del clítoris que vibra debe utilizarse con mesura, sobre todo si lo maneja la otra persona... Y hay que ir con más tino en caso de hipersensibilidad. En resumen: ¡el clítoris es frágil! Hay que manipularlo con delicadeza.

Menopausia

"En el caso de la menopausia  no tratada, la mucosa es más frágil, porque le faltan estrógenos, y, por consiguiente, lubrica menos" nos explica la profesional. No es nada grave. Utilizar lubricante permitirá que los roces sean menos traumáticos y ayudará a despertar el placer otra vez.

El clítoris también puede inflamarse, irritarse, padecer micosis y otros daños que puedan ser motivo de consulta médica. Para tener más información, descubre nuestro artículo "La inflamación del clítoris".

C. Maillard

Fuentes:

Dico des nanas. Tout ce qu’il faut savoir de la puberté à la ménopause de Mam Gyneco. (Diccionario para tías. Todo lo que hay que saber desde la pubertad hasta la menopausia). Editions Hachette Pratique. 

Otros contenidos del dosier: El clítoris

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