La edad del “por qué”

Papá, ¿por qué llueve? Mamá, ¿por qué los niños tienen “pajarito” y las niñas no…?" ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Tu hijo te plantea muchas preguntas sobre todo. Vida diaria, actualidad o sexualidad, el pequeño escucha muchas cosas a su alrededor y le gustaría poder comprenderlas.

El descubrimiento del mundo

¿Todas estas preguntas son “normales”? ¿Hay una edad para cada una? Parece que la fase del "por qué" empieza hacia los tres años. De hecho, es más o menos a esta edad cuando empieza la vida social; el niño deja progresivamente las faldas de su madre y se dirige hacia los demás: va a descubrir el mundo. Es aquí cuando empezará a hacer preguntas. A veces, algunos padres no saben cómo reaccionar ante los temas abordados por sus hijos y sus preguntas impredecibles.
¿Qué hacer? Lo mejor es intentar dar a una respuesta lo más exacta posible porque darle vueltas al asunto o responder sólo en parte a sus preguntas no es la solución.

Esperar las preguntas

En función de su edad, le explicarás las cosas por encima o de una manera más profunda. Para los más pequeños, no es necesario responder con todo detalle ya que quizás el niño no esté preparado para escuchar una explicación demasiado profunda o sólo espere una respuesta simple y clara. Tampoco intentes explicárselo todo directamente: es mejor que esperes a que sea él quien te pregunte de manera espontánea.
Del mismo modo, no es necesario ser demasiado concreto sobre el tema de las relaciones sexuales si tu hijo de tres años te pregunta "cómo se hacen los bebés". Puedes responderle simplemente que se "fabrican" en el vientre de mamá. Más tarde podrás explicarle que los espermatozoides de papá se encuentran el óvulo de mamá, pero cada cosa a su tiempo.

Establecer un vínculo de confianza

Sin embargo, también es importante no responder de manera evasiva a las preguntas importantes sobre la sexualidado enfermedades graves ya que esto puede frustrar al niño. Intenta ser espontáneo y sincero en tus respuestas; de esta manera establecerás un vínculo de confianza con tu hijo.
Al plantearte estas preguntas, tu hijo te está poniendo a prueba: intenta saber si eres tan infalible y tan poderoso como él imagina. No te sientas culpable si no sabes cómo responder y oriéntalo hacia otras personas; así sentirá que le das importancia a sus preguntas y que la curiosidad no es un defecto.
¡No dudes en felicitarlo por su ingenio y su imaginación! ¡Podría resultar muy beneficioso para él más adelante!
M. Capeyron

Otros contenidos del dosier: Aprendizajes del niño

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