¿Qué hacer para superar el vaginismo?

Evalúa tu educación sexual

Las mujeres son educadas en sexualidad con mensajes de miedo y dolor. Desde pequeñas se nos dice que son los hombres los que sacan más beneficio del sexo y que nosotras debemos protegernos de que se aprovechen de nosotras, del embarazo y del dolor de la penetración.

Estos son mensajes que podemos recibir directa o indirectamente, es decir que no es necesario que nuestros padres los verbalicen sino que nos lo hacen saber con sus actitudes, y no solo los padres, sino también la sociedad en general a través de los medios de comunicación, la religión y las amistades.

Cuanto más estricta haya sido nuestra educación sexual, cuantos más mensajes negativos sobre sexualidad hayamos recibido más probable es que tengamos problemas sexuales en el futuro.

Haz memoria y piensa en todos los posibles mensajes de este tipo que has recibido a lo largo de tu vida, recuerda que te dijeron cuando empezaste a salir con chicos, cuando llegó tu primera menstruación, que pasaba cuando había una escena de sexo en la televisión, como te han hablado de las mujeres que demostraban abiertamente su sexualidad… Haz una pequeña reflexión sobre tus propias opiniones al respecto.

Conoce tu cuerpo

Muchas mujeres que padecen vaginismo tienen la sensación y la idea de que su vagina es pequeña, que existe un muro o una pared que impide la penetración, que el pene no cabe y que la penetración duele.

La mayoría de las mujeres con este problema tienen dificultades para manipular sus genitales, no se masturban y tampoco utilizan tampones. Algunas nunca han ido al ginecólogo por miedo al dolor.

Es importante que conozcas tu cuerpo y, en concreto, tus genitales para derribar estos mitos y familiarizarte con esa zona. Puedes comenzar observándolos en un espejo y, cuando te sientas preparada, tocando despacio tu vulva y la entrada de tu vagina. Para ello utiliza lubricantes y no te sientas presionada por sentir placer, el objetivo de este ejercicio es simplemente el autoconocimiento.

Relaja los músculos

Entre las técnicas de relajación más utilizadas en estos casos destaca el entrenamiento autógeno, creado en 1912 por el neurólogo alemán Johannes Schultz a partir de los métodos de la hipnosis. Es un método sencillo que regula las funciones orgánicas, ayuda a suprimir el dolor y a tener más dominio sobre las reacciones del cuerpo.

Colócate en una postura cómoda, en una habitación tranquila y con poca luz, coloca una almohada bajo la cabeza y otra bajo las rodillas, cierra los ojos y respira profundamente varias veces. Pon las manos sobre tu abdomen e inspira lentamente contando hasta tres, ahora expira por la boca contando hasta 5. Repite 10 veces.

Imagina que tu brazo derecho se va haciendo cada vez más y más pesado, repite mentalmente “mi brazo es muy pesado”, centra tu atención en ese peso durante 10 segundos, repítelo 3 veces más. Ahora haz lo mismo con el brazo izquierdo.

Repite la operación con cada pierna, primero la derecha y luego la izquierda.

Ahora vuelve al brazo derecho y piensa “mi brazo está caliente”, hazlo con el otro y también con las dos piernas.

Ahora dirige la atención a la frente y repite la frase “noto mi frente fría”, quédate así un minuto y después pasa a pensar “me siento fresca y relajada”.

Puedes encontrar en Internet audios que guían en la relajación de Shultz.

Acude a un profesional

El vaginismo tiene solución pero, no te engañes, no es algo que se arregle de un día para otro. Requiere tiempo, trabajo y motivación. Por eso te aconsejamos buscar ayuda en un especialista en terapia sexual.

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